Los peajes podrían volver a las autopistas y autovías, pero con un sistema muy diferente al que conocíamos. El presidente de Saba Infraestructuras, Salvador Alemany, ha puesto sobre la mesa una nueva propuesta para cobrar por el uso de las vías de alta capacidad: sin barreras, con lectura automática de matrículas y una tarifa variable según el tipo de vehículo, los kilómetros recorridos y el impacto ambiental. La idea busca superar el modelo de los antiguos peajes, en el que cada autopista tenía tarifas y concesiones diferentes. Alemany defiende un sistema único para todo el Estado, basado en los principios de "quien utiliza la vía, paga" y "quien contamina, paga".
Esto implicaría que no todo el mundo pagaría lo mismo. Un turismo que hiciera pocos kilómetros tendría un coste diferente de un camión pesado que recorriera cientos de kilómetros, tanto por el uso de la infraestructura como por el impacto ambiental.
Sin barreras y con la matrícula como identificador
Una de las grandes diferencias respecto a los peajes tradicionales sería la desaparición de las cabinas y barreras. Las matrículas de los vehículos se leerían automáticamente y el sistema calcularía el importe correspondiente. Alemany considera que este modelo permitiría, incluso, eliminar la diferencia entre autopistas y autovías, ya que todas las vías de alta capacidad podrían integrarse en un mismo sistema de pago. La propuesta también incluye la creación de una agencia estatal de movilidad encargada de gestionar los ingresos y destinarlos exclusivamente a la conservación de las carreteras.
¿Peajes más baratos que los antiguos?
Este es uno de los puntos con los que Alemany intenta diferenciar la propuesta de los antiguos peajes. Las tarifas no deberían pagar la construcción de nuevas carreteras ni las grandes ampliaciones, que continuarían asumiéndose con presupuestos públicos. El dinero recaudado serviría exclusivamente para cubrir el mantenimiento de la red viaria, lo que, según el presidente de Saba, permitiría que los importes fueran sensiblemente inferiores a los de los antiguos peajes de concesión.
- Actualmente, conservar las vías de alta capacidad cuesta entre 110.000 y 125.000 euros anuales por kilómetro. En el conjunto del Estado, la factura se sitúa entre los 2.100 y los 2.200 millones de euros cada año.
"La gratuidad no elimina el coste"
Alemany considera que mantener indefinidamente la gratuidad de las autopistas y autovías no es sostenible. "La gratuidad en sí misma no elimina el coste de la infraestructura, la pagará uno u otro", argumenta. Según los datos que ha expuesto, en las vías de alta capacidad españolas se recorren cada año unos 180.000 millones de kilómetros. Los turismos asumen el 75%, seguidos de los tráileres, con un 10%. El presidente de Saba reconoce, sin embargo, que un cambio de estas características requeriría un amplio consenso político y social. Por ello propone crear primero un grupo de trabajo que estudie alternativas y, posteriormente, aprobar una ley que dé estabilidad al sistema.
De momento, es solo una propuesta. Pero vuelve a poner sobre la mesa un debate que parecía cerrado con la desaparición de muchas barreras: si conducir por autopistas y autovías debe volver a tener un precio directo para los usuarios.
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