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Llar Cabanellas de Mataró

Vern Bueno Casas

El proyecto de Llar Cabanellas "responde a las necesidades reales de Mataró", según el Ayuntamiento

El consistorio celebra que "por fin se ha llegado a una propuesta que nos convenía tanto a Cáritas como a nivel municipal" para una finca emblemática que lleva más de dos décadas encallada

El Ajuntament de Mataró defiende el proyecto de transformación de la Llar Cabanellas como una oportunidad para dar respuesta a problemáticas sociales y residenciales existentes en la ciudad, especialmente las dificultades de acceso a la vivienda y la falta de espacios comunitarios abiertos. La iniciativa compartida por Cáritas y el consistorio prevé vivienda dotacional, proyectos comunitarios y zona verde para la ciudadanía.

La concejala de Bienestar Social, Laura Seijo, asegura que el principal valor del proyecto es haber conseguido "desencallar" el futuro de una finca histórica que llevaba más de dos décadas acumulando propuestas sin acuerdo definitivo. "Por fin hemos llegado a una propuesta que nos convenía tanto a Cáritas como a nivel municipal", afirma.

Aunque admite que la tramitación urbanística "irá para largo", la concejala subraya que ahora ya existe una hoja de ruta clara sobre los usos que tendrá la finca. El proyecto combina pisos para colectivos en riesgo de exclusión social que pueden pagar pero no a precio de mercado, la nueva sede de Cáritas, proyectos vinculados a los cuidados y a los servicios sociales y la apertura parcial de los jardines a la ciudadanía.

La concejala de Bienestar Social, Laura Seijó. Foto: PSC

Una de las cuestiones que más debate ha generado es precisamente la de las futuras viviendas. Seijo insiste en que el modelo previsto no está orientado a colectivos en situación de exclusión extrema, sino a personas con ingresos insuficientes para asumir los precios actuales del mercado inmobiliario. "Alquiler social no quiere decir vulnerabilidad social, sino económica", defiende.

Según concreta, las viviendas se repartirán principalmente entre personas mayores, jóvenes, familias y personas con discapacidad con autonomía. La concejala pone el ejemplo de personas mayores que viven en pisos sin ascensor o de jóvenes que, a pesar de trabajar, no pueden emanciparse.

El gobierno municipal también intenta rebajar la inquietud vecinal generada en los últimos meses. Seijo reconoce que existen preocupaciones legítimas entre algunos residentes de la zona, pero asegura que muchas se han alimentado de rumores falsos sobre los colectivos que se acogerán. "Si lo que les asusta es que haya un centro de menores no acompañados, eso no pasará", afirma.

La concejala también reivindica el componente comunitario del proyecto. Los jardines y espacios verdes de la finca se abrirán al uso ciudadano y tanto el edificio histórico como los futuros equipamientos incorporarán espacios para actividades culturales y sociales. "La ciudad sale ganando abriendo este emplazamiento", concluye.