El Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, donde están representados los estados miembros, han formalizado el acuerdo para reformar los derechos de los pasajeros aéreos. Las nuevas normas obligarán a las compañías aéreas a mostrar el precio del vuelo con la maleta de mano incluida. La legislación mantiene el actual mínimo de tres horas de retraso para poder tener derecho a compensación. El ministro de Transportes de Chipre, Alexis Vafeades, ha calificado el acuerdo "de histórico". Mientras tanto, la presidenta del Parlament Europeo, Roberta Metsola, ha dicho que la reforma "fortalece los derechos de los pasajeros" y aporta "más transparencia" a la industria cuando se comparan los precios de los billetes. "La Eurocámara ha luchado para conseguir unos viajes más justos", ha añadido.
La normativa obliga a las compañías aéreas y a los comparadores en línea a enseñar el precio del billete con una maleta de mano y una bolsa personal. Sin embargo, se podrán ofrecer rebajas a los viajeros que "voluntariamente" rechacen viajar con una maleta de mano.
Las dos instituciones también han acordado que las aerolíneas informen del proceso para reclamar la compensación, en caso de que la haya, en un máximo de cuatro días. Además, deberán confirmar que han recibido la solicitud y tendrán un mes para responder. En caso de que se deniegue la reclamación, habrá que justificar el motivo al viajero.
Los pasajeros mantienen el derecho actual a una compensación en caso de que su vuelo se cancele con menos de 14 días de antelación antes del despegue o si se les deniega el embarque.
Las aerolíneas continuarán pagando una compensación de 250 euros si un vuelo dentro de la UE de menos de 1.500 kilómetros llega con tres horas o más de retraso. Para los vuelos de entre 1.500 y 3.500 kilómetros, la compensación aumenta a 400 euros. En caso de que superen los 3.500 kilómetros, el ingreso será de 600 euros.
Sin embargo, las empresas estarán exentas de estos pagos si los retrasos o las cancelaciones se deben a situaciones "fuera de su control". Entre las circunstancias extraordinarias, se encuentran desastres naturales, guerras, fenómenos meteorológicos, pasajeros rebeldes o huelgas de los servicios aeroportuarios.
Aparte de las compensaciones económicas, los viajeros tienen derecho a recibir bebidas cada dos horas de espera además de una comida a partir de la tercera hora y cada cinco horas después. También deberán poder disponer de conexión a internet y poder realizar dos llamadas.
En el caso de que fuera necesario pasar la noche, las compañías aéreas deberán facilitar alojamiento de forma gratuita y transporte de ida y vuelta entre el aeropuerto y el alojamiento.
Acompañantes de menores
La reforma también garantiza que los menores de 14 años puedan sentarse junto a sus acompañantes sin pagar un coste adicional por el asiento.
Por su parte, las personas con movilidad reducida tendrán derecho a compensación si pierden el vuelo por culpa del aeropuerto a la hora de llegar a la puerta de embarque. Además, podrán viajar con sus perros guía sin tener que pagar un seguro extra.
Cualquier pasajero también estará protegido en caso de que no se presente al vuelo de ida, pero sí al vuelo de vuelta. Las cuotas aplicables al conocido como 'no-show' quedarán totalmente prohibidas.
Vuelos a la UE
La legislación aplica a todos aquellos vuelos dentro de territorio comunitario y aquellos que despeguen desde la UE hacia terceros países, independientemente del origen de la compañía aérea. También están cubiertos los vuelos operados por compañías europeas con destino a la UE desde fuera del bloque comunitario.
La normativa actual estaba en vigor desde 2004. Una vez formalizado el acuerdo, el Parlament Europeu y el Consejo de la UE lo tienen que ratificar. La legislación entrará en vigor doce meses después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea.
Trece años de negociaciones
La Comisión Europea presentó su propuesta para reformar el reglamento comunitario sobre los derechos de los pasajeros aéreos en 2013. Desde entonces, su aprobación había quedado estancada por la falta de consenso entre los estados miembros de la UE y el Parlament Europeu.
Los gobiernos de la UE defendían ampliar a cuatro horas el tiempo mínimo de retraso de un vuelo para poder reclamar una indemnización por los vuelos de menos de 3.500 kilómetros y hasta las seis horas por los de mayor distancia. Por el contrario, la Eurocámara defendía mantener en tres horas el retraso mínimo por los vuelos de corta distancia y en cuatro por los de larga distancia.
En una rueda de prensa posterior a la formalización del acuerdo, el comisario europeo de Transporte, Apostolos Tzitzikostas, ha dicho que la negociación demuestra "el valor de hacer las cosas al estilo europeo: trabajando conjuntamente, escuchando las dudas y encontrando una posición compartida".
Tzitzikostas ha reconocido que "el acuerdo ha llevado más tiempo del que nadie deseaba". Sin embargo, ha destacado "el equilibrio" entre los derechos de los pasajeros y la certeza legal para las compañías aéreas.
Las instituciones tenían tiempo para llegar a un acuerdo hasta este lunes antes de medianoche. En este caso, Metsola ha destacado que lo "más fácil" hubiera sido romper las negociaciones, pero había "voluntad y coraje" para encontrar una posición compartida.
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