Cabrera de Mar
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La deuda histórica de Cabrera de Mar que empieza a saldarse: la unión de sus dos núcleos

Las obras de la Vía Verde de Cabrera de Mar comienzan: un nuevo itinerario para peatones y bicicletas entre el pueblo y el Pla de l'Avellà

AMARGANT PATROCINI CABRERA Marzo 26
 

Hay municipios que han vivido durante décadas partidos por una infraestructura. En Montcada i Reixac, las vías del tren han sido durante años una barrera física entre zonas del núcleo urbano, hasta el punto de que su soterramiento se ha convertido en una reivindicación ciudadana y política de primer orden. A otra escala, pero con una carga simbólica similar, Cabrera de Mar, en el Maresme, inicia ahora las obras de una infraestructura llamada a recoser el municipio: la Vía Verde.

El proyecto, largamente esperado, conectará de manera segura el centro del pueblo con el Pla de l’Avellà, dos núcleos que forman parte de una misma realidad municipal pero que hasta ahora no disponían de un itinerario cómodo, protegido y pensado para los desplazamientos a pie o en bicicleta. La nueva Vía Verde no es solo una obra de movilidad: es también la culminación de un anhelo compartido durante muchos años por vecinos, entidades y gobiernos locales.

En este sentido, el inicio de las obras tiene un valor que va más allá de los metros de pavimento o de las barreras de protección. Cabrera empieza a saldar una especie de deuda histórica: la promesa, repetida durante años, de unir mejor sus núcleos de población y de hacerlo con criterios de seguridad, accesibilidad y sostenibilidad.

El acto de inicio de obras de la Vía Verde. Foto: Diba
El acto de inicio de obras de la Vía Verde. Foto: Diba


Una conexión segura entre el centro y el Pla de l’Avellà

Las obras de la Vía Verde de Cabrera de Mar se han iniciado este jueves con la participación del diputado de Infraestructuras y Territorio, Sergi Vallès, y del alcalde del municipio, Òscar Fernández. La actuación permitirá crear un itinerario compartido para peatones y ciclistas junto a la carretera B-502, con el objetivo de mejorar la seguridad vial y ofrecer una alternativa real al vehículo privado para moverse entre el pueblo y el Pla de l’Avellà.

La infraestructura arrancará en el entorno de la rotonda del Sindicat y sustituirá el actual arcén de la carretera por un vial de tres metros de ancho. El recorrido conectará con la Riera dels Vinyals y desembocará en el Pla de l’Avellà, convirtiendo un desplazamiento hoy poco amable en un trayecto seguro, accesible e integrado en el entorno.

La Diputació de Barcelona asumirá el 84% del coste de la obra, según explicó Sergi Vallès, que destacó el papel del Ayuntamiento en el impulso del proyecto. La previsión es que la Vía Verde pueda ser una realidad en unos 10 meses.

Una caminata reivindicativa de la Vía Verde, hace dos años
Una caminata reivindicativa de la Vía Verde, hace dos años


Una obra para coser Cabrera de Mar

La importancia de la Vía Verde se entiende especialmente en la configuración urbana de Cabrera. El municipio no responde a un modelo compacto, sino que combina el núcleo histórico, el entorno agrícola, las urbanizaciones, la zona del Pla de l’Avellà y la conexión hacia el litoral. Esta dispersión ha hecho que, durante años, muchos desplazamientos internos dependieran del coche o se tuvieran que hacer por itinerarios poco seguros.

Con la nueva Vía Verde, Cabrera ganará una pieza clave para recoser el municipio. La conexión entre el centro y el Pla de l’Avellà dejará de ser percibida como un tramo de carretera para convertirse en un camino urbano y paisajístico, preparado para caminar, pasear, ir en bicicleta o hacer pequeños desplazamientos cotidianos sin necesidad de coger el vehículo.

El alcalde, Òscar Fernández, sintetizó este valor simbólico durante el acto de inicio de las obras, asegurando que esta infraestructura "nos permitirá estar juntos" y que es fruto de muchos años de esfuerzos, persistencia y reivindicación. La frase resume el sentido profundo de la actuación: no se trata solo de llegar de un punto a otro, sino de hacer que Cabrera funcione como un municipio más conectado, más cohesionado y más amable.

773 metros de vial para peatones y bicicletas

El proyecto prevé la construcción de un itinerario de 773 metros de longitud y tres metros de anchura entre el cruce con el camino del Torrent dels Vinyals y la intersección con la rotonda de la Avinguda Onze de Setembre. La actuación también incluirá la modificación de la sección de la carretera, el asfaltado, la plantación de nuevo arbolado y la instalación de elementos de protección.

Uno de los puntos más relevantes será la separación física entre el tráfico rodado y el nuevo itinerario. La Vía Verde quedará protegida con una barrera de contención mixta de madera y acero entre la calzada y el vial, así como con una barandilla de madera en el margen exterior. El nuevo trazado estará alzado respecto de la carretera para reforzar la seguridad de los peatones.

El recorrido también incorporará zonas de sombra natural, árboles, plantas, bancos y alumbrado público. El pavimento será consistente e integrado con el paisaje, con la voluntad de que la infraestructura no sea percibida como un simple carril al lado de una carretera, sino como un espacio de movilidad cotidiana y de paseo.

Movilidad sostenible y cambio de hábitos

La Vía Verde también representa una apuesta por una movilidad más sostenible. En un municipio donde la dependencia del coche ha sido a menudo inevitable para moverse entre núcleos, disponer de un itinerario seguro para ir a pie o en bicicleta puede ayudar a cambiar hábitos. El proyecto no solo facilitará los desplazamientos lúdicos o deportivos, sino también los trayectos del día a día.

Esta nueva conexión permitirá ir del centro al Pla de l’Avellà sin tener que compartir espacio con los vehículos en la carretera. Para familias, jóvenes, personas mayores y personas que quieren moverse de manera activa, la Vía Verde puede convertirse en una infraestructura de proximidad con un impacto directo en la calidad de vida.

También refuerza una mirada de futuro: la de un municipio que quiere conectar mejor sus espacios habitados, reducir barreras internas y poner al peatón y la bicicleta en el centro de la planificación. En este sentido, la Vía Verde es una obra pequeña en escala metropolitana, pero muy grande en significado local.

Una reivindicación que pasa del imaginario a la obra pública

Durante muchos años, la idea de unir el pueblo y el Pla de l’Avellà con un recorrido seguro ha formado parte del imaginario compartido de Cabrera de Mar. Era una de aquellas infraestructuras que aparecían de manera recurrente en conversaciones vecinales, proyectos municipales y compromisos políticos. Una obra aparentemente sencilla, pero cargada de sentido para la vida cotidiana del municipio. Con el inicio de los trabajos, este anhelo deja de ser una promesa pendiente y entra en fase de ejecución. La Vía Verde empieza a tomar forma como una respuesta a una necesidad histórica: conectar mejor Cabrera, reducir la fractura entre núcleos y hacer que el municipio sea más seguro, más transitable y más cohesionado.

Cuando esté acabada, la infraestructura no solo unirá dos puntos sobre el mapa. Unirá maneras de vivir Cabrera que hasta ahora habían quedado demasiado separadas por la carretera. Y esta es, probablemente, su aportación más importante: convertir una distancia cotidiana en un camino compartido.

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