El año pasado el I3 de Germanes Bertomeu. Ahora el I3 de la escuela Rocafonda y de la escuela Camí del Mig. ¿Cuál será la próxima?
Un año más, en lugar de planificar, hacer pedagogía y consensuar las posibles soluciones con la comunidad educativa, se han tomado decisiones precipitadas y se han creado desigualdades entre escuelas, debilitando la pública frente a la concertada y manteniendo una sobreoferta de plazas, que para el curso 2025-2026 se puede eliminar igualando la ratio a 18 alumnos por grupo en todos los centros sostenidos con dinero público, que en el caso de Mataró, lo son todos.
Hace años que los Servicios Territoriales y el Ayuntamiento de Mataró saben que la baja natalidad en Cataluña, y en concreto en la ciudad, hace urgente ajustar la oferta de plazas escolares al número de niños que hay para ocuparlas, y quizás, en algunos casos, incluso cerrar líneas.
Hace años que ambas administraciones saben que es necesario acordar un Mapa Escolar para Mataró, que planifique para los próximos años los cambios escolares que afectarán a las enseñanzas obligatorias y postobligatorias, atendiendo a los datos demográficos de la ciudad y por barrios.
Ante la falta de planificación, y sin hacer el trabajo que les corresponde a las administraciones educativa y municipal, en los últimos años se acordó reducir el número de alumnos por grupo en todas las escuelas de la ciudad. Pero esta medida, positiva en sí misma, se ha aplicado de manera desigual entre las escuelas públicas y las escuelas concertadas: 18 alumnos por grupo en las escuelas públicas y 20, 22 o 24 alumnos por grupo en las escuelas concertadas. Diferencias que se justifican en que el concierto económico de las escuelas concertadas no puede soportar números tan bajos.
Cerrar líneas no gusta a nadie, pero las ratios no pueden reducirse eternamente; posiblemente el límite sean estos 18 alumnos por aula. Por eso será inevitable ajustar la oferta y la demanda de plazas, y esto deben hacerlo las administraciones, no las demandas de las familias que están sujetas a una visión reducida a su interés particular.
Planificar no es solo una cuestión numérica, no se trata solo de mirar los datos del padrón de habitantes, implica analizar y ver la ciudad en su conjunto, pensar qué modelo de ciudad queremos, valorar cómo impactan las escuelas en los barrios, qué redes de relaciones generan, cómo moldean la convivencia de los ciudadanos, cómo se adaptarán a las necesidades educativas del futuro próximo y cómo se puede evitar la segregación y lograr más equidad en la escolarización para atender mejor la enorme diversidad de niños que la ciudad ha acogido en las últimas décadas.
Por todo esto, desde la PEM, Plataforma por la Defensa de la Educación en Mataró, celebramos la respuesta dada por las dos comunidades escolares de los centros afectados. Apoyamos su lucha por mantener los dos grupos de I3 y reclamamos tanto a los Servicios Territoriales como al Ayuntamiento que planifiquen, que hagan real el compromiso que en varias ocasiones han subscrito en documentos y Plenos Municipales de diseñar el Mapa Escolar de Mataró para los próximos años. Pedimos que respeten las mismas normas del juego para todos los centros sostenidos con dinero público y que revisen los conciertos necesarios para que la escuela pública sea la escuela de todos.
PEM. Plataforma por la Defensa de la Educación en Mataró. Mataró, 7 de marzo de 2025
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