Los Mossos d'Esquadra inician este martes 15 de septiembre una nueva etapa y lo hacen bajo el mando de una maresmenca. Sílvia Catà, nacida y vecina de Arenys de Munt, será nombrada oficialmente nueva comisaria jefa de la policía catalana, en sustitución de Miquel Esquius, que deja la Jefatura por jubilación. El relevo tiene, además, un componente histórico: Catà será la primera mujer que ocupa la máxima responsabilidad operativa de los Mossos d'Esquadra.
Llega al cargo después de 29 años de trayectoria dentro del cuerpo, habiendo pasado por diferentes escalas de mando y después de haber estado en los últimos años al frente de la Región Policial de Girona. Pero más que una revolución interna, la nueva responsable de los Mossos ya ha dejado claro que su objetivo es consolidar lo que funciona y dar estabilidad a una policía que, según sus propias palabras, viene de unos "años convulsos".
Catà defiende que el cambio se produzca "de manera natural" y no "de forma traumática". Una declaración de intenciones especialmente significativa después de la sacudida provocada en el Departamento de Interior por la dimisión del hasta ahora director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, y su sustitución por Ferran López.
Más Mossos en la calle y más proximidad
Pero, ¿cómo serán los Mossos de Sílvia Catà? Si alguna idea ha repetido la nueva jefa es la de proximidad. Quiere una policía que sea visible y que tenga más contacto directo con los ciudadanos, especialmente en aquellos espacios donde existe una percepción de inseguridad aunque las estadísticas indiquen una bajada de los delitos. La comisaria apuesta por "estar al lado de la ciudadanía", bajar del vehículo policial y escuchar qué preocupa a la gente. Su estilo de mando, asegura, se fundamentará en la proximidad, el trabajo en equipo, la humildad y la ejemplaridad.
Esta filosofía también implicará reforzar la prevención y la investigación criminal. Catà considera que los datos policiales no siempre son suficientes para explicar cómo vive la seguridad la población y que combatir la sensación de inseguridad también forma parte del trabajo policial.
Multirreincidencia y armas blancas, prioridades
No todo cambiará. De hecho, Catà reivindica una "cierta continuidad" respecto a las políticas impulsadas en los últimos años. Entre las prioridades estará la lucha contra la multirreincidencia, uno de los principales caballos de batalla actuales de la policía catalana. También continuará el plan Daga contra las armas blancas. La nueva comisaria considera que los Mossos están haciendo "un trabajo excelente" para retirar cuchillos y otras armas de la circulación, pero alerta especialmente de su uso entre adolescentes y jóvenes. Catà considera que esta proliferación constituye "un punto crítico con los chicos más jóvenes" y anuncia más esfuerzos contra estas conductas.
Otro de los grandes frentes será el crimen organizado vinculado al tráfico y cultivo de marihuana. En este ámbito, la nueva dirección confía en que el incremento de la plantilla de los Mossos permita reforzar la capacidad policial. Este verano se han incorporado más de 1.300 nuevos agentes y habrá nuevas promociones de la escuela de policía.
Violencia machista: facilitar que las víctimas denuncien
La violencia machista ocupará igualmente un lugar destacado en esta nueva etapa. Catà defiende que no se puede abordar exclusivamente desde la policía y apuesta por una actuación coordinada entre Mossos, policías locales, servicios sociales y el resto de operadores implicados. Una de las prioridades será facilitar que las mujeres puedan denunciar, sobre todo cuando se trata de situaciones de violencia psicológica, a menudo más difíciles de identificar y acreditar. En estos casos, reclama a los policías capacidad de empatía con las víctimas.
La relación con el mundo educativo también seguirá siendo importante. Catà defiende mantener la presencia de los Mossos en los centros con charlas sobre seguridad, prevención e intervención ante conflictos, a la vez que asegura que el cuerpo deberá preservar escrupulosamente los derechos y las libertades de los ciudadanos.
Ni origen ni nacionalidad: el foco, en quien delinque
La nueva jefa también ha querido fijar posición ante el aumento de la polarización y de los discursos que relacionan inmigración y delincuencia. Su receta pasa por aplicar la ley independientemente del origen de quien comete un delito: "Un delincuente lo es independientemente de su raza, color de piel o nacionalidad".
Catà también prevé que los Mossos tengan que gestionar cada vez más situaciones de tensión entre grupos ideológicamente antagónicos. El objetivo, sostiene, debe ser impedir enfrentamientos y proteger a las personas independientemente de sus ideas.
Es, en definitiva, el dibujo de los nuevos Mossos que desde hoy liderará una maresmenca: continuidad en las grandes políticas de seguridad, más investigación y prevención, mano dura contra la multirreincidencia y las armas blancas y, sobre todo, una idea que Sílvia Catà sitúa en el centro de su modelo policial: más calle, más proximidad y más contacto directo con la ciudadanía.
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