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Manuel Cuyàs

Redacció

Mataró culmina el homenaje a Manuel Cuyàs con una escultura en 'su' plaza

La ciudad inaugurará el viernes 26 de junio una obra dedicada al periodista y escritor mataronense en la misma plaza de Santa Anna, cerca de los espacios donde vivió, escribió, miró y explicó Mataró durante décadas

Mataró hará este viernes uno de esos gestos que explican una ciudad. No solo inaugurará una escultura. No solo recordará a un periodista y escritor querido. Mataró situará Manuel Cuyàs en la calle, en el espacio público, allí donde él siempre había estado: mirando, escuchando, leyendo, conversando y tomando la medida moral y humana de una ciudad que conocía palmo a palmo.

El acto tendrá lugar el viernes 26 de junio de 2026, a las 18:30 h, en la plaza de Joan Herrero, y servirá para inaugurar la escultura dedicada a Manuel Cuyàs i Gibert. El emplazamiento tiene un valor especial: queda muy cerca de su paisaje cotidiano, de la zona donde vivía y de los lugares donde era habitual encontrárselo. Cuyàs tendrá, así, una presencia física muy cerca de aquel Mataró real que convirtió en materia literaria y periodística.

Una escultura para culminar el homenaje ciudadano

La inauguración de la escultura representa la culminación del homenaje ciudadano a Manuel Cuyàs, fallecido en el año 2020, y cierra simbólicamente un recorrido de reconocimiento que Mataró ha ido construyendo a lo largo de los últimos años. El acto será conducido por la actriz Núria de Calella y contará con la interpretación de temas de las bandas sonoras de Lawrence de Arabia y Luces de la ciudad, a cargo del músico Ruben Bes. También habrá lecturas de artículos de Cuyàs de la mano de la Comisión Cívica de homenaje a Manuel Cuyàs, además de las intervenciones del alcalde de Mataró, David Bote; la concejala de Cultura, Heidi Pérez; y el escultor Pere Casanovas, autor de la obra.

El formato del acto parece hecho a medida del personaje homenajeado: palabra, música, ciudad y memoria. Cuyàs, que escribió tantas veces sobre los rituales públicos, las pequeñas solemnidades locales y los gestos aparentemente menores que acaban definiendo una comunidad, será recordado con una ceremonia que pone el acento en lo que él más trabajó: la mirada sobre Mataró.

La promoción del acto

Manuel Cuyàs, el cronista que supo mirar Mataró


Manuel Cuyàs fue muchas cosas: periodista, escritor, articulista, gestor cultural, tertuliano, lector voraz y observador finísimo de la realidad. Pero para Mataró fue, sobre todo, uno de sus grandes cronistas contemporáneos. Su relación con la ciudad no era decorativa ni anecdótica. Cuyàs no hablaba de Mataró desde la distancia, sino desde la convivencia. La ciudad era casa, escenario, tema y personaje. En sus artículos, Mataró aparecía a través de las calles, las tiendas, los bares, las conversaciones, las costumbres, los cambios urbanísticos, las manías colectivas y aquella manera tan suya de detectar, con ironía y ternura, las contradicciones del tiempo.

Imagen del periodista y escritor Manuel Cuyàs Foto: JR Duran - Grup 62


La plaza, la Rambla, el bar, el balcón, la librería, la calle y la esquina formaban parte de un mapa íntimo que él convirtió en literatura de diario. Cuyàs demostró que la manera más universal de hablar del mundo podía empezar explicando muy bien una ciudad concreta.

La escultura que ahora se inaugura no llega sola. Forma parte de un proceso de reconocimiento ciudadano que empezó poco después de su muerte y que ha ido sumando gestos, actos y memoria compartida.

En julio de 2020, en plena sacudida emocional por la pérdida del periodista, Mataró ya lo recordó con una lectura pública de textos en el Pati de Can Marchal, bajo el título "Mataró visto por Manuel Cuyàs. Pequeño homenaje de urgencia". Era un primer acto necesario, casi inmediato, para devolverle a la ciudad aquello que él le había dado: palabras.

En marzo de 2023, el Ayuntamiento de Mataró le concedió la Medalla de la Ciudad a título póstumo, a raíz de una petición impulsada por Òmnium Cultural en representación de la Comisión Cívica de homenaje a Manuel Cuyàs i Gibert. Aquella distinción reconocía su trayectoria personal y profesional y su contribución al buen nombre de Mataró.

Mataró honra al añorado Manuel Cuyàs con la Medalla de la Ciudad

Aquel mismo año se presentó otro homenaje fundamental: El Mataró de Cuyàs. Retrato de un tiempo a través de su articulismo, editado por el Grup Gavarres y con selección de textos a cargo de Neus Pinart, miembro de la Comisión Cívica. El volumen recoge más de doscientos artículos publicados en cabeceras como El Punt, El Maresme y MataróEscrit, y es, probablemente, el libro más necesario para entender el Mataró de las últimas décadas.

No es solo una recopilación de artículos. Es una crónica sentimental, crítica y precisa de una ciudad en transformación. Leerlo es seguir el paso del tiempo por Mataró: los cambios de fisonomía, las permanencias de carácter, los personajes que hacen ciudad y las pequeñas escenas que a menudo explican más que cualquier gran discurso institucional.

Un libro imprescindible

 

El Mataró de Cuyàs vuelve a la calle

El homenaje también ha tenido una dimensión de paseo. La ruta literaria "Una passejada pel Mataró de Cuyàs" siguió algunos de los espacios que habían formado parte de su vida y de sus artículos: la Rambla, el Bar Iluro, la calle Barcelona, la plaza de la Peixateria, Santa Maria, Dòria Llibres, la Casa Coll i Regàs y su propia casa, entre otros puntos. Aquel itinerario confirmaba una evidencia: Cuyàs no solo escribió sobre Mataró, sino que dejó una manera de caminarla y de interpretarla. La ciudad, vista a través suyo, se convertía en una suma de detalles. Una fachada, una conversación, una sombra, una silla de bar o un balcón podían contener una lección entera sobre el paso del tiempo.

Por eso la escultura en la plaza de Joan Herrero tiene tanta fuerza simbólica. No sitúa a Cuyàs en un lugar abstracto, sino en la proximidad de su mundo. Lo devuelve a la calle, junto a la vida urbana que él había observado con una mezcla muy propia de curiosidad, escepticismo, humor y estima.

A partir del viernes, Manuel Cuyàs tendrá una escultura en la calle. Una presencia quieta, pero no silenciosa. Porque a su alrededor seguirán pasando vecinos, lectores, antiguos conocidos, gente que lo trató y gente que quizás solo ha oído hablar de él. Y quizás alguien, al pasar, recordará una columna, una frase, una escena o aquella imagen tan suya de un hombre sentado, leyendo, observando la ciudad con ojos medio irónicos y medio tiernos. Su periodismo no se limitaba a informar. Interpretava. Hacía memoria. Ponía adjetivos allí donde la vida cotidiana parecía muda. Y lo hacía con una lengua limpia, lectora, irónica y llena de intención. En tiempos de ruido e inmediatez, su obra recuerda que mirar bien también es una forma de compromiso con la ciudad. Con esta escultura, Mataró no solo homenajea un nombre propio. También reivindica una manera de ejercer el periodismo local y nacional desde la inteligencia, la libertad y el arraigo. Cuyàs demostró que escribir desde Mataró no quería decir escribir pequeño. Quería decir escribir desde un lugar concreto para entender mejor el mundo.

El homenaje culmina, pero la conversación continúa. Mataró pone a Manuel Cuyàs en su paisaje público porque ya hace tiempo que forma parte de su paisaje moral. Y porque algunas figuras, cuando han explicado tan bien una ciudad, merecen quedarse cerca de los lugares donde la miraron.

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