6 Gent de Barcelona a Mataró
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“Nos enamoró”: el nuevo hogar en Mataró de una pareja que deja Barcelona atrás

El traslado de Xabier y Maider viene marcado por los mismos motivos que empujan a muchos otros barceloneses a establecerse en el Maresme: la búsqueda de calidad de vida, la tranquilidad y la vida de barrio, sin renunciar a la conexión metropolitana

Cuando Xabier Martínez llegó a Catalunya con su pareja, Maider Andollo, en 2013, la idea era clara: una estancia temporal para cursar un máster en comunicación corporativa en Barcelona y volver después a su lugar de origen, Muskiz. Pero aquel plan inicial se fue diluyendo con el paso del tiempo.

“Lo que tenía que ser un añito se convirtió en diez. Vinimos para estudiar y al final nos quedamos”, recuerda. Aquella etapa inicial, casi de inmersión temporal en la capital catalana, se convirtió en una década viviendo en el centro de Barcelona, en el entorno de Plaça Universitat, siempre en régimen de alquiler.

Con los años, pero, lo que había sido una ciudad de acogida empezó a perder parte de su encaje vital. El aumento de los precios del alquiler en Barcelona fue un factor determinante, pero no el único. También influyó una percepción más difusa del cambio urbano. “Llega un momento en que tienes una desafección brutal. Ves que la ciudad cada vez está más hecha para el turista y menos para quien vive en ella”, explica. A esto se añadían otros elementos cotidianos, como la sensación de saturación urbana o una cierta inseguridad en Barcelona.

Después de aquella etapa, la pareja optó por un cambio de escenario y se trasladó a Pallejà, al Baix Llobregat, donde encontraron un ritmo más tranquilo y una vida más de proximidad. Pero con el tiempo, y con la consolidación de su vida profesional en Catalunya, empezó a ganar peso la idea de dar un paso definitivo hacia la compra de vivienda. El punto de inflexión llegó cuando el coste del alquiler se acercaba ya a lo que podía representar una hipoteca. Y fue en este contexto cuando el Maresme apareció como opción real.

Peatones en La Riera

Peatones en La Riera

El descubrimiento de Mataró

El salto hacia Mataró no fue casual. De hecho, llegó condicionado por el entorno social. “Tenía una compañera de trabajo que es de Mataró de toda la vida, y mi mujer tenía una amiga que también vivía allí. Todos nos recomendaron muy claramente mirar aquí”, explica. Aquellas recomendaciones fueron decisivas para empezar a explorar la ciudad. “Nos decían: si buscáis piso, mirad Mataró. No es Barcelona, pero tampoco es un pueblo pequeño. Tiene equilibrio”, recuerda.

A partir de aquí, las visitas fueron concretando la decisión. Ya conocían la ciudad de manera puntual, pero fue el contacto más directo el que acabó de decantar la balanza. “Cuando vienes y lo ves, lo entiendes. Tienes el mar, tienes la montaña, tienes vida, tienes servicios… nos enamoró”, resume.

También valoraron otros municipios del Maresme, como están haciendo muchos barceloneses que se sienten expulsados de la ciudad, pero el conjunto de equilibrio urbano, oferta de servicios y precio de la vivienda en Mataró hizo decantar la decisión hacia la capital maresmense. Finalmente, encontraron vivienda en una promoción en el entorno de la Ronda Barceló, donde viven desde el verano pasado. “Por un piso como este en Barcelona habríamos pagado mucho más. Aquí no es barato, pero es otra historia”, admite.

Vista aérea sobre parte de Mataró, capital del Maresme

Vista aérea sobre parte de Mataró, capital del Maresme

Una ciudad que encaja con la vida cotidiana

Hoy, Xabier y Maider consideran todo un acierto la decisión de trasladarse a vivir en Mataró. “Es una ciudad muy cómoda para vivir en el día a día. Tienes de todo, pero sin esa saturación constante”, explica él. Uno de los elementos que más valora es la calidad de vida en el Maresme, con calles activas y una buena oferta social fuera de los horarios laborales. “Sales un domingo por la tarde y hay vida. Hay restaurantes llenos, gente en la calle… no es una ciudad que se apague”, describe.

También destaca especialmente la oferta gastronómica en Mataró y el tejido comercial. “La restauración es brutal para una ciudad de estas dimensiones. Puedes ir a Barcelona a comer, pero aquí no hace falta”, apunta.

Entre Barcelona y el Maresme

Como muchos nuevos residentes del Maresme, su vida continúa estrechamente vinculada a Barcelona, donde trabaja varios días por semana. La movilidad, sin embargo, se resuelve principalmente en autobús, después de descartar el tren por la falta de fiabilidad percibida. “El problema no es la distancia, es la confianza en el servicio”, resume. El teletrabajo ha sido clave para consolidar el cambio y reducir la dependencia diaria de la capital.

Con el tiempo, lo que había sido una decisión práctica se ha convertido en un cambio de arraigo. “Cuando compras un piso, todo cambia. Ya no es temporal”, explica. Hoy, cuando habla de casa, lo hace pensando en Mataró. “A Euskadi vamos con maleta. Aquí es donde volvemos”, resume.

Y añade un elemento que sintetiza la transformación: la red social y vida en el Maresme. “Tener amigos aquí ha sido clave. Nos han abierto la puerta a hacer vida: cenas, encuentros, planes… esto lo ha hecho mucho más fácil”, concluye.

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