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Paradas de Sant Jordi 2019 | Foto: R.Gallofré

Salva Fernàndez

El cielo respeta la Fiesta de Sant Jordi

Uno de los días más especiales del año no teme el cielo gris y llena las calles.

La tecnología permite, en muchos casos, vivir más tranquilo que antes. Hace años, cuando a las siete de la mañana estaba lloviendo en Mataró, muchos se habrían puesto las manos a la cabeza y seguramente ni habrían bajado a abrir la paradeta de libros o rosas. Este año, pero, la previsión te permite ver que esta llovizna iría menguando hasta desaparecer. Cuando a las 8.30h los padres y madres traían por fin los niños a la escuela, después de una Semana Santa donde las vacaciones sólo lo son por los pequeños, lo hacían ya sin paraigues. Y mica en mica la temperatura ha ido acompañante. Con el cielo gris, pero sin viento ni lugar para la fina lluvia de primera hora. El cielo respeta la Fiesta de Sant Jordi, que no deja de ser posiblemente el día más bonito del año en Cataluña. Y que no merece estar pasar por agua.

"Cuándo hemos venido a montar la parada a las ocho de la mañana ya no llovía", explican desde 6 Dedales, una paradeta que ha instalada en la Plaza de las Tereses y que además de rosas, rojas y amarillas, también ofrecen el que más saben: manualidades de tela aplicadas a rosas de ropa coloridas y variadas. "Estamos vendiendo bastante bien, y nos ha sorprendido la cantidad de rosas amarillas que estamos treient porque no esperábamos tanta demanda", relatan, añadiendo que los ramos también están teniendo mucha salida.

La venta de rosas crece en presencia a medida que uno se acerca en el centro. Por la calle Santa Teresa ya hay varias paradas, pero está en Plaza Santa Anna y sobre todo la Riera donde la retahíla de rosas y la competencia feroz se encuentra codo con codo. No es nada que no pase año tras año, pero sí que es cierto que este año hay una variedad menos estrambòtica de colores. El rojo predomina, como lo hace siempre, y el amarillo saca la cabeza en cierta medida, pero más allá de rosas más rocíos o emblanquecidas, no se ven tantos colores fuera de norma. "Estamos vendiendo algo menos que el año pasado, a ver si remonta a mediodía", explican desde la Fundación Hogar de la Amistad Cheshire, que invierte todo el que consiguen, ya sea con las rosas tradicionales o con las que hacen como manualidad sus residentes, en actividades para ellos.

De hecho, la venta de rosas permite ver un gran escaparate de entidades y asociaciones que buscan su lugar. Se pueden comprar rosas por muchos motivos. Por amor, el principal. Pero también para defender causas. Ya sea poder vacunar animales de la Protectora, que añade una foto de sus perros y gatos a cada rosa, para financiar viajes de final de curso a varias escuelas o para ayudar entidades como Maresme Oncológico, entre otros. No faltan los Renacuajos, los Armados y muchos más. La política también está presente, y los partidos tienen su paradeta con consignas y símbolos que ya son tradición de los últimos años en Cataluña. Todos ellos, rodeando de las filas de niños y niñas que salen a pasear desde la escuela, como también se tradición, mientras hacen más caso a los mangues y libros del Iluro Cómico que no a las propuestas más vendidas entre los adultos.

Los libros más vendidos

La política forma parte del día a día en Cataluña, y la Fiesta de Sant Jordi no se escapa. "Hay dos tipos de libros que se están vendiendo mucho, los de política y los de novela negra", explican desde la Abacus. Las paradas de libros miraron con desconfianza el solapament de Semana Santa y la fiesta, pero finalmente no ha ido tanto mal. "Quizás hemos vendido menos, pero hoy todo se encuentra como siempre", añaden. Desde Librería Màrquez apuntan en la misma dirección: "Pensábamos que sería peor por el hecho de la gente que marcha, pero más o menos la sensación es similar al año pasado". Allá, algunos de los libros más demandados son 'Y ahí lo dejo', de Boye, o el nuevo 'Lo mejor de ir es volver', de Albert Espinosa. 'El hijo del italiano' de Rafel Nadal también destaca a Márquez y a Dòria Libros, donde lo señalan junto con otros como el premio Sant Jordi 'Digas un deseo', de Jordi Cabré, o 'Vivo, y vivo, y vivo' de Maggie O'Farrell.