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Hartmann, tres décadas convirtiendo Mataró en un centro mundial del cuidado de heridas

De las populares Tiritas a la inteligencia artificial: la planta mataronina exporta el 85% de su producción y se ha consolidado como una pieza clave dentro de la estrategia global de la multinacional

Còpia de BANNER CAPGROS
 

En la lista de grandes empresas industriales del Maresme, Hartmann ocupa una posición destacada. La multinacional alemana especializada en productos sanitarios y soluciones para el cuidado de heridas celebró en 2025 los 30 años de su planta de Mataró, una instalación que ha evolucionado hasta convertirse en mucho más que un centro de producción. Hartmann tiene en la capital del Maresme “la sede corporativa española del Grupo y el centro de competencia, desarrollo y producción de apósitos para el tratamiento de heridas a nivel mundial”, explica Marc Rodríguez, director de la planta de producción de Hartmann en Mataró.

El vínculo de Hartmann y Mataró

La relación de Hartmann con España se remonta a finales del siglo XIX, aunque la compañía abandonó el mercado con el estallido de la Guerra Civil. El regreso no llega hasta 1988, cuando el grupo alemán adquiere Laboratorios Unitex, una empresa mataronina fundada en 1934 y conocida por productos como el esparadrapo Imperial, los parches Sor Virginia y las Tiritas.

Siete años después, en 1995, la compañía apuesta por crear en Mataró la unidad industrial de Hartmann, donde todavía hoy desarrolla su actividad principal en el ámbito de los apósitos y el cuidado de heridas. La vinculación con la ciudad se refuerza en 2015 con la inauguración de las actuales oficinas corporativas de Hartmann en Mataró, que contribuyen a convertir la compañía en “un centro de excelencia en productos y soluciones sanitarias a nivel global”, según Rodríguez.

Empresa Hartmann de Mataró. Foto: Cedida

Empresa Hartmann de Mataró. Foto: Cedida

El legado de las Tiritas

Pocos productos han tenido una implantación tan grande en la vida cotidiana como las Tiritas, estrechamente vinculadas a Unitex, empresa adquirida por Hartmann. Según recuerda Rodríguez, estos apósitos adhesivos llegan a España de la mano del empresario mataroní Gerard Coll en 1934 bajo la marca Esparapractic Unitex. La denominación Tiritas aparece en 1954, también bajo Unitex. Su popularidad es tal que en 1984 el término deja de ser solo una marca para convertirse en una palabra genérica incorporada al diccionario de la Real Academia Española.

Actualmente, las Tiritas continúan siendo uno de los productos más emblemáticos de la planta. “La marca actúa como estandarte para el resto de productos fabricados, especialmente en el mercado español, donde es muy conocida”, destaca el director.

Empresa Hartmann de Mataró. Foto: Cedida

La planta mataronina de la empresa. Foto: Cedida

Una fábrica del Maresme con proyección mundial

La dimensión internacional es clave para entender la planta de Hartmann en Mataró. Desde este centro se desarrollan y fabrican productos sanitarios para profesionales sanitarios y para el consumidor final, con un fuerte peso de la exportación. "Exportamos el 85% de la producción", señala Rodríguez. Los productos llegan a países como Australia, Brasil o Canadá, entre muchos otros. Este peso global sitúa la filial española de Hartmann como la tercera más importante del grupo a nivel mundial.

La producción es solo una parte de la actividad de la planta. Mataró también acoge el hub global de innovación de Hartmann en desarrollo de apósitos, con profesionales de diversas nacionalidades. Este centro impulsa nuevas soluciones para mejorar el cuidado de las heridas y la experiencia de los pacientes, con especial protagonismo de la tecnología basada en silicona, orientada a reducir el dolor y mejorar el confort. Entre los productos destacados se encuentran Cosmopor Silicone, Atrauman Silicone, Hydrofilm y Omnistrip.

Empresa Hartmann de Mataró. Foto: Cedida

Un empleado de la empresa Hartmann de Mataró. Foto: Cedida

Automatización y producción continua

La planta de Mataró ha celebrado tres décadas de vida manteniendo una fuerte apuesta por la innovación industrial. Para responder a la demanda internacional, funciona sin interrupción. "La instalación produce las 24 horas del día durante los siete días de la semana", destaca Rodríguez. El modelo se basa en una automatización casi total, con robots colaborativos e inteligencia artificial con cámaras de visión para optimizar procesos.

La planta de Hartmann en Mataró cuenta con unos 175 trabajadores, además de los equipos de innovación, desarrollo y gestión corporativa. Para Rodríguez, uno de los factores diferenciales es el entorno: "Mataró forma parte del área de influencia de Barcelona, lo que lo sitúa dentro de un ecosistema especialmente dinámico y competitivo". Esto permite acceder a talento innovador y al ecosistema sanitario, además de mejorar el control de calidad y la cadena de suministro.

Empresa Hartmann de Mataró. Foto: Cedida

Producción automatizada las 24h del día. Foto: Cedida

Una empresa conectada con el ecosistema local

Hartmann mantiene una relación estrecha con el tejido educativo, tecnológico y empresarial del territorio. “Hemos sido capaces de atraer inversiones para Mataró y seguir desarrollando productos de más valor añadido”, destaca Rodríguez. La compañía colabora con entidades como Tecnocampus, Eurecat, el Col·legi d’Enginyers Industrials y Anefp, y mantiene vínculos con centros educativos de la ciudad. Destaca especialmente la relación con el Institut Miquel Biada a través de programas de prácticas.

La sostenibilidad es otro de los pilares de la planta. Según Rodríguez, Hartmann dispone en Mataró de la certificación de “cero residuos a vertedero”, ya que todos los residuos se reciclan o se revalorizan. Además, “el 100% de la energía consumida proviene de fuentes renovables”, con iniciativas para reducir aún más el impacto ambiental.

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