Una bomba de malestar e indignación detonó este martes 17 de marzo en el Museo del Género de Punto de Can Marfà, haciendo estallar un Plenario de Les Santes que quería pasar página y cerrar el capítulo de la Fiesta Mayor de Mataró 2025 y presentar el cartel de Les Santes 2026, pero que se convirtió en una caja de resonancia de los hechos de la mañana del 27 de julio. Aquel día se produjeron incidentes al final del Baile de Fiesta Mayor, con cargas policiales y numerosos heridos, hasta 8 personas identificadas, detenidos y multas que llegan a los 600 euros. Ocho meses después de los hechos, la indignación se apoderó de la sala y la concejala de Cultura, Heidi Pérez, y el alcalde de Mataró, David Bote, pudieron comprobar en primera persona que el conflicto aún colea.
Es de lo heterodoxo convocar el Plenario de Les Santes, el órgano abierto y participativo de la Comisión de Les Santes, para valorar una edición de la fiesta cuando ya estamos en marzo del año siguiente. La sesión había sido reclamada insistentemente en Audiencias Públicas, reuniones de comisión y desde el ámbito político, pero Cultura la había ido aplazando. Si se trataba de ganar tiempo y apaciguar los ánimos, la jugada no salió. En un Plenario especialmente concurrido, la indignación por los hechos del 27 de julio reverberó con fuerza. Con protestas, gritos y carteles exigiendo la dimisión de la concejala, la tensión marcó toda la sesión.
La voz de lo que pasó
Una portavoz de los afectados por las cargas policiales leyó un texto en el que se denunciaban los hechos ocurridos la madrugada del 27 de julio en el Parc Central Nou de Mataró, después del Baile de Fiesta Mayor. Según el relato expuesto, se produjo un desalojo del espacio por parte de la seguridad privada, al cual posteriormente se sumaron agentes de la Policía Local y de los Mossos d’Esquadra. Los firmantes del texto calificaron los hechos de “insólitos y vergonzosos” y afirmaron que la actuación policial fue “desproporcionada, tanto en cuanto a la cantidad de agentes destinados como por la fuerza y las formas utilizadas en el desalojo”. También aseguraron que el dispositivo mostraba “un claro desconocimiento de la fiesta mayor de nuestra ciudad”, recordando que es habitual “enganchar el final del baile de fiesta mayor con el inicio de las Matinades”.
- Diferentes miembros del voluntariado de Les Santes, coordinadores y responsables de las Matinades, también criticaron este hecho en las intervenciones posteriores.
El texto denunció que durante aquel desalojo se produjeron agresiones, identificaciones, detenciones y sanciones a personas que se encontraban en el espacio público participando en los actos de la fiesta. Según los portavoces del manifiesto, “aquellas que se mantuvieron en un espacio público queriendo seguir los actos de la fiesta mayor recibieron agresiones físicas, comentarios vejatorios, identificaciones, detenciones de más de un día y medio y multas de hasta 600 euros”.
Ante esta situación, la tarde del mismo 27 de julio, coincidiendo con La Passada, un grupo de ciudadanos decidió manifestarse de manera pacífica. Tal como se leyó en el plenario, la protesta tenía “el único objetivo de mostrar su no conformidad con los hechos de la madrugada y negarse a seguir la fiesta con normalidad”. Es la Passada en que la protesta interpela la comitiva de autoridades que va tras el Águila, y donde Heidi Pérez, la concejala, se hace daño en la mano en el forcejeo con los manifestantes.
Finalmente, el manifiesto también recogió críticas a la gestión política de los hechos y diversas reivindicaciones de cara al futuro de Les Santes. Los participantes aseguraron que “ciudadanía, grupos y voluntarias estamos hartas” y reclamaron que Les Santes sigan siendo una fiesta popular y participativa. Entre las demandas expresadas había que “se escuche a la ciudadanía y a todo el mundo que hace posible la fiesta mayor”, que se respeten los espacios populares y que no se repitan situaciones como las del año pasado, que calificaron de “militarización innecesaria”. El texto se cerró reiterando una de las demandas de los firmantes: “Nos negamos a vivir una nueva fiesta mayor sin resolver ninguna problemática pendiente”.

El gobierno cierra filas con la actuación policial
Tanto la concejala de Cultura, Heidi Pérez, como el alcalde de Mataró, David Bote, tomaron nota de la protesta y defendieron su posición. Pérez aseguró que “recogemos las mejoras que puedan mejorar la fiesta pero respecto a lo que pasó aquel día yo me mantengo en lo que dije. Todos sabemos lo que pasó”. Bote, a su vez, afirmó que “revisaremos la coordinación entre todos los servicios, incluidos los de seguridad, pero no nos da miedo volver a decir que nos creemos la versión de la policía. Yo no la desmentiré”.
Parte de la discusión, de hecho, más que en la policía, recayó en el papel de la empresa de seguridad privada. Diversas intervenciones reprocharon que sus agentes hubieran actuado de motu proprio, incluso con armas prohibidas como porras extensibles. Determinar quién dio la orden de actuar y quién coordinó a estos profesionales quedó sin respuesta.
La sesión se cerró en falso porque tenía que empezar la presentación del cartel de Les Santes 2026. Buena parte de los asistentes plantaron esta segunda parte, indignados por una convocatoria de plenario aplazada durante meses y despachada en una hora. También por la falta de respuestas y por la situación judicial de personas que, después de una detención de un día entero, se enfrentan ahora a multas de hasta 600 euros. La refriega fue sonada y la herida por los incidentes del 27 de julio aún supura. Y no tiene pinta de cicatrizar.
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