El Institut Les Cinc Sènies de Mataró entra en su noveno curso en funcionamiento, desde el principio en módulos provisionales, pero la sensación dentro de su comunidad educativa es que esta pretendida fase de provisionalidad hace mucho tiempo que ya está superada. El centro nació el curso 2017-2018 en un solar a caballo de Rocafonda y Vista Alegre, en lo que se conoce popularmente como "barracones", para dar respuesta de manera urgente —y bastante improvisada— a la falta de plazas de secundaria que sufría entonces Mataró. Aquella solución, pensada como temporal, se ha alargado hasta convertirse en la norma.
Ahora, el proyecto de su edificio definitivo vuelve a aparecer en los presupuestos de la Generalitat de Catalunya del 2026 con una partida de 2,4 millones de euros. Es una cifra que mantiene vivo el compromiso institucional, pero que no resuelve todavía la gran incógnita: cuándo comenzará realmente la construcción de un equipamiento anunciado desde hace años. El compromiso, según parece, es el año 2027. Pero ya veremos.

Los barracones del instituto mataronense. Foto: R.Gallofré
Un proyecto que ha ido acumulando fases sin llegar a la obra
"Este es el noveno curso que estamos aquí", resume la directora del centro, Loli Acevedo. Desde hace tres años al frente del instituto, explica que cuando llegó al cargo ya se hablaba de un horizonte cercano para las obras. "Desde la Generalitat nos dijeron que en 2025 ya se podría empezar a construir", recuerda. El calendario, sin embargo, se ha ido desdibujando con el paso del tiempo.
Desde entonces, las previsiones han ido variando a medida que se han encadenado trámites administrativos. "El verano pasado vi que no había ningún movimiento. Me dijeron que todavía se tenía que licitar la obra e iniciar todos los procedimientos", explica Acevedo. Una consulta a la plataforma de Obras Públicas confirmaba que el proyecto se encontraba todavía en una fase inicial, en contra de lo que les habían prometido.
La comunidad educativa (dirección y AFA) movió hilos y acabó elevando una pregunta al Síndic de Greuges, que les respondió por escrito que el compromiso de la Generalitat era iniciar las obras el verano de 2027. Esta es, por lo tanto, la fecha fijada, pero después de tantos pasos atrás y desencantos, en el Cinc Sènies no se lo creerán hasta que no vean las grúas trabajando en el solar. Si se cumpliera este calendario y las obras se ejecutaran en el plazo más breve posible —dos años—, el edificio definitivo sería una realidad en 2029.
Esta incertidumbre también se traslada a las familias. "En las reuniones es un tema recurrente. Muchos alumnos vienen de otros centros como el Joan Coromines y han vivido situaciones similares. Es un desgaste importante", señala la directora.

Así será el nuevo instituto Cinc Sènies de Mataró
El dibujo sobre plano
En enero de 2024 se presentó el proyecto arquitectónico del futuro instituto, diseñado por el estudio mataronense Valor-Llimós. La propuesta plantea un equipamiento moderno y abierto, con espacios flexibles y una concepción educativa pensada para adaptarse a nuevos modelos pedagógicos y al cambio climático.
Uno de los elementos más destacados es la gran ágora central, concebida como un espacio multifuncional que actúa a la vez de vestíbulo, patio y espacio comunitario. También se prevén patios diseñados como refugios climáticos, espacios abiertos y ventilación natural para reducir la dependencia de sistemas artificiales. En aquel momento se apuntó a una posible entrada en funcionamiento en 2027 o durante el curso 2027-2028, una previsión que ya ha quedado descartada.
La vida cotidiana en unos módulos que ya no son provisionales
Mientras tanto, el centro sigue funcionando en instalaciones provisionales que han ido quedando pequeñas con el crecimiento del alumnado. "Empezamos con 90 alumnos y ahora tenemos 500", explica la directora. Un crecimiento que ha convertido un espacio pensado para pocos años en un equipamiento de uso intensivo y prolongado.

El instituto, visto desde la ronda Estrany
Los efectos del tiempo también son visibles en el día a día. "Los módulos eran temporales, pero ya tienen desgaste. Se nos rompen tuberías", relata Acevedo. La directora recuerda que "los edificios provisionales no están pensados para tantos años", una circunstancia que se hace evidente a medida que pasan los cursos. Las limitaciones son evidentes: "Solo tenemos una fuente para 500 alumnos", ejemplifica.
"Cuando llegamos, el patio no tenía absolutamente nada", recuerda la directora. Con los años, y gracias a la colaboración entre Ayuntamiento, AFA y centro, se han ido incorporando canastas, redes de voleibol y mesas de tenis de mesa. Sin embargo, la sensación es que las mejoras siguen siendo parciales en un espacio que mantiene el carácter provisional. "Tenemos que dignificar el espacio por el tiempo que estamos aquí", explica la directora, que insiste en que el centro no puede seguir funcionando indefinidamente en estas condiciones.
De la frustración a la consolidación
El Cinc Sènies ha vivido, según su dirección, una trayectoria con momentos de alta expectación y otros de desgaste. "Todo el mundo pensaba que seríamos un proyecto de paso, o incluso un gueto, por el barrio donde nos encontramos. Nosotros defendimos que éramos un proyecto educativo de ciudad y necesario, y así lo hemos demostrado", afirma Acevedo.
Con el tiempo, el centro ha consolidado su identidad. "Hemos demostrado que, a pesar del problema con la infraestructura, tenemos un proyecto educativo potente", afirma. Este año, de hecho, el centro ha duplicado la matrícula y las familias, asegura, llegan cada vez más convencidas. "Vienen contentas", dice la directora, que interpreta este crecimiento como un indicador de consolidación pedagógica a pesar de la provisionalidad de las instalaciones.

Así será el nuevo instituto Cinc Sènies de Mataró, que ya tiene compromiso presupuestario
Entre la confianza y la necesidad de concreción
El proyecto educativo del Cinc Sènies ha ido creciendo mientras la infraestructura definitiva continúa pendiente. Esta tensión entre crecimiento y provisionalidad es, según la dirección, uno de los elementos que definen la realidad actual del centro.
"Hay mucho amor por el proyecto, pero también cansancio", resume Acevedo. Y añade una idea que sintetiza el sentimiento general: "Lo que pedimos sobre todo es transparencia. Que se nos diga claramente dónde estamos y qué se hará".
Con los presupuestos de 2026, el proyecto vuelve a aparecer en la agenda institucional. Pero en el Cinc Sènies la mirada continúa puesta en el día a día: un instituto que ha crecido, se ha consolidado y ha construido comunidad mientras espera que su edificio definitivo se convierta, finalmente, en una realidad.


Comentarios