portada opinió QuicoCasatanyer
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Alcalde, ve a Nantes

Francesc Castanyer sostiene que si Mataró quiere ejercer de capital y ganar autoestima debe atreverse a buscar aquello que la haga singular y memorable

En la época de vacaciones y de viajar, que es cuando hace más calor, hay más masificación y es todo más caro (esto nos lo tendríamos que hacer mirar colectivamente), es fácil ir a parar a alguna capital europea y es inevitable jugar a 'qué tienes tú y qué tengo yo'. Pongamos que paseamos por un centro histórico marcado y bien documentado, restringido a los vehículos privados, con transporte público gratuito los fines de semana, con un recorrido urbano de arte contemporáneo, con museos interactivos magníficos, zonas de recreo públicas, fuentes lúdicas para niños y mayores, parques cuidados y amplios (con gente que regaña a su hijo cuando pisa el césped)... Sería imposible no sentir envidia y cierta frustración. "Tu habites où? –À Mataró, à côté de Barcelone. –Ah, et qu’est-ce qu’il y a à Mataró? –Euh... enfin, mmm... enfin, une grande fête populaire en juillet. Ah, et la plage…"

Me parece recordar que era el alcalde Mas* quien afirmaba que las ciudades con obispado y catedral conservan un aura de capitalidad que a otros municipios, con más peso específico, les es difícil de alcanzar. Juraría que se refería a Girona y Mataró. Esto seguramente es vigente y podríamos añadir que si la ciudad en discordia cuenta con conexión de alta velocidad, aeropuerto y universidad, como es el caso, la comparación duele.

Ser o no ser capital es un debate recurrente en nuestra ciudad y el dilema a menudo nos lleva a pasar revista a los servicios, a la oferta cultural y formativa, a las oportunidades laborales, al comercio, a la seguridad, a los espacios verdes, a la limpieza (ep, y a la convivencia y a la vivienda)... es decir, a la confortabilidad general. Durante el largo período de gobierno socialista la prioridad ha sido asegurar esta confortabilidad (los esenciales). Defender los esenciales debería ser la propuesta básica, la fundamental (sobre todo cuando se viene de la nada y está todo por hacer). Pero para sobresalir, para crecer y evolucionar, estaría bien que Mataró pusiera el listón más allá de la confortabilidad y aspirara a la singularidad.

La singularidad es aquello que nos hace vibrar, que nos enamora, que provoca un comentario de sobremesa o en Google, que nos hace subir la autoestima, que nos hace invertir, ilusionarnos. Que nos hace sentir bien. La singularidad la debería buscar la institución pública, pero también el empresario y el comerciante (el helado de café de la Granja Caralt ya merece una visita a Mataró), el club deportivo, el centro educativo y el medio de comunicación (un documental singular reporta premio). Si promueves un festival de música local, hazlo singular. Si destinas presupuesto a crear un espacio público (una plaza, una calle, un pabellón, un auditorio...), hazlo singular. Si cuentas con un equipamiento museístico en un edificio único en la antigua prisión, hazlo memorable. Y si tienes la oportunidad de rendir homenaje a un gran cronista de la ciudad como Manuel Cuyàs, ¡dedícale una escultura tan singular como lo eran él y su obra!

La singularidad se contagia y se multiplica, porque en un entorno delicado y respetuoso, cuesta más gritar y ensuciar. Pero si no aspiras a más, si no tienes aquel deleite, aquella delicadeza, aquella mirada, en fin, si no has viajado a Nantes, te quedas con la confortabilidad. Algunos dirán que ya es mucho. Por cierto, Nantes está gobernada por una socialista.

* Manuel Mas i Estela fue alcalde de Mataró durante veintiún años, entre 1983 y 2004.
** Johanna Rolland, alcaldesa socialista de Nantes desde 2014, reelegida en marzo de 2026 para un tercer mandato.

La figura de Cuyàs recordada a Mataró.
La figura de Cuyàs recordada en Mataró.

 

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