Santi Garcia al llegar al Buzo donde vivió más de 100 días Christopher McCandless.
Santi Garcia al llegar al Buzo donde vivió más de 100 días Christopher McCandless.

El salvaje viaje hasta el Magic Buzo

Santi Garcia y Natàlia Sarrión, los dos primeros catalanes al llegar al buzo donde vivió más de 100 días Christopher McCandless.

Christopher McCandless fue un senderista norteamericano que a pesar de tenerlo todo de cara, hijo de un trabajador de la NASA y procedente de una familia benestant, se tiró a la aventura con la voluntad de alejarse del materialismo imperante en su sociedad. Así empezó una aventura que lo trajo a atravesar Arizona, California y Dakota del sur. Pero su gran objetivo era hacer una odisea por Alaska, viviendo lejos de la civilización. Fue en abril de 1992 cuando llegó a Stampede Trail, desde donde acabó en medio del Parque Nacional Denali, junto a un autobús abandonado. Allá se asentó y decidió vivir de manera libre y salvaje. Un diario personal contaba con 113 días con entradas, donde se relataban sus experiencias. En septiembre de 1992, un grupo de cazadores lo encontraron muerto dentro del autobús.

Una historia personal y de superación, recogida en el libro 'Hacia rutas salvajes' de Jon Krakauer y a la película (disponible a Netflix) 'Into the Wild', y que impactó y mucho al mataroní Santi Garcia. "Conocí la historia en un momento delicado de mi vida, y me marcó por siempre jamás; me llegué a obsesionar", relata. Era en 2007 y uno de los copropietarios del restaurante Lumber ya tenía claro que algún día intentaría hacer el recorrido de McCandless por Alaska.

Este mes de septiembre, junto con su mujer Natàlia Sarrión, se convirtieron en los dos primeros catalanes –y españoles- al llegar al Magic Buzo, tal y cómo lo describía el senderista norteamericano. Un viaje de boda movido y peligroso. Pero satisfactorio y también irrepetible.

Cómo es el trayecto hasta el 'Magic Buzo'?

Antes que nada nos preparamos bien físicamente, y en nuestro viaje de Canadá hasta Alaska destinamos la última semana a hacer la ruta StampedeTrail. Empieza desde un punto del Parque Nacional de Denali y tiene un trayecto de 42km hasta el autobús. Fuerza complicada, porque es todo fangós, tienes que superar dos ríos (Savage y Teklanika) y es peligroso.

Fuisteis sólo?

La hicimos con el Izar, un vasco con el que contactamos por Internet meses antes del viaje. Buscando bloques y webs de viajeros, miraba si alguien quería hacer la ruta porque siendo sólo dos era peligroso. Vimos que coincidíamos en fechas, nos encontramos y fuimos juntos a hacer la travesía. La ida psicológicamente fue muy dura por los desniveles, la ausencia de señalización, el hecho de estar en medio de todo tipo de animales salvajes como huesos, renos, antes... Animales preciosos, pero que también podían ser ser letales.

Cuál es el peor momento del camino?

A la ida, el momento más crítico fue al cruzar el Teklanika, el río más fuerte, porque sabíamos que quedaban unos 15 kilómetros pero innconscientment pensábamos que ya estaba hecho. Y no, el camino no se acababa, la sensación de estar perdido era constante y teníamos miedo de estar hacer kilómetros sin rumbo. Aquí Natàlia se va derrumbar y me sentí mal, porque había arrastrado a mi mujer por un camino llevar y peligroso. A pesar de que ella estaba animada a hacerlo y tenía ganas, sabía que estaba allá por mí.

Y cuando llegáis, que pasa?

Después de nueve horas y media, giras una pequeña curva y lo encuentras el autobús. Estaba filmando con el móvil y me cayó en tierra. Empecé a llorar desconsoladament. Cuando llegas al Magic Buzo, es cómo si entraras a un santuario. El espíritu de superación y de aventura, que todo es posible, estaba ante nuestro. Y obviamente, el entorno: perdido en medio del mundo. Un momento que, del cansanci y saber que quedaba el retorno, quizás no pudimos disfrutar tanto como querríamos.

Qué hicisteis?

Encendimos fuego, comimos unos raviolis enlatados asquerosos y dormimos al autobús. Fue una noche muy dura, porque no paró de llover, teníamos rampas constantes y sabía que el río que nos esperaba el día siguiente sería mucho más peligroso por culpa de la lluvia. No me equivoqué.

El retorno fue más dura...

Durante las 10 horas de vuelta estás pisando piedras, agua y tienes los pies lleno de barro. Cuando llegamos al Teklanika sufrimos un infierno. El peor momento de todos. El río se me llevó la mochila con los sacos y la tienda de campaña. Cuando lo volvimos a probar, el tronco que usaba de apoyo se rompió y se me llevó. Cansado como estaba, se puso el Izar delante, pero también se le rompió el punto de apoyo cuando ya estábamos a punto de llegar. Finalmente, conseguimos cruzar cogiéndonos a piedras, al que encontráramos. Fue crítico: llorábamos, llamábamos y estábamos desesperados. Quedaban cinco horas. No nos dijimos ni una palabra más hasta el final.

Lo volverías a hacer?

Cuatro meses después no he vuelto a ver el vídeo del viaje, ni la película ni el libro. Fue una locura que sin la Izar no habríamos podido hacer, y yo sin Natàlia tampoco. Me supo levantar y ser el apoyo cuando me hundía psicológicamente, y nos ayudamos el uno a la otra. Sin ella habría sido imposible. Pero todo y la dureza del trayecto, quien sabe si a largo plazovuelvo para pasar unos días al Buzo y vivir el que vivió él.

perfil

Archivado en:

Comenta
Volver a la noticia El salvaje viaje hasta el Magic Buzo

Comentarios