Despliegue policial en el parque
Despliegue policial en el parque

La polémica de Les Santes pasadas colea todavía un año después

Un año después de los incidentes, la campaña 'Santes Populars' de Mataró exige un nuevo modelo de fiesta y denuncia la tensión con el gobierno municipal

FGuillem Promocional Juliol 26
 

Un año después, la madrugada del 27 de julio de 2025 sigue proyectando una sombra sobre Les Santes. Los incidentes en el Parc Central Nou, después del Ball de Festa Major, derivaron en cargas policiales, detenciones, identificaciones y sanciones, y abrieron una herida política y ciudadana persistente. Ahora, a las puertas de una nueva Festa Major, el conflicto toma forma en la campaña 'Santes Populars'.

La iniciativa ha surgido de reuniones entre personas encausadas, collas, entidades, esplais y sectores de la cultura popular. No se presenta solo como una plataforma de apoyo a los afectados, sino como un espacio para cuestionar el modelo de Festa Major. Sus impulsores critican el aumento del control policial, la pérdida de espacios de participación y la subordinación del voluntariado y las entidades a las decisiones del Ayuntamiento y de los dispositivos de seguridad.

En el trasfondo están las consecuencias personales y económicas de los hechos. Según las personas encausadas, cuatro detenidos siguen pendientes de juicio y dos personas han recibido sanciones de 600 euros por desobediencia a la autoridad. Las multas ya se han pagado, pero la campaña quiere recaudar dinero para compensar el impacto y afrontar los gastos judiciales. También prepara acciones durante Les Santes e información sobre los derechos de la ciudadanía ante actuaciones policiales. El grupo habla de una mezcla de enfado, miedo y voluntad de seguir viviendo la fiesta.

Dos versiones de una misma madrugada

Según el relato de los jóvenes afectados, el conflicto comenzó cuando personal de seguridad privada pidió al público que abandonara el Parc Central antes de que el Ball de Festa Major hubiera terminado. Todavía había barras abiertas y parte de los asistentes esperaba enlazar el final del baile con las Matinades, como otros años. Algunas personas se marcharon, pero otras consideraron que podían quedarse en un espacio público donde la programación continuaba. La tensión creció con la intervención de Mossos d'Esquadra y Policía Local. Después de unos momentos de confrontación y cánticos contra la policía, se ordenó el desalojo. Los afectados describen empujones, golpes de porra, comentarios vejatorios, identificaciones y detenciones, y una segunda actuación cuando parte del grupo esperaba noticias de los arrestados. Aseguran que hubo heridos, ataques de ansiedad y confusión sobre la actuación de los agentes.

Este relato volvió a exponerse en un Pleno de la Comisión de Les Santes especialmente tenso. Los afectados leyeron un manifiesto y atribuyeron buena parte del conflicto al desconocimiento del funcionamiento de la Fiesta Mayor por parte de la seguridad privada, los cuerpos policiales y el propio Ajuntament. Consideran que no se tuvo en cuenta que el final del baile acostumbra a conectar con las Matinades y que hubo descoordinación.
Una de las cuestiones que el Pleno no aclaró fue quién había ordenado el desalojo y qué margen de autonomía tenía la empresa de seguridad. Diversas intervenciones cuestionaron la coordinación y la supervisión del dispositivo, pero no se delimitaron las responsabilidades entre seguridad privada, Policía Local y Mossos.

Plenari de Les Santes 2026. Foto: R.Gallofré
Pleno de Les Santes 2026. Foto: R.Gallofré


De la madrugada a La Passada

Volviendo a Les Santes de hace un año, la tensión continuó la tarde del 27 de julio, durante La Passada. Un grupo vinculado a una de las personas detenidas improvisó una protesta porque consideraba que no se podía continuar la fiesta con normalidad. Con una pancarta, se situó delante de la comitiva de autoridades. El alcalde, David Bote, mantuvo un intercambio tenso con los manifestantes y la concejala de Cultura, Heidi Pérez, se hizo daño en un dedo durante el forcejeo por la pancarta. Las versiones continúan enfrentadas.

'Santes Populars' critica que después se buscaran nombres entre los manifestantes y que se vinculara políticamente la protesta con la CUP porque una de las personas presentes había formado parte de una candidatura electoral. Según la campaña, esta lectura desplazó el debate sobre la actuación policial y presentó la protesta como una operación partidista. El colectivo también rechaza el relato que contrapone la gente del centro que quiere fiesta con los vecinos de los barrios que quieren descanso. Considera que esta división es artificial y que reclamar más programación o más espacios populares no implica ignorar el derecho al descanso. Defiende soluciones que compatibilicen seguridad, convivencia y continuidad de la fiesta.

El gobierno mantiene la versión policial

En el Pleno, Heidi Pérez mantuvo su posición, mientras que el alcalde anunció una revisión de los mecanismos de coordinación pero defendió la versión de los cuerpos de seguridad. Las personas encausadas lamentan que el Ajuntament no haya impulsado ningún proceso de reparación ni haya reconocido posibles errores en la gestión del dispositivo.

  • Los juicios pendientes deberán determinar las responsabilidades penales, pero el conflicto ya ha dejado una marca política y emocional. Para los afectados, los hechos no pertenecen al pasado porque continúan presentes en las sanciones, los procedimientos judiciales y la falta de un espacio de reconocimiento o mediación.

Santes Populars quiere situar el debate más allá de quién inició un empuje o dio una orden. La campaña vincula los incidentes con un malestar amplio por los recortes horarios, la pérdida de espacios autogestionados, las dificultades de las entidades para organizar actividades y la distancia entre el Ayuntamiento, las collas y el voluntariado. Sus impulsores consideran que el gobierno municipal orienta Les Santes a "molestar lo mínimo posible" en lugar de buscar fórmulas para que la fiesta continúe viva. También advierten que reducir horarios sin alternativas puede concentrar al público en menos espacios y franjas, y generar más aglomeraciones y conflictos.

La campaña enmarca el caso de Mataró en una tendencia general: la sustitución de la gestión comunitaria de las fiestas por dispositivos profesionalizados, externalizados y centrados en el control. Cuando habla de militarización, no se refiere solo al número de agentes, sino a una concepción de la seguridad que, a su parecer, trata a los participantes como un riesgo potencial. El grupo reivindica que Les Santes dependen en gran parte del voluntariado y denuncia que este se sienta cuestionado o criminalizado. Los hechos del Parc Central serían, para este grupo, "la gota que colmó el vaso" después de años de tensiones sobre horarios, participación y capacidad de decisión.

Santes Populars prepara acciones para la Fiesta Mayor de este año. Asegura que no quiere provocar nuevos enfrentamientos, sino evitar que se repitan situaciones como las de 2025 y acompañar a las personas que puedan sentirse desprotegidas. Una parte de la ciudad afronta así las nuevas Santes con ganas de fiesta, pero también con recelo por la posibilidad de que se repita una respuesta policial similar.

La herida continúa abierta. Los incidentes del 27 de julio de 2025 persisten en los procedimientos judiciales, las multas y un debate poco fructífero entre posiciones enfrentadas. Mala pieza en el telar. Cualquier nueva tensión durante la Fiesta Mayor sería una mala noticia para la ciudad.
 


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