La crisis de la vivienda no se solucionará con una única medida, ni solo construyendo más pisos, ni confiando en que el mercado se regule solo. Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa redonda organizada por Bloc Cooperatiu en Mataró, que reunió a representantes del PSC, En Comú Podem, ERC y la CUP para abordar uno de los problemas sociales más urgentes de la ciudad. Con matices, diferencias ideológicas y algún reproche político, los cuatro participantes coincidieron en una idea de fondo: las políticas de vivienda desplegadas hasta ahora han sido insuficientes y hay que actuar con más intensidad, más recursos y nuevas fórmulas.
- El acto, celebrado el viernes en Cafè de Mar, registró una elevada participación, con socias de Bloc Cooperatiu y personas interesadas en conocer las alternativas al mercado inmobiliario convencional.
- La jornada comenzó con el estreno de un documental sobre los cinco años de trayectoria de la entidad y continuó con el debate '¿Tiene solución la crisis de la vivienda?'.
- Intervinieron Juan Carlos Jerez (PSC), Noe Ayguasenosa (Comuns), Pim Camprubí (ERC) y Carlos García Cádiz (CUP).
- Cuatro miradas diferentes sobre una misma emergencia que permitieron contraponer responsabilidades políticas, hacer autocrítica y plantear soluciones.
Un diagnóstico compartido: las políticas actuales no son suficientes
Uno de los aspectos más significativos del debate fue el reconocimiento de que las administraciones, a pesar de las actuaciones desarrolladas, no han logrado frenar el encarecimiento de la vivienda. Pim Camprubí, de ERC, fue especialmente contundente en la autocrítica. Habló de un "fracaso estrepitoso" de las fuerzas de izquierdas con responsabilidades de gobierno y advirtió que las medidas adoptadas no han sido capaces de alterar la dinámica del mercado. Según expresó, se han logrado mejoras puntuales, pero no se ha modificado el problema estructural. Carlos García Cádiz, de la CUP, también cuestionó que durante décadas se haya confiado excesivamente en la construcción privada y en un crecimiento urbanístico sin límites. Defendió que la vivienda debe dejar de ser considerada fundamentalmente un producto de mercado y reclamó fórmulas de propiedad pública y cooperativa.
Desde los Comuns, Noe Ayguasenosa situó la cuestión en el terreno de las desigualdades sociales e insistió en que la vivienda se ha convertido en un factor determinante de la calidad de vida. Defendió una regulación más decidida, más inspecciones y sanciones contra los incumplimientos y una intervención pública que vaya más allá de las competencias estrictamente municipales. Por su parte, Juan Carlos Jerez, del PSC, defendió la necesidad de actuar simultáneamente en diferentes frentes. Construir vivienda, regular los precios, intervenir sobre los alquileres de temporada, limitar la especulación y ampliar el parque público deben formar parte, según expuso, de una estrategia conjunta. Planteó que la vivienda se convierta en un nuevo pilar del estado del bienestar, junto a la sanidad, la educación o el sistema de dependencia.

Mataró: ¿qué se ha hecho bien y qué queda pendiente?
El debate también aterrizó en la realidad concreta de Mataró, donde los participantes abordaron tanto las medidas desarrolladas por el Ayuntamiento como sus limitaciones. Ayguasenosa reivindicó que las políticas de vivienda hayan ganado protagonismo en la agenda municipal, con herramientas como la reserva del 30% para vivienda protegida en determinadas promociones, el derecho de tanteo y retracto y los proyectos de vivienda pública. Sin embargo, reconoció que hace falta más impulso en la inspección de los pisos vacíos y en la persecución de los alquileres que incumplen los topes legales.
Camprubí puso el foco en una asignatura pendiente: la falta de actualización del Plan Local de Vivienda de Mataró, que, según recordó, está caducado desde el 2023 y parte de una diagnosis elaborada años atrás. También insistió en que las adquisiciones puntuales de viviendas, a pesar de ser positivas, no tienen suficiente dimensión para transformar el mercado. Jerez defendió la trayectoria municipal en la creación y adquisición de vivienda pública. Recordó que la ciudad ya había construido parque propio antes de la crisis inmobiliaria y que posteriormente ha incorporado nuevos inmuebles mediante el tanteo y retracto. También reivindicó las cesiones de suelo y los proyectos de promoción pública, a la vez que reclamó una mayor implicación de la Generalitat.
García Cádiz hizo hincapié en la necesidad de garantizar que las viviendas protegidas no acaben volviendo al mercado libre y defendió el modelo cooperativo de cesión de uso, en el que la vivienda mantiene su función social sin convertirse en una oportunidad de especulación.
Regular, construir y transformar el modelo de propiedad
Más allá de las diferencias, el debate permitió identificar un amplio abanico de propuestas compartidas: ampliar el parque público, reforzar la regulación de los alquileres, combatir la especulación y facilitar nuevas fórmulas de acceso a la vivienda. Los matices aparecieron sobre todo en el papel que debe tener el mercado privado. Mientras que la CUP defendió una transformación más profunda del régimen de propiedad y una apuesta prioritaria por el sector público y cooperativo, el PSC planteó un modelo en el que también pueda existir actividad privada regulada, con rendimientos razonables y sin prácticas especulativas. ERC insistió en la necesidad de cambios estructurales y señaló la transformación urbanística de Mataró como una oportunidad para obtener más suelo público. Los Comuns, por su parte, reclamaron combinar estas transformaciones con medidas inmediatas de protección de las personas vulnerables, inspecciones y regulación efectiva de los precios.
También se abordó el contexto de movilización social, con el caso de Maricarmen en Mataró y la huelga general convocada para el 11 de noviembre como ejemplos de la presión ciudadana que está situando la vivienda en el centro de la actualidad. Los participantes reconocieron la capacidad de los movimientos sociales para impulsar el debate y exigir respuestas políticas.
El cooperativismo, un punto de encuentro
Si hubo un ámbito en el que las coincidencias fueron especialmente claras, fue el reconocimiento de las cooperativas de vivienda como una alternativa que hay que potenciar. Los cuatro representantes valoraron el trabajo de Bloc Cooperatiu y defendieron que las administraciones deben facilitar proyectos que permitan acceder a viviendas asequibles fuera de la lógica especulativa. La cesión de suelo, el apoyo institucional y las fórmulas de propiedad colectiva aparecieron como herramientas que pueden contribuir a diversificar las posibilidades de acceso a la vivienda. El turno de preguntas permitió escuchar también las inquietudes de socias de Bloc Cooperatiu y de La Llevantina, uno de los proyectos que quieren abrirse camino en este modelo residencial.
La jornada dejó una conclusión política significativa: las cuatro fuerzas de izquierdas representadas comparten que la vivienda necesita más políticas públicas y nuevas actuaciones, aunque discrepen sobre las prioridades, los instrumentos y el papel del mercado privado. También quedó claro que las medidas aplicadas hasta ahora no han sido suficientes para revertir una crisis que condiciona cada vez más la vida cotidiana de la ciudadanía.
Con las próximas citas electorales en el horizonte y una huelga general convocada con el trasfondo de esta misma temática, el debate evidenció que el acceso a la vivienda se ha situado en el centro de la agenda política de Mataró. Y que, más allá de los discursos y las coincidencias expresadas en Cafè de Mar, el gran reto será convertir esta voluntad compartida en políticas concretas, viviendas asequibles y resultados visibles para la población.
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