Este 16 de febrero se cumplen noventa años exactos de las elecciones generales de 1936, las últimas de la Segunda República antes del golpe de Estado fascista y el inicio de la guerra civil. En este artículo queremos recuperar cómo se vivió aquel momento histórico en la ciudad de Mataró, en que, como en el resto de Cataluña y de España, el Front d’Esquerres y el Frente Popular consiguieron la victoria.
Según el padrón municipal de la época, en 1936 Mataró tenía 28.804 habitantes. La estructura económica de la ciudad era claramente industrial, pero con un sector agrario dinámico y especializado. La industria textil, especialmente el género de punto, constituía el principal motor económico, con 6.577 trabajadores en el sector, con una presencia mayoritaria de mujeres que representaban casi tres cuartas partes de la mano de obra. Las grandes fábricas, como Can Marfà, Can Gassol, Ca l’Ymbern o Can Minguell, superaban los 500 obreros y concentraban más del 75% del trabajo del sector, tal y como explicaba Manuel Salicrú en su artículo “Mataró 1919-1936. Del locaut a la revolució anarquista. L'època del doctor Josep Samsó”, publicado en 2010. El historiador mataronense también recordaba que, junto al textil, había un entramado industrial complementario (metalurgia, papel, vidrio) y un campesinado especializado en la huerta y, sobre todo, en la patata temprana Royal Kidney, que en 1932 había obtenido la denominación de origen “Mataro Potatoes”. El impulso agrario había permitido la construcción de un nuevo edificio del Sindicato Agrícola, inaugurado precisamente en 1936. La ciudad combinaba, pues, una fuerte presencia obrera con un campesinado próspero y un tejido comercial activo, articulado alrededor de los ejes de Santa Maria, la calle Sant Cristòfol, la plaza Gran, la plaza Xica, la Riera y, cada vez más, la plaza de Cuba, donde ese mismo 1936 se inauguraría el mercado cubierto. Si consultamos el Diari de Mataró de la época, se pueden ver anuncios de negocios mataronenses como Marcel·lí Llibre, servicio de autos taxi de gran lujo para bodas, bautizos, grandes excursiones, etc.; Clínica para Enfermedades de la Piel y Sangre de los doctores Visa y Llinàs (operación de almorranas, úlceras en las piernas, etc.); Gafas Roure; Pinceles, brochas, Paletinas y Moldes Manent; M. Vallmajor Calvó, corredor oficial de comercio; Institut Sanitari S.A. (ISSA); Antoni Pous, Agencia de Contratación Inmobiliaria; Almacenes La Moda (S. Arnau); Licor quina Momo; Casa Julià; Imprenta Minerva; etc.


Explicaba también Manuel Salicrú que la vida política mataronina había evolucionado desde el sistema de clientelas liberales y conservadoras de la Restauración hacia una pluralidad de partidos modernos. La Lliga Regionalista, que durante la Segunda República actuó bajo el nombre de Unió Catalana de Mataró, representaba el catalanismo conservador. A la izquierda, el republicanismo catalanista se articulaba en torno a Esquerra Republicana de Catalunya, con figuras locales destacadas como Josep Abril o Salvador Cruxent, que llegarían a ser alcaldes de la ciudad. El espacio socialista tenía su base en la Casa del Poble, mientras que la Unió Socialista de Catalunya acabaría integrándose en esta agrupación. El Partit Radical, anticlerical y republicano en origen, había derivado hacia posiciones más conservadoras y había devenido marginal. Otros grupos, como el Partit Comunista, el Bloc Obrer i Camperol (después POUM), tradicionalistas o la CEDA, tenían una presencia muy reducida en la ciudad. En el ámbito sindical, Mataró era claramente anarquista y así, la Confederació Nacional del Treball (CNT) tenía una implantación muy superior a la de la Unió General de Trebalaldors (UGT). La figura de Joan Peiró, dirigente del Forn del Vidre que llegaría a ser ministro de Industria de la República en tiempos de la guerra civil, simbolizaba el peso y la complejidad del anarcosindicalismo local, marcado por las tensiones internas entre sindicalistas y faístas. Esta hegemonía obrera explicaba que, en el conjunto del período republicano, Mataró se situara políticamente más a la izquierda que la media provincial o comarcal.

Recordaba Salicrú que los Hechos de Octubre de 1934 tuvieron consecuencias inmediatas en Mataró. De esta manera, los grupos republicanos de izquierda fueron prohibidos y los sindicatos clausurados. El Ayuntamiento quedó en manos exclusivas de los ocho concejales de derecha, y sucedieron alcaldes como Josep Novellas, Josep M. Fradera y Joan Masriera i Sans. La gestión de este período (1934-1936), marcada por tensiones internas y por la colaboración en la represión derivada del Seis de Octubre, erosionó el prestigio de las derechas locales. Este contexto sirve para explicar en parte el clima con que se afrontaron las elecciones legislativas del 16 de febrero de 1936. Margarida Colomer explica en su libro “Josep Abril. Alcalde de Mataró fusilado por el franquismo” que a lo largo de 1935 la opinión pública reflexionó y evolucionó ante la falta de libertades y la represión en toda España durante la etapa de gobierno de las derechas, el llamado “bienio negro”, y que esta situación ayudó a crear un clima emocional a favor de las izquierdas. Así, se formó el Front d’Esquerres de Catalunya, una coalición liderada por Esquerra Republicana y que agrupaba también otros partidos: Acció Catalana, Unió de Rabassaires, Partit Nacionalista Republicà d’Esquerra, Unió Socialista de Catalunya, Partit Republicà d’Esquerra, Partit Comunista de Catalunya, Partit Obrer d’Unificació Marxista (POUM) y Partit Català Proletari (el Partit Socialista Unificat de Catalunya, el PSUC, no se formaría hasta el inicio de la guerra civil). El programa se centraba básicamente en la amnistía de los presos por los Hechos de Octubre de 1934, el restablecimiento inmediato del Estatuto de Autonomía de 1932, la continuidad de las reformas sociales y laborales y la defensa de las instituciones catalanas.

Por parte de las derechas, el Front Català d’Ordre lo conformaba principalmente la Lliga Catalana, pero también tomaban parte Dreta de Catalunya, Acció Popular Catalana, Partit Republicà Radical, Comunió Tradicionalista y Renovación Española. Aquí, a diferencia del Front d’Esquerres, no existía un programa unitario, sino que la estrategia electoral consistía básicamente en atacar a las izquierdas y oponerse a la liberación de los participantes en los hechos del Seis de Octubre. Como recuerda Margarida Colomer, en Mataró su propaganda electoral fue muy activa. A modo de ejemplo, Unió Catalana (Lliga) organizó una serie de conferencias en las que tomaron parte figuras relevantes como Narcís de Carreras, Frederic Roda, Josep Maria Trias de Bes y Francesc Cambó, abordando cuestiones como la defensa de la familia, el orden y la religión católica, y mostrándose contrarios a las reformas laicas. La prensa mataronina ayudó descaradamente a las derechas, y el Diari de Mataró, claramente afín al Front Català d’Ordre, atacaba a los republicanos de izquierdas día sí y día también.

Recordaba Colomer en la citada biografía del alcalde Albril que la Iglesia también dio apoyo explícito a las derechas, y como ejemplo recuperaba una nota de la Junta Diocesana de Acción Católica que decía lo siguiente: “Nos encontramos en pleno período electoral, y en las próximas elecciones va a decidirse si en nuestra Patria han o no de establecerse principios y procedimientos contrarios a la Religión, a la Familia, a la Propiedad legítima y al Orden social (...). Ante la amenaza de males tan graves —escribe el Papa Pío XII en su encíclica Dilectissima Nobis al Episcopado de España— recomendamos nuevamente y vivamente a todos los católicos que dejen de lado exclamaciones y recriminaciones, y subordinen al bien común de la Patria y de la Religión cualquier otro ideal, para alejar las dolencias que amenazan a la misma Sociedad civil”.

Explica Margarida Colomer que en Mataró, como en toda Cataluña, el Frente de Izquierdas vio disminuida su actividad de campaña porque muchos de sus líderes aún estaban en la cárcel. Diversos partidos organizaron mítines contra el fascismo, pero la clausura de sus locales hasta finales de enero impidió una campaña con plena normalidad. El 7 de febrero, diversas organizaciones obreras y anarquistas organizaron un acto proamnistía en el Teatro Monumental-Bosque, con la participación de José Anselmo Pohisa, Emili Mira, Joaquim Cortés, Manuel Mascarell y Joan Peiró. El 11 de febrero, en el mismo teatro, el Frente de Izquierdas organizó otro acto, ahora con la intervención de Joaquim Bilbeny, Josefa Boira, Pau Padró, Josep Antoni Trabal, Jaume Comas, Felip Barjau, Pere Ardiaca, Joan Coll, Lluís Nicolau d’Olwer y Maria Teresa Gibert.

De cara a las elecciones del 16 de febrero de 1936, el censo electoral de Mataró había aumentado hasta los 17.807 electores, tal y como recuerda Josep Xaubet en su artículo “Las elecciones en Mataró durante la Generalitat Republicana”. En aquella jornada, explica este historiador que la participación fue del 78,41% en la ciudad (un total de 13.963 votantes), un punto porcentual superior a la de 1934 y claramente por encima de la media provincial (73,85%) y comarcal. La movilización, pues, fue muy elevada. El Front d’Esquerres se impuso claramente en la ciudad con un 57,97% de los votos (8.091 votantes), mientras que el Front Català d’Ordre obtuvo un 42,01% (5.861 votos). Únicamente se depositaron 25 votos en blanco. Por candidatos, los resultados fueron los siguientes en Mataró: Joan Lluhí i Vallescà (8.091 votos), Eduard Ragasol i Surià (8.070 votos), Pere Mestres i Allet (8.066), Josep Tomàs i Piera (8.063), Domènec Palet i Barba (8.051), Francesc Senyal i Ferrer (8.043), Josep A. Trabal i Sans (8.042), Pau Padró i Canyelles (8.025), Pelai Sala i Berenguer (8.014), Josep Calvet i Mora (8.013), Jaume Comas i Jo (7.995) (estos once eran candidatos del Front d’Esquerres), Miquel Vidal i Guardiola (5.861 votos), Josep Maria Trias de Bes (5.853), Narcís de Carreras i Guiteres (5.848), Ferran Valls i Taberner (5.845), Enric Maynés Gaspar (5.841), Francesc Cambó i Batlle (5.837), Ataülf Tarragó i Ruiz (5.811), Antoni Barata i Rocafort (5.808), Josep Prat i Piera (5.805), Josep Cirera Voltà (5.805) y Jaume Polo Olín (5.805) (estos once, candidatos del Front Català d’Ordre).

Los resultados en Cataluña fueron claros también: el Frente de Izquierdas obtuvo una victoria contundente, que comportó la liberación del presidente Lluís Companys y la restauración del gobierno de la Generalitat. El entusiasmo popular fue notable, especialmente en los núcleos urbanos e industriales, donde el movimiento obrero tenía una fuerte implantación. A nivel de toda España, los resultados dieron la victoria al Frente Popular, con una mayoría parlamentaria suficiente para formar gobierno. A pesar de que en porcentaje de voto la diferencia con las derechas no fue abrumadora, el sistema electoral mayoritario amplificó la representación de la coalición vencedora. Manuel Azaña se convirtió en presidente del Gobierno y después, en el mes de mayo, presidente de la República.

Como explicaba Marta Manté en su libro “La problemática de la Segunda República a través del estudio de una situación concreta: el Mataró de los años treinta “, ganador del Premio Iluro de 1975, una vez conocidos los resultados electorales, la misma mañana siguiente, el Gobernador General de Cataluña ordenó la reposición en sus cargos de los alcaldes y consejeros de los ayuntamientos de Cataluña que fueron designados el 14 de enero de 1934. Obedeciendo esta orden, en Mataró los concejales de izquierda elegidos entonces acudieron al Ayuntamiento a tomar posesión de sus cargos, saludando desde el balcón a la multitud que los aclamaba. Tras la correspondiente toma de posesión se adoptaron las primeras medidas, paralelas a las adoptadas a nivel general, entre ellas la apertura de la prisión de Mataró y la amnistía de los pocos presos políticos que había. El clima de euforia llegó a la máxima expresión al pasar por Mataró la comitiva que formaban diversos miembros del Gobierno de la Generalitat que, desde el penal de Figueres, donde estuvieron encarcelados, se dirigían a Barcelona para volver a tomar posesión de sus cargos.
Hasta la liberación del alcalde Salvador Cruxent, todavía encarcelado, el Consejo de gobierno del Ayuntamiento de Mataró, reunido el 24 de febrero, acordó nombrar como alcalde provisional al primer teniente de alcalde, Josep Abril, y también decidió reponer en sus cargos a los funcionarios municipales expulsados por los Hechos de Octubre y suspender a los trabajadores nombrados durante el bienio negro. El 13 de abril, ya con Salvador Cruxent de nuevo al frente del Ayuntamiento, se ponía la primera piedra de un proyecto de asistencia social largamente demandado en la ciudad: el nuevo Albergue para personas sin recursos.

Como también explicaba Manté, restablecido el Ayuntamiento los concejales de ERC y socialistas intentaron volver a su programa anterior, consistente principalmente en llevar a la práctica un amplio programa de obras públicas. De entrada, en el primer pleno del Ayuntamiento se revocó el presupuesto elaborado por la Comisión Gestora, porque se consideraba que reflejaba tan solo “los intereses de cuatro industriales y media docena de propietarios” y se devolvió al de 1934. El mes de abril se colocó la primera piedra del Alberg de los pobres, que sería construido pronto, y también se inauguró el nuevo mercado de la Plaça de Cuba. Se llevaron a cabo las gestiones necesarias para abrir completamente las rondas, ya que estas quedaban cortadas por algunos solares particulares, así como las calles del Carme y Colom. Al mismo tiempo, y por primera vez, las gestiones llevadas a cabo en Madrid fueron atendidas y se consiguió, a través del diputado Jaume Comas i Jo, que se aumentara la dotación destinada a los Grupos Escolares. También en el capítulo de edificaciones escolares la Caixa d'Estalvis concedió un préstamo de 850.000 pesetas (al 5% de interés y amortizable en 12 años) para la construcción de nuevos grupos. Donde quedó claramente plasmada la orientación del nuevo ayuntamiento fue en el presupuesto extraordinario de mayo de 1936, en el que se preveía la realización de las siguientes obras públicas:
Gastos previstos:
- Colectora Rierot-Hospital-S. Pere = 125.847 pesetas
- Empedrado Rierot-Hospital-S. Pere = 173.105 pesetas
- Aceras Rierot-Hospital-S. Pere = 27.149 pesetas
- Terrenos Grupos Escolares = 100.000 pesetas
- Terreno y construcción Cementerio = 23.899 pesetas
Nuevos ingresos previstos:
- Contribuciones sobre solares (suponían un 1% del valor de cada solar, edificado o no) = 400.000 pesetas
- Contribuciones sobre espectáculos públicos = 10.000 pesetas
- Contribuciones sobre mejoras = 40.000 pesetas
Total: 450.000 pesetas
La normalidad democrática, sin embargo, no duraría mucho, ya que como es sabido en el mes de julio de 1936 tendría lugar el golpe de estado fascista que provocó después la guerra civil. Noventa años más tarde, volvemos a hablar de polarización, de bloques enfrentados, de lucha ideológica, de auge de la ultraderecha y de recorte de libertades, en nuestro país y en todas partes. Volvemos a hablar de frentes populares y de unidad de las izquierdas. Dicen que Mark Twain afirmó que “la historia no se repite, pero a menudo rima". No sabemos si realmente el escritor americano fue el autor de esta frase apócrifa, pero lo que sí podemos constatar es que, nueve décadas después, el mundo ha cambiado mucho pero no podemos evitar establecer paralelismos con el pasado. Tengámoslo en cuenta.
Fuentes:
- Colomer Rovira, Margarida (2018). Josep Abril. Alcalde de Mataró fusellat pel franquisme. Fundació Josep Irla
- Diari de Mataró, 14 de febrer de 1936
- Diari de Mataró, 15 de febrer de 1936
- Diari de Mataró, 17 de febrer de 1936
- Manté Bartra, Marta (1977). La problemàtica de la Segona República a través de l'estudi d'una situació concreta: el Mataró dels anys trenta. Premi Iluro 1975. Caixa d’Estalvis Laietana
- Salicrú Puig, Manuel (2010). Mataró 1919-1936. Del locaut a la revolució anarquista. L'època del doctor Josep Samsó. Fulls del Museu Arxiu de Santa Maria, núm. 97, pàgs. 14-38. ISSN 0212-9248
- Xarxa d’Arxius Çomarcals (2020). Els padrons de Mataró del 1930, el 1936 i el 1940 ja es poden consultar a ‘Arxius en línia’. https://xac.gencat.cat/ca/detalls/Noticia/Els-padrons-de-Mataro-del-1930-el-1936-i-el-1940-ja-es-poden-consultar-a-Arxius-en-linia
- Xaubet Vilanova, Josep (2005). Les eleccions a Mataró durant al Generalitat Republicana, 1931-1936. Sessió d’Estudis Mataronins, núm. 22, pàgs. 231-242. ISSN 2385-4766
Comentarios (1)