La reactivación del proyecto para alargar la C-32 entre Blanes y Lloret de Mar ha vuelto a poner sobre la mesa una alternativa ferroviaria largamente reivindicada: el tren-tram entre Palafolls, Blanes y Lloret. SOS Costa Brava y Aturem la C-32 proponen destinar los 110 millones de euros previstos para la nueva carretera, con el objetivo de conectar el norte del Maresme con la Costa Brava sin reforzar la dependencia del vehículo privado. La idea permitiría dar continuidad al corredor ferroviario del Maresme más allá de la actual red de Rodalies. Palafolls se convertiría en el punto de enlace con la R1, mientras que el nuevo servicio pasaría por Blanes y llegaría hasta Lloret de Mar, uno de los municipios más poblados de Catalunya sin conexión ferroviaria directa.
Ahora bien, se trata todavía de una propuesta impulsada por entidades, no de un proyecto aprobado ni con un estudio informativo en marcha. Su recuperación responde a la oposición a prolongar la autopista del Maresme y a la voluntad de ofrecer una alternativa estructural al tráfico entre el Alt Maresme y la Selva marítima.
¿Qué es exactamente un tren-tram?
El tren-tram combina las características del ferrocarril y del tranvía. Fuera de los núcleos urbanos puede circular como un tren convencional, a velocidades de hasta 100 kilómetros por hora, mientras que dentro de las poblaciones se integra en las calles, reduce la velocidad y funciona como un tranvía. Este sistema permite llegar más cerca de los centros urbanos, crear más paradas y evitar que los viajeros tengan que completar el recorrido con otros transportes. También puede aprovechar infraestructuras ferroviarias existentes y acostumbra a tener un coste inferior al de una línea de tren convencional o un metro.
El precedente del Camp de Tarragona
El proyecto catalán más avanzado que sigue una filosofía similar es el tranvía del Camp de Tarragona. La primera fase unirá Cambrils, Salou y Vila-seca con un recorrido de 14 kilómetros, 14 estaciones y tres intercambiadores. La Generalitat prevé una inversión de 245 millones de euros y sitúa la puesta en servicio durante el primer trimestre de 2028. La red completa deberá conectar también Tarragona, Reus, la Canonja y el aeropuerto de Reus.
El Govern también estudia un tren-tram del Bages, aprovechando las vías de mercancías entre Manresa, Súria y Sallent, y otro en las Terres de l’Ebre, entre Tortosa, l’Aldea, Amposta, la Ràpita y Alcanar. En las comarcas gerundenses se analiza, además, una red de tren-tram de la Costa Brava alrededor de les Gavarres.
El tren-tram de Palafolls, Blanes y Lloret se inscribe, pues, en un modelo que ya gana espacio en la planificación ferroviaria catalana. El debate es ahora si la conexión entre el Maresme y la Costa Brava se debe resolver prolongando la autopista o haciendo llegar el tren allí donde hoy todavía no llega.
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