Opinión del arquitecto Agàpit Borràs
Opinión del arquitecto Agàpit Borràs

La vía del tren en el Maresme y el cambio climático: no empezar la casa por el tejado

El arquitecto Agàpit Borràs defiende en este artículo que el traslado de la vía del tren que discurre paralelo al mar es algo prioritario y critica el proyecto de nueva estación de tren y de buses también en el litoral de Mataró

El año 2026 ha comenzado con fuertes lluvias y tormentas, como todo el mundo ha podido comprobar. Desafortunadamente ha habido una serie de accidentes graves, que han causado muertos y heridos, provocados en la red ferroviaria en todo el Estado. Los motivos, todavía en fase de estudio, pueden haber sido diversos: desprendimientos de muros y rocas, falta de mantenimiento de la red viaria, afectación por las tormentas, la subida del nivel del mar en las líneas de la costa y otros. Ciertamente, la red ferroviaria es vulnerable y es un elemento que hay que tener en cuenta.

En el Maresme, el temporal Gloria del pasado enero de 2020 provocó numerosos desperfectos en las poblaciones de la costa y el Colegio de Geólogos de Cataluña se manifestó, señalando entre otras cosas que era necesario “deconstruir el litoral” para hacer frente a nuevos temporales como el Gloria, y en el Maresme sugirió trasladar la vía del tren, proponiendo la reconstrucción natural de las playas y retirar infraestructuras y viviendas de la primera línea de la playa del Mediterráneo y trasladarlas al interior.

Como ya hemos comentado en otra ocasión, Miquel Biada i Bunyol ya propuso el trazado del ferrocarril de Mataró a Barcelona por el interior, pero el Estado español decidió proyectarlo por la costa y así evitar expropiaciones. Ahora, en los años veinte del siglo XXI, ocurre lo mismo, ya que a pesar de las evidencias de las inundaciones y los informes del Colegio de Geólogos de Cataluña, el Estado español considera que trasladar el tren por el interior del Maresme, siguiendo aproximadamente el eje de la autopista, también provocaría una serie de dificultades y expropiaciones y prefiere continuar manteniendo la línea ferroviaria por el litoral.

En este sentido, los datos que se han publicado indican que el traslado del tren al interior costaría unos 2.200 millones de euros (1.126 millones en el tramo Barcelona-Mataró y 1.100 millones en el tramo Mataró-Maçanet). También se ha publicado en “L’Alzina Report” que el Estado se opone a esta inversión, considerándola inviable.

Ojalá el Estado hubiera hecho caso a Biada en 1848 y hubiera proyectado el tren por el interior del Maresme, pero, ante la situación actual, es necesario ser realistas y prever el futuro, como también hacen países del norte de Europa, como Holanda, donde un 25% del territorio es terreno ganado al mar y se adoptan las medidas adecuadas en su planificación. En nuestro país, los planes de urbanismo y las actuaciones municipales en el territorio deberían tener en cuenta estos datos y este futuro. No lo hacen y lo lamento. Hoy, en los planeamientos territoriales, debería tenerse en cuenta el traslado del ferrocarril.

Proponer hoy en Mataró una nueva estación de tren a pocos metros, junto a la torre Barceló, siguiendo el trazado de la actual vía ferroviaria, junto con la futura estación de autobuses de la ciudad, es empezar la casa por el tejado.

Sería conveniente una amplia reflexión que señalara unas prioridades territoriales. Una reflexión que fuera compartida por los 30 municipios y por la capital de la comarca, dentro del Consejo Comarcal o donde sea necesario. Esta reflexión afecta no solo al caso de Mataró que aquí hemos comentado, sino también a muchos otros puntos del Maresme.

El traslado del tren al interior generaría numerosos beneficios para la comarca, como nuevas centralidades, facilitar un mejor acceso al frente marítimo, evitar accidentes e inseguridad y una mejor cohesión territorial entre los pueblos de Dalt y los de Baix y el resto, lo que se traduce en los trabajos de planificación intermunicipal, que pueden favorecer la comprensión del territorio como un sistema y no como una comarca con 30 municipios en constante rivalidad y competencia.

El nuevo trazado de la vía por el interior de la comarca afecta al debate sobre la propuesta urbanística de la zona de la Miralda, promovida por el Ayuntamiento de Alella, así como a las propuestas del Ayuntamiento de Santa Susanna sobre la zona agrícola del Pla de Balasc. La reordenación de la red viaria podría afectar también, de forma colateral, a otros temas comarcales, como la problemática en Calella con el torrente del Raig y la de los Ametllers en Canet de Mar. Hay muchos otros ejemplos que podríamos mencionar del Maresme, como muy bien describe la entidad “Preservem el Maresme”, al referirse a las conexiones propuestas con la autopista que dañan zonas agrícolas y paisajes territoriales.

Quiero hacer especial mención a los problemas que ha habido recientemente en la estación de Premià de Mar, donde el aumento del nivel del mar y la erosión de la costa han amenazado la infraestructura y esto ha comportado la pérdida de playa y la afectación de la estabilidad de las vías del tren.

Repito: creo que es necesario afrontar hoy el traslado de la vía del tren como tema prioritario, asumiendo todas las dificultades que esto pueda conllevar. En todo el mundo hemos podido observar las transformaciones y la modernización que se han producido en los ferrocarriles. Deberíamos aprender de estas innovaciones.

Creo que Noam Chomsky tenía mucha razón cuando dijo el 27 de mayo de 2020: “La pandemia no es el peor reto al que se enfrenta la comunidad internacional. Habrá una recuperación de la pandemia (COVID-19), pero a un gran coste. En cambio, no habrá ninguna recuperación en lo que respecta al deshielo de los casquetes polares, el aumento del nivel del mar y otros efectos letales del cambio climático. Si nos preguntamos qué están haciendo los países del mundo, debemos concluir que cada nación tiene un nivel diferente de respuesta, pero en ningún caso suficiente”.

No podemos quedarnos parados y rectificar es de sabios. Estamos comprometidos con nuestro territorio. Mataró, capital de comarca, debería liderar este debate, generado por el cambio climático, con todos los municipios del Maresme. Esto hoy es totalmente necesario. Y sobre todo, “no poner el arado delante de los bueyes”.

Agàpit Borràs, arquitecto

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