Los vecinos de la plaça Gran vuelven a alertar sobre el progresivo deterioro de Can Cruzate, una de las islas patrimoniales más emblemáticas del centro histórico de Mataró. Su preocupación se centra ahora en uno de los elementos arquitectónicos más singulares del conjunto: el ventanal gótico de la Casa Vila, una pieza protegida del siglo XVI que, según denuncian, "se cae a trozos" mientras las palomas degradan la piedra día tras día.
Según explican varios vecinos, del ventanal se desprenden fragmentos de piedra y arena, que acaban cayendo sobre la vía pública. Aseguran que las palomas pasan largas horas picando la piedra, hecho que acelera aún más el proceso de degradación de un elemento de gran valor histórico y artístico.

Ventana protegida
La ventana, situada en la calle de Santa Maria, 22, forma parte de la antigua Casa Vila-Picó, integrada dentro de la isla de Can Cruzate. Se trata de un ventanal geminado gótico de principios del siglo XVI, sin mainel, ricamente decorado con pináculos, arcos y tracería calada. Entre sus elementos escultóricos destacan los rostros de un hombre y una mujer, probablemente los antiguos propietarios de la casa, así como motivos simbólicos como águilas, leones y gorgonas, que aún hoy testimonian la calidad artística de la arquitectura civil renacentista de Mataró.
Los vecinos lamentan que esta joya patrimonial se degrade ante la mirada de todos, sin que se actúe específicamente para preservarla. "Es triste ver cómo las palomas se comen el patrimonio", resumen, preocupados tanto por la pérdida patrimonial como por los pequeños desprendimientos que se producen de manera recurrente.

Can Cruzate, en grave estado de deterioro y pendiente de su futuro
La denuncia llega cuando Can Cruzate continúa pendiente de un proyecto de futuro después de que el verano pasado, coincidiendo con Les Santes, se detectaran graves problemas estructurales que obligaron a cerrar la calle d'en Palau por riesgo de desprendimientos. A raíz de aquel episodio, PUMSA ejecutó durante los meses siguientes diversas obras de emergencia para estabilizar las fachadas y garantizar la seguridad del conjunto, pero los vecinos consideran que también hay que poner el foco en la conservación de los elementos arquitectónicos protegidos que aún se conservan.
Can Cruzate acumula décadas de incertidumbre sobre su futuro. A pesar de su ubicación estratégica en el corazón del centro histórico de Mataró y su extraordinario valor arqueológico y arquitectónico —con restos de la ciudad romana de Iluro bajo el subsuelo y edificios que explican la evolución de la ciudad entre los siglos XVI y XX—, los diferentes proyectos para transformar la manzana han quedado reiteradamente parados.
Mientras tanto, los vecinos temen que el paso del tiempo continúe deteriorando un patrimonio único. Y denuncian que, mientras se debate cuál debe ser el futuro de Can Cruzate, algunos de sus elementos más valiosos se van descomponiendo lentamente, piedra a piedra.


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