David Bote, ante los medios de comunicación
David Bote, ante los medios de comunicación

Bote celebra el acuerdo de Can Fàbregas y pide responsabilidad para cerrar el conflicto

El alcalde de Mataró comparece satisfecho y agradecido con El Corte Inglés por la recompra del solar y admite que todavía es pronto para saber qué sustituirá el centro comercial que nunca se llegó a construir

En este jueves 23 de julio de pre-Santes devenido en día de noticia histórica, David Bote ha comparecido contento. Contento de verdad, de esa manera contenida que obliga el cargo, pero con la satisfacción evidente de quien ve una posible salida a un conflicto que Mataró arrastra desde hace tanto tiempo que ya forma parte del paisaje político de la ciudad. Can Fàbregas, el solar vacío más cargado de historia reciente, podría volver a manos municipales antes de acabar el año.

El alcalde ha hablado después de la Junta de Portavoces, donde el gobierno ha trasladado a los grupos municipales el principio de acuerdo entre el Ayuntamiento, PUMSA y El Corte Inglés. El pacto prevé que el consistorio recompre la finca por 11,7 millones de euros más IVA y que las partes entierren las demandas y reclamaciones derivadas de la operación frustrada del gran centro comercial. "Estoy muy contento y agradecido a El Corte Inglés", ha asegurado Bote, que ha querido reconocer la predisposición de la compañía para acercar posiciones justo antes de que el conflicto entrara en una nueva fase judicial. El alcalde ha repetido una idea sencilla: continuar litigando habría significado continuar perdiendo tiempo. Y tiempo es, precisamente, lo que más ha consumido Can Fàbregas.

Un acuerdo "para limpiar"

Bote ha definido el solar como un espacio con una historia larga, estratégico e importante para el futuro de Mataró. También habría podido decir maldito, encallado o eterno, pero se ha mantenido dentro del vocabulario institucional. El acuerdo permitiría que el Ayuntamiento recuperara la posesión de un activo situado en un punto privilegiado del centro, entre la calle de Miquel Biada, la ronda de la República y la calle de Torrijos. También permitiría detener las reclamaciones cruzadas con El Corte Inglés y evitar el riesgo de un procedimiento judicial que podía durar años. Bote ha dicho que se trata "de limpiar".

"Miramos adelante y resolvemos", ha resumido. No es poca cosa en una ciudad que hace más de quince años que mira ese solar y ve todo lo que tenía que ser y no ha sido. Primero, una gran locomotora comercial. Después, una obra eternamente pendiente. Finalmente, un vacío urbano cercado por una historia de planeamiento, patrimonio, tribunales y millones. La fórmula pactada es clara: el Ayuntamiento paga 11.713.000 euros más IVA, recupera la finca y las partes renuncian a seguir reclamándose responsabilidades. Dicho fácil. Hacerlo, sin embargo, todavía requerirá unos cuantos pasos.

  • El alcalde ha insistido en que el acuerdo no está cerrado del todo.
  • Primero deberá superar una modificación presupuestaria, la fiscalización económica, los informes preceptivos y la aprobación del Pleno municipal.
  • Después aún será necesario formalizar la compraventa.
  • El gobierno quiere llevar una primera aprobación al Pleno de septiembre y completar la operación antes de diciembre.
  • El texto del acuerdo y sus condiciones se harán públicos durante la tramitación.

Bote confía en que no aparezcan obstáculos, pero no piensa cantar victoria antes de tiempo. "Me esperaré a la escritura para considerar que hemos puesto definitivamente el punto final al conflicto", ha advertido. La experiencia invita a la prudencia. En el asunto de Can Fàbregas ha habido más anuncios, calendarios y proyectos que ladrillos colocados. Por eso el alcalde ha combinado la alegría con una apelación directa a la responsabilidad de los grupos municipales y del conjunto de la ciudad. "Hoy miramos al futuro, desbloqueamos el solar y espero que todo el mundo tenga un papel responsable", ha afirmado.


¿Qué se hará? Aún no se sabe


La gran pregunta ha llegado enseguida. Si El Corte Inglés ya no vendrá y el Ayuntamiento recupera el solar, ¿qué se hará? La respuesta, por ahora, es que aún no se sabe. Bote ha admitido que es demasiado pronto para poner una fecha a la presentación de un proyecto alternativo. Antes hay que comprar la finca, culminar los trámites y ordenar urbanísticamente el ámbito. El planeamiento actual prevé actividad terciaria, equipamientos, zonas verdes y aparcamiento. Esto abre un abanico amplio: comercios, servicios, gimnasios u otras actividades económicas compatibles con la calificación del suelo. El alcalde no ha concretado opciones, pero sí una necesidad. "La ciudad y la zona del Centre necesitan actividad económica", ha remarcado. El Ayuntamiento quiere evitar que la recompra convierta Can Fàbregas en un solar municipal igualmente vacío durante otra década. La voluntad expresada es activarlo y destinarlo a los usos que permita el planeamiento, aunque la operación se podría acabar relacionando con la revisión general del POUM de Mataró.

  • Por lo tanto, aún falta mucho para ver excavadoras trabajando en el proyecto definitivo. Primero será necesario decidir qué quiere hacer la ciudad con un espacio que durante años ha tenido un único nombre propio: El Corte Inglés.
Can Fàbregas, abans de ser desmuntada
Can Fàbregas, antes de ser desmontada

 

La fábrica será lo primero que se verá

Hay, sin embargo, una actuación que sí va por delante y que probablemente será la primera transformación visible del solar: la reconstrucción de la nave de Can Fàbregas i de Caralt. Bote ha separado esta cuestión de la recompra y del futuro desarrollo urbanístico. Son carpetas relacionadas, pero diferentes. La reconstrucción no depende del proyecto que un día ocupe el conjunto de la isla, sino de un mandato judicial que obliga al Ayuntamiento a reponer la fábrica catalogada en su emplazamiento original. La nave fue desmontada y troceada para dejar libre el terreno donde se debía levantar el gran centro comercial. Las piezas continúan guardadas en un solar municipal y el consistorio ya dispone de estudios y de un proyecto de reconstrucción, aunque ahora habrá que actualizarlo. "Tenemos voluntad de cumplir la sentencia", ha asegurado el alcalde.

La nave reconstruida deberá acoger usos de equipamiento. A su alrededor se deberá definir el resto de la ordenación: zonas verdes, actividad terciaria, aparcamiento y los usos que finalmente se consideren más adecuados. Es decir, antes de ver el nuevo Can Fàbregas, Mataró verá volver el antiguo. Piedra a piedra, pieza a pieza, allí mismo de donde no debería haber marchado según los tribunales.

Más cerca del final

Bote ha comparecido con el tono de quien sabe que el acuerdo es importante, pero que el asunto todavía tiene suficiente historia acumulada para no dar nada por hecho. Ha agradecido la actitud de El Corte Inglés, ha defendido la negociación y ha pedido que los grupos actúen con responsabilidad. La recompra no explica todavía qué será Can Fàbregas. Tampoco resuelve automáticamente la reconstrucción de la nave ni transforma el solar de un día para otro. Pero permite una cosa que durante muchos años parecía imposible: que la ciudad vuelva a controlar el espacio y pueda decidir su futuro. Can Fàbregas como carpeta o como culebrón todavía no está cerrado. Faltan el Pleno, los informes, el pago y la firma. Pero, por primera vez en mucho tiempo, el final del conflicto ya no parece una promesa lejana.

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