¿Las Santes, solo en catalán? La respuesta es sí. Defender que Las Santes sean en catalán no es defender unas Santes contra nadie. Es defender unas Santes que, como el país, tienen una lengua propia.
Ciertamente, Mataró es una ciudad diversa, con personas de orígenes y lenguas diferentes. Pero de esta constatación no se deriva que la Fiesta Mayor tenga que perder su carácter catalán. Al contrario.
Precisamente porque Mataró es una ciudad diversa, necesita un espacio común. Y este espacio común es el catalán.
El artículo considera que el lema “¡Las Santes, en catalán!” puede llevar asociada una “retórica hostil” e incluso el peligro de caer en el asimilacionismo. Pero, ¿dónde está la hostilidad de exigir que la Fiesta Mayor de Mataró se haga en la lengua propia de Mataró?
Cuando reclamamos que las comunicaciones municipales, los actos oficiales, los pregones, los carteles, los espectáculos y los servicios de Las Santes sean en catalán, no estamos diciendo a nadie que deje de hablar su lengua sino algo mucho más sencillo: cuando participamos en la fiesta común, la lengua común es el catalán. Y esto no es asimilación sino cohesión.
El artículo pone el acento en el hecho de que en Mataró hay hablantes de más de 120 lenguas y conviven personas de más de 100 nacionalidades. Pero hay una pregunta que el artículo no responde: ¿Cuál es la lengua que permite que todas estas personas se relacionen entre ellas como miembros de una misma comunidad? Porque una ciudad diversa no puede construir su cohesión simplemente sumando diversidades. Necesita un punto de encuentro. Y en Mataró este punto de encuentro tiene que ser el catalán porque es la lengua propia del país, de la ciudad y de sus instituciones, y porque es el elemento que puede permitir que una persona llegada hace treinta años, una persona llegada hace unos meses y una familia que vive desde hace generaciones puedan compartir una misma comunidad lingüística.
El catalán no tiene que ser una frontera sino la puerta de entrada a la comunidad.
Otra cuestión es que el catalán es una lengua minorizada en muchos ámbitos de la vida social y precisamente por eso necesita políticas de protección, promoción y normalización.
Decir “celebremos todas las lenguas” puede sonar muy bien, pero la lengua propia de la ciudad no puede competir en igualdad de condiciones con todas las otras porque el resultado no será la interculturalidad sino la sustitución progresiva del catalán. Y esto es exactamente lo que tenemos que evitar.
Les Santes no son simplemente un escaparate de culturas. Les Santes son la Fiesta Mayor de Mataró. Tienen una historia, unas tradiciones, unos rituales, unos símbolos, una música, un patrimonio y una lengua. Y esto no impide que participe todo el mundo.
La mejor manera de incorporar a las personas recién llegadas a la comunidad es invitarlas a participar de la cultura propia, no convertir la cultura propia en una pieza más del mosaico.
Si una persona que llega a Mataró aprende catalán, participa en una colla, baila una danza tradicional, va a la Crida, vive el Desvetllament Bellugós o canta el Bequetero, no está perdiendo su identidad sino que está ganando otra: la de formar parte de Mataró. Y esto es integración.
"Les Santes, en catalán!" es un mensaje de inclusión. Les Santes son de todo el mundo y la lengua que nos permite compartirlas es el catalán. Esta es la diferencia entre exclusión y cohesión. La diversidad no es la alternativa al catalán; el catalán es precisamente la herramienta que permite convertir la diversidad en comunidad.
Porque integrar no es disolver la identidad del país para que nadie se sienta interpelado. Integrar es ofrecer una identidad colectiva compartida donde todo el mundo pueda incorporarse. Y esta identidad, aquí, tiene una lengua: el catalán.
No queremos unas Santes solo para quienes ya hablan catalán. Queremos unas Santes en catalán para que todo el mundo que vive en Mataró pueda formar parte de la misma comunidad.
Coordinadora de la Taula d´Entitats de Mataró per la Llengua