Todo va bien si acaba bien, decía Shakespeare. Si esta máxima es cierta, entonces quizás la última representación hecha haya servido, al fin, para mejorar el balance del conjunto de la temporada del Monumental, que aun así no ha llegado a dar la talla. Han jugado en contra unos cuantos espectáculos anteriores, de interés posiblemente, pero que por su formato de origen no han resultado muy adecuados al tamaño del teatro, cosa que dificulta tanto el trabajo de los intérpretes como la recepción por parte de los espectadores.
Soplo internacional
La programación la ha cerrado ‘Cor dels amants’ que es una producción del Teatre Lliure con texto y dirección de Tiago Rodrigues, una de las figuras más relevantes del panorama teatral europeo del momento. Nacido en 1977 en Amadora, cerca de Lisboa, es actor, director y dramaturgo. Desde hace cuatro años dirige también el Festival d’Avinyó, en França, que es considerado el exponente mundial de más renombre en cuanto a las artes escénicas.
Autor de unas cincuenta piezas de teatro, ha escrito igualmente guiones para el cine y la televisión y ha llevado a cabo una importante actividad docente y de investigación, principalmente en Portugal, Bélgica, Francia y Suiza. Reconocido con premios internacionales relevantes, sus obras se representan habitualmente en lenguas diversas y se caracterizan por crear puentes entre diferentes realidades geográficas. El suyo es un teatro vivo y cercano, a veces escrito en colaboración con los intérpretes, y que muchas veces vincula la escena con el aliento de fenómenos sociales, históricos o de actualidad para compartir experiencias y emociones.
Presencia en Catalunya
La larga trayectoria creativa de Tiago Rodrigues como autor y director hace que no sea un desconocido para el público catalán, porque además de ‘Cor dels amants’ algunas de sus producciones ya se habían podido ver en escenarios de aquí. En 2016 trajo ‘António e Cleópatra’ a Temporada Alta y volvió a este festival gerundense en 2019 con ‘Sopro’ y en 2024 con ‘Dans la mesure de l’impossible’. El año pasado presentó en el Teatre Grec de Barcelona ‘Hécube, pas Hécube’, con un elenco de actores de la Comédie Française, y también ha hecho estancia en el Teatre Lliure con ‘By Heart’ en 2019, ‘Catarina e a beleza de matar fascistas’ en 2022 y ‘La distance’ en 2026.
Obra rehecha
‘Coro dos Amantes’, escrita y estrenada el año 2007 en Lisboa, fue precisamente la primera incursión de Tiago Rodrigues en el campo de la dramaturgia, mucho antes de que le llegara la fama. Según él mismo, esta fábula familiar sobre el amor, el paso del tiempo y la muerte contiene algunos elementos autobiográficos. Quizás por eso en 2021, siendo ya un nombre con reconocimiento internacional, optó por rehacerla y volverla a montar con la intención de recalcar el impacto y el significado de la huella de los años en la trayectoria vital de las personas. Primero en Francia y después en otros países y en varios idiomas, continúa recorriendo escenarios.
Fue así como el año pasado quiso dirigirla personalmente en catalán en el Teatre Lliure, a partir de la traducción hecha por Cristina Genebat y con Joan Carreras y Marta Marco de intérpretes. Para darle una nueva vida, afirmó.
Ahora la obra está de gira por una veintena de teatros de diferentes comarcas con el actor Ernest Villegas que ha asumido el papel que hacía Joan Carreras.
Sencillez e intimidad
‘Corazón de los amantes’ es un montaje que se decanta por una querida y calculada sencillez. En todo. Porque quiere ser una historia íntima. La de una pareja –ella y él– que exponen vicisitudes y recuerdos de una vida compartida. Por eso no dejan de estar de lado, con miradas y gestos sobrios. Sus voces se superponen y se modulan con los matices y la intensidad apropiados a lo que van describiendo, sea la tranquilidad, la angustia, la desesperación, la rutina o la desavenencia.
Dado que el amor con altibajos es el tema más recurrente, la función está llena de referencias al corazón como metáfora. Pero lo que el título de la obra quiere significar es que ambos componen un coro. Es decir, son simultáneamente un “yo” y un “tú” que habitan un “nosotros” explicado de manera concertante, en que la visión sobre lo que va sucediendo continúa formulándose desde la perspectiva de cada uno, entonada con voz propia. Además, cuando procede, el oficio teatral aparece como telón de fondo.
La muerte es otra cuestión que se aborda muy pronto, a raíz de una crisis de asma muy grave que sufre la protagonista, y que es presentida como síntoma de la fragilidad de la existencia humana. Más adelante, en cambio, las referencias a la hija que tienen en común son el móvil y la muestra de un hilo vital que continúa.
El tiempo que transcurre pesa también en el relato y es el que marca cadencias e inflexiones a los sentimientos compartidos. Así, con serenidad, avanzan poco a poco hacia el convencimiento de que la defunción de la una y del otro no será nada más que un retorno ineludible a la naturaleza, que ellos imaginan como un bosque que es su casa.
Buen trabajo
Toda la narración que Tiago Rodrigues teje en ‘Corazón de los amantes’ transpira sensibilidad. Pero hay que decir que constituye una partitura muy difícil para los intérpretes. Hacer emerger las resonancias poéticas que contiene y hacerlo con la musicalidad fonética de dos voces acordadas casi al unísono es un ejercicio de gran exigencia. Ciertamente Marta Marco y Ernest Villegas lo hacen más que bien. Muy bien. Y la función, breve, diáfana y tan bien dicha, se agradece.

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