Dos días después del golpe de Estado del 23-F, Leopoldo Calvo Sotelo, cuñado de uno de los generales golpistas, Jaime Milans del Bosch, anunció en el discurso de investidura que el gobierno de la UCD que él presidía solicitaría la adhesión a la OTAN. Conseguir la realización del referéndum ante el hecho consumado de las derechas fue una victoria del movimiento por la paz. El resultado, sin embargo, fue una derrota clara, una oportunidad histórica frustrada en opinión de los impulsores.
Para muchos que participamos en aquella campaña nos quedaron muy marcadas las vivencias en la Coordinadora del Maresme por la Paz y el Desarme («Coordi»). Tuvo como epicentro Mataró y se fue extendiendo por toda la comarca, desde Montgat hasta Malgrat. El movimiento por la paz fue transversal, interclasista y diverso. Confluimos tradiciones diversas y de talante. Durante la primavera de 1983, empieza a activarse un movimiento bastante ilusionante: se organiza la Quincena «Mataró por la paz y el desarme». El 17 de febrero de 1984 se constituye formalmente la Coordi, que poco a poco gana presencia en la calle y en los medios. En sus inicios tuvieron un peso específico Jordi Suriñach, Jordi Egea, creador del logo y también del de la Coral Primavera por la Paz, donde cabe destacar el voluntarismo de Àngel Puig y de Genís Mayola. En los primeros encuentros participaron Josep Lluís Lligadas, entonces cura de la parroquia de Cerdanyola, Carles Estapé, de las Juventudes Socialistas, José Luis Freijo, ecologista, Carlos Fernández, por CCOO, Josep Illa, director del Instituto Satorras y miembro destacado del PSUC, Jesús Agea y Ulrike Denig, que nos aportaron las experiencias de los militantes antinucleares alemanes, Montse Triadó, la imprescindible administradora, Concepció Sala, Imma Font, Montserrat Dalmau, Josep Palomar, Jesús Nieto y un largo etcétera de jóvenes que participaban en las actividades en las parroquias de Sant Josep y de Santa Maria, lo cual nos hizo conectar también con gente de más edad.
Nos cuidamos mucho de combinar el activismo con la reflexión, acompañada de mucha, mucha formación, pues proclamábamos que cuando está en riesgo la especie humana a causa de la guerra nuclear, todos debemos ser especialistas. Esta tónica movilizadora se fue repitiendo hasta la fecha del referéndum, 12 de marzo de 1986. Al perderlo, la decepción fue grande y se produjo un bajón en los ánimos. La Coordinadora fue subsistiendo hasta el 2002, fue una de las más activas de Cataluña y fue como la ballena. Así lo dice Joan Gomis, presidente de Justicia y Paz en sus memorias, recordando una consideración de Rafael Grasa: «la ballena pasa mucho tiempo sumergida y no nos acordamos de que existe, pero si no tuviera capacidad de sumergirse y de continuar, no funcionaría. Y después, como las ballenas, cuando salen a la superficie, son espectaculares y bien visibles desde mucha distancia... Pero, como las ballenas, deben tener continuidad, alimentarse de plancton, y siempre debemos intentar asegurar una estructura». La Coordi ha dejado huella: la Coral Primavera de la Paz, entidad hermana, que pronto cumplirá 43 años, y la tradición del Día Escolar por la No-violencia y la Paz (DENIP), que se celebra el 30 de enero en muchas escuelas de la ciudad.
El referéndum se perdió, pero la energía se volcó en la Educación para la paz, que dio un salto importante en los centros educativos. Aquella ballena apareció vigorosa cuando se consiguió la despenalización de la objeción de conciencia y la supresión del servicio militar obligatorio. También la ballena se dejó ver cuando muchísima gente se movilizó en 2003 para protestar contra la guerra de Irak de los Bush, los presidentes petroleros. Muchos eran los chicos y chicas jóvenes de los institutos catalanes que en el año 1986 todavía no tenían edad de votar y fueron receptores de la tarea de concienciación que se hizo en las aulas.
Vicenç Fisas, uno de nuestros mentores, afirma que el movimiento por la paz está muerto. La pregunta ahora se nos plantea a todos nosotros: ¿cómo hacer emerger la ballena? Parte del movimiento por la paz se ha convertido en ONGs, centros de estudio o estructuras profesionales. Esto aporta rigor, pero resta capacidad de movilización popular y presión en las calles. La guerra se ha normalizado. Además, tenemos tantas causas fragmentarias, diversas y dispersas que hemos perdido el vector común que nos una. Parece que todos estemos prisioneros del encapsulamiento y el activismo digital, de la cultura del clic para firmar cualquier petición que nos parezca legítima; por el contrario, tenemos menos organización sostenida y física; mucho clic, pero poca estructura y continuidad.
En definitiva, no es posible un movimiento global por la paz sin organizaciones locales que lo vertebren. Necesitamos el plancton de la presencialidad. La extrema derecha es global, bien financiada, muy bien organizada y cuenta con mucha fuerza en las redes, y esto permite que arraigue la cultura de la deshumanización ante el dolor, pues lo hace distante y ajeno. Necesitamos una militancia de cuerpos, interrelaciones vívidas y cercanas. Este fue el gran legado de la Coordi.
La campaña electoral previa al referéndum
El PSOE gobernaba con una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados con 184 diputados, mientras que CiU gobernaba Cataluña con una mayoría absoluta de 72 escaños en el Parlamento. A partir del 1 de enero de 1986, España y Portugal habían entrado en la Comunidad Económica Europea. Oficialmente no era un requisito formar parte de la OTAN, pero en los pasillos la presión por entrar en la OTAN era constante (Manuel Marín dixit). El PSOE «de entrada, NO» primó este aspecto; CiU, astutamente, dejó desgastarse al PSOE y dejó libertad de voto a pesar de ser más atlantista que nadie.
Durante la semana previa al referéndum, en Mataró la vida continuaba: se inauguraba en la Riera el centro comercial de la Parisina, había mucha inquietud y también resignación por la avalancha de textiles procedentes del Tercer Mundo, que a partir de entonces tendrían una mayor entrada por los compromisos comunitarios. Los fabricantes españoles aseguraban que podrían reducir hasta unos 10.000 puestos de trabajo si nos invadían los textiles del Extremo Oriente... Esto supondría el cierre de empresas, la pérdida de puestos de trabajo y todo esto sin que hubiera una compensación en forma de exportaciones a aquellos países. Esta misma semana se anunciaba una campaña contra la delincuencia que consistiría en marcar los objetos de valor susceptibles de ser robados (sic). Partía de experiencias exitosas en Escocia, Canadá, Inglaterra y Alemania, así como otros países europeos. Por otro lado, se anunciaba la «Proyección de la película de la Expedición catalana Everest-85».
En cuanto a los posicionamientos en relación a la OTAN, la Conferencia Episcopal Española publicaba un escrito bajo el eslogan «Constructores de la paz». Para los obispos españoles, «la paz se ha convertido en una condición indispensable para la subsistencia de la humanidad»; criticaban la carrera de armamentos y la división en bloques: «se debe conseguir que desaparezca esta enorme sima que tiene condenados a países pobres a ser cada día más pobres mientras los países ricos son cada vez más ricos». Los prelados abogaban por el desarme bilateral y por el fin de la economía orientada hacia la guerra, que es una de las causas de la división entre países ricos y países pobres, y hacían un llamamiento a los cristianos: «deben adoptar una actitud de no violencia activa». El presidente de la Conferencia no era tan aperturista como su antecesor Tarancón, pero aún se caracterizaba por una cierta prudencia doctrinal.
La Coordinadora del Maresme por la Paz y el Desarme inició el año de forma muy vigorosa, con un triple concierto de Lluís Llach en el Teatro Monumental: «Lluis Llach canta por la paz y para salir de la OTAN». Se celebraron actos en la plaza Antonio Machado de Cirera con megafonía; puerta a puerta en la calle Picasso de Rocafonda; el 23 de febrero la Coordi organizó un acto en la calle en el Pla d'en Boet; difundió la convocatoria de la manifestación que se haría en Madrid el 23 de febrero a favor del NO a la OTAN, en la que se reunieron 750.000 personas según los convocantes; el 2 de marzo organizó diversas pintadas de murales en la Ronda Alfons X El Sabio (detrás de las Capuchinas) y en la plaza Joaquim Blume; el 4 de marzo intervino en el «Debate abierto sobre la OTAN» que se celebró en el Foment Mataroní; el 8 de marzo organizó un pasacalles de coches por Mataró; y el 9 de marzo celebró un pasacalles-fiesta con el lema «Digamos Adiós a la OTAN» y una Cantada por la paz, a cargo de la Coral. Además, coordinó la recogida de firmas que acompañaban el manifiesto «Por la paz. Votaremos no el día 12 de marzo, por la neutralidad, por la disminución de los gastos militares, por una política exterior independiente y de amistad con todos los pueblos».
Por su parte, la dirección local de CCOO publicaba su manifiesto en términos similares: «Por la paz y el empleo. OTAN NO». «La carrera de armamentos impulsada por la OTAN empobrece a la clase trabajadora aún más. Es socialmente inútil y tan solo responde a los intereses del complejo militar-industrial».
En este recorrido por la prensa local también encontramos posturas diversas publicadas por particulares, como aquellos que consideraban que nos dejábamos llevar por los demás y no actuábamos con suficiente criterio, mientras que otros propugnaban el voto en blanco porque el SÍ lo patrocinaban los socialistas, el NO los comunistas, pero que tampoco valía abstenerse porque había que participar. «Una forma de no ser manipulados era votar en blanco...».
La extrema derecha publicó bastantes anuncios mostrando su postura. Así, encontramos que se pronunciaron por votar NO en el referéndum: «No en el referéndum de la OTAN: Nuestra oposición a la exclusión de España en la estructura militar de la OTAN; Nuestra oposición a la celebración de un referéndum innecesario y tendencioso» (Asociación Cultural y Recreativa – ADES – Delegación Local». Esta era una marca blanca de Fuerza Nueva, los fascistas implicados en atentados terroristas contra los abogados laboralistas de CCOO de Madrid. Otra asociación similar, las Juntas Españolas, en tono similar, animaban a votar NO: «Nuestra pertenencia a la OTAN debe ser tan completa y sin restricciones como digna y decorosa. Porque pertenecer a ella sin tomar parte en las decisiones militares, sin llegar a la homologación de armamentos y sin tener acceso a la tecnología punta, es tanto como convertirnos en socios de clase inferior […]».
El Comité Político de Mataró de Alianza Popular no se alejaba demasiado de los radicales fascistas en sus «Razones para NO votar: Todos los problemas que España tiene con la Alianza Atlántic, los creó el PSOE […] No hay que votar NO. Sólo así, un Gobierno futuro, libre de los fantasmas socialistas, dará a España el sistema de seguridad que a España conviene […] Tampoco hay que votar Sí. Lo razonable es NO VOTAR. […] El referéndum no es necesario… Es un problema interno del PSOE».
El día después del referéndum, Pere Rigau plasmaba algunas reflexiones interesantes: «En Mataró ha ganado el Sí socialista. Por poco margen. En Mataró-Centro han superado bastante los negativos; en los más populosos vecindarios, al revés. La jornada ha transcurrido con total normalidad sin ninguna incidencia importante digna de mencionar. El primer problema se ha presentado por la mañana en el distrito sexto. Pero la cosa se ha solucionado rápidamente. La primera mesa, antes de las 9, ha sido la del Colegio del Corazón de María: 102 SÍ, 257 NO, 55 blancos y 4 votos nulos. A las 10 en punto de la noche se daban los resultados definitivos […] El Alcalde de la ciudad ha hecho unas declaraciones: "El 70% de los votos en un referéndum de esta naturaleza indica unas grandes ganas de participación política de los ciudadanos, que no se han quedado en casa». Efectivamente, en Mataró la participación fue muy alta, incluso más alta que en Caldes d'Estrac (68'5%). En el ámbito metropolitano, solo fue superada por Cornellà de Llobregat (70'5%). En Sabadell, con alcalde comunista, se alcanzó el 68% y ganó el NO.
En la comarca del Maresme el NO fue mayoritario en la mayoría de las poblaciones excepto en Mataró, Sant Andreu de Llavaneres, Premià de Dalt y Pineda de Mar. En todo el Estado, el NO ganó en Cataluña, País Vasco, Navarra y en las Islas Canarias.
Hasta la última semana, las encuestas demoscópicas daban un resultado muy ajustado. Cuando ya no se podían publicar, la situación cambió lenta y progresivamente. En Mataró, los militantes de la Coordinadora eran conscientes de que había un factor clave: había casi un tercio de los encuestados que se declaraban indecisos. Esto significaba que sería capital el voto de recuerdo de las últimas elecciones generales que dieron la victoria al PSOE. Otro factor importantísimo fue el miedo, con la campaña que inició el gobierno con el todo o nada: «¿Quién gestionará el NO?». Durante la recta final por todos los medios afines al gobierno se repitió hasta el cansancio esta cuestión, porque se suponía que estaba en juego la estabilidad del gobierno. La cuestión era política y no tan solo sobre un aspecto que era el punto donde querían incidir los que lucharon por el NO. De poco sirvieron los argumentos de los partidarios del NO según los cuales no se trataba de tumbar el gobierno, sino de que se rectificara una decisión que se había tomado sin el consentimiento de la ciudadanía. El prestigioso sociólogo de cabecera del PSOE y director del CIS, Julián Santamaría, acertó con la tecla para dar el vuelco a las encuestas.
Finalmente, el 12 de marzo de 1986 la ciudadanía ratificó la decisión de entrar en la OTAN. Por supuesto, no se respetaron las condiciones en relación a las bases de los EEUU, ya se sabía. El PSC-PSOE, sin embargo, pagó también un peaje: el agujero inmenso en sus finanzas. Los gastos que tuvo que invertir para pagar toda la publicidad y propaganda tan machacona a favor del SÍ no era reembolsable como en las elecciones políticas. El caso FILESA se puede explicar en estos términos: encontrar fórmulas atípicas e ilegales para tapar aquel agujero. La documentación sobre el fraude le fue entregada a Rafael Ribó, del PSUC, que lo llevó al juzgado, a pesar de recibir amenazas públicas y privadas. Fue el comienzo de la gangrena que acabó con el primer ciclo socialista y la victoria de Aznar, acentuando así el retroceso democrático iniciado el 23-F.
Fuentes:
- Archivo personal Juan Ortiz.
- Crónica de Mataró, 11 de marzo de 1986.
- Crónica de Mataró, 6 de marzo de 1986.
- Crónica, 8 de marzo de 1986.
- Crónica de Mataró, 4 de marzo 1986.
- Crónica de Mataró, 4 y 6 de marzo 1986.
- Crónica de Mataró, 27 de febrero 1986.
- Crónica de Mataró, 6 de marzo 1986.
- Crónica de Mataró 25 febrero 1986.
- Crónica de Mataró, 1 marzo 1986.
- Crónica de Mataró, 8 marzo 1986.
- Crónica, 13 de marzo 1986. sección A correcuita.
- El Maresme. Especial por la Paz y el Desarme. Sábado, 16 mayo 1984.
- Grasa, Rafael. Entrevista. Youtube-ICIPtube, 23 de marzo de 2021.
- Instituto de Estadística de Cataluña (IDESCAT).
- Sacristán, Manuel. La OTAN hacia dentro. Liberación, 2 de diciembre de 1984.