En un sector a menudo acelerado, donde la novedad se convierte en norma y el ritmo editorial marca el compás, hay proyectos que reivindican otra manera de hacer. Desde el Maresme, con raíces profundas y mirada abierta al país, Voliana se ha consolidado como una de las editoriales independientes más sólidas de nuestra casa. Al frente, Jordi Solé Camardons: editor, autor, dinamizador y, sobre todo, hombre de libros en el sentido más completo del término.
Porque si algo define a Solé Camardons es esta trayectoria integral. “Lo había hecho todo en el mundo del libro”, explica. Autor de diecinueve títulos, ha pasado por la dirección editorial, por la librería, por la gestión cultural. Conoce todos los eslabones de la cadena. Y este conocimiento, acumulado con los años, es lo que acaba cristalizando en Voliana. “Cuando llego a Argentona, cambio de casa, y pienso: lo que me faltaba era esto”, recuerda. No partía de cero, ni mucho menos. Pero sí que había un gesto de valentía, casi de intuición. “Me tiré a la piscina; en algunas había agua, en otras no”. La imagen es clara: emprender en el mundo editorial es siempre un riesgo. Pero también una necesidad.
Voliana nace, en buena parte, de esta necesidad. De una voluntad de hacer libros con criterio, con compromiso y con una mirada clara hacia la lengua y el país. “Hay una lucha por la lengua catalana”, dice Solé Camardons, que viene también de su vertiente como sociolingüista. Esta dimensión atraviesa el proyecto: no solo en los contenidos, sino en la misma existencia de la editorial. Pero Voliana no es una trinchera. Es una ventana. “Que la lengua tenga una ventana más, ayudar a los autores con dificultades”, resume. Esta idea de acompañamiento es clave. El editor no es solo quien selecciona, sino quien dialoga, quien acompaña el texto hasta que encuentra su forma definitiva. “La conversación con el autor es clave”, insiste. Todavía queda trabajo, dice, incluso cuando el libro parece terminado.
Esta manera de hacer explica también el rigor en la elección. Cada año llegan más de doscientas propuestas. “Siempre hemos elegido mucho. Forma parte del trabajo”. Y, con el tiempo, esta selección se ha hecho aún más exigente. Si en los inicios publicaban una veintena de títulos anuales, ahora han decidido reducir el número: diecisiete, trece… “Queremos ir más tranquilos, tengo que decir más no”. Es una decisión que habla de madurez. De una editorial que, como dice él mismo, “si fuera una persona, ha pasado la adolescencia”.
Crecimiento y identidad
Este paso hacia un ritmo más reposado no implica ninguna renuncia, sino todo lo contrario: refuerza la identidad. Voliana ha ido ampliando colecciones, abriendo nuevos caminos, incorporando voces diversas. El ensayo y la sociolingüística continúan siendo pilares, pero la poesía ha ganado peso en los últimos años, especialmente con una mirada muy atenta al territorio.
“No somos una editorial local, somos nacional”, matiza. Sus autores escriben en catalán desde todos los territorios de los Países Catalanes. Pero el Maresme tiene un peso específico. “En un libro reciente, tres de los seis autores son del Maresme”, ejemplifica. Es una manera de hacer red, de dar voz a un territorio que, según su diagnóstico, “está bien posicionado”.
Y no es una afirmación gratuita. “Hay comarcas que no tienen ninguna editorial, el Maresme tiene tres”, recuerda. Además, hay una vida literaria activa: encuentros, iniciativas de Òmnium, recopilaciones, actividades que dinamizan. “Hay un buen estado de salud”, afirma. Sin embargo, también señala las complejidades internas: “Hay tres Maresmes”, dice, en referencia a las diferencias entre zonas de la comarca. Una realidad fragmentada que no siempre facilita la cohesión.
Uno de los rasgos distintivos de Voliana es también su apuesta por la diversidad, especialmente en lo que se refiere a la presencia de mujeres. “Somos una de las editoriales con mayor porcentaje de mujeres”, destaca. Y lo dice con cierta sorpresa: “Nunca nos lo hemos propuesto como cuotas”. Más bien, lo interpreta como un síntoma de una realidad más profunda: “Hay dificultades de las mujeres para encontrar editoriales”. En este sentido, Voliana se convierte en un espacio de oportunidad. Un lugar donde voces que quizás no encuentran encaje en otros sellos pueden crecer y consolidarse. Siempre, sin embargo, con una exigencia clara de calidad. “Calidad”, resume Solé Camardons, como si fuera un principio irrenunciable.
El día a día y los milagros
A pesar de la trayectoria y el reconocimiento, el oficio editorial sigue siendo frágil. “Cada vez que vendo un libro es un milagro”, admite. La frase, dicha sin dramatismo, resume bien la realidad de muchas editoriales independientes. Hacer libros es una apuesta constante, a menudo incierta. En este contexto, festividades como Sant Jordi tienen una doble cara. “Es bueno porque nos hacéis caso”, dice. Pero también señala las dificultades: “Hay tanta competencia que las novedades quedan más tapadas que el resto del año”. Para una editorial como Voliana, quizás tiene más sentido otro tipo de eventos. “Nos gusta mucho más la Semana del Libro en Catalán: hay más tranquilidad y solo en catalán”.
Es una reflexión que conecta con su manera de entender el sector: menos ruido, más tiempo. Menos prisa, más cuidado.
Después de años de trayectoria, Solé Camardons continúa combinando su faceta de editor con la de autor. Una “doble vida”, como él mismo la define, que le permite entender mejor ambos lados del proceso. Sabe qué significa escribir, pero también qué implica editar. Y esta doble mirada se nota. Voliana no es solo una editorial: es una manera de ser dentro del mundo del libro. Una apuesta por la lengua, por la calidad, por la conversación y por el territorio. Una manera de hacer que no busca crecer a cualquier precio, sino consolidarse con sentido. Quizás por eso, en un momento en que todo parece acelerarse, su proyecto tiene algo de resistencia. De persistencia, mejor dicho. La de alguien que, habiéndolo visto todo —o casi todo—, decide continuar haciendo libros. Con entusiasmo, sí. Pero también con la serenidad de quien sabe que, en este oficio, cada título cuenta. Y que cada lector, en el fondo, es una pequeña victoria.
Las novedades de Voliana para Sant Jordi
- Besos de fuego, de Salvador Casas. Una nueva incursión en la novela negra de un autor consolidado del género, con una trama intensa y marca propia dentro del crimen literario.
- Los 10 mandamientos. Diez relatos en negro, volumen coral. Diez autores —entre ellos nombres destacados del género— construyen relatos criminales a partir de los mandamientos, en una propuesta colectiva y original.
- El vínculo turquesa, de Ramon Grau. Thriller juvenil que abre la colección Falciot Negre a nuevos lectores, con protagonistas adolescentes y una trama ágil y contemporánea.
- Las verdades ocultas, de Pere Janer. Narrativa de proximidad con raíz maresmenca que explora historias personales y secretos, con un autor vinculado a Mataró y Argentona.
- Las mujeres del jueves, recopilación de relatos. Seis voces femeninas comparten textos nacidos de la escritura colectiva, con temas como la amistad, la memoria y los vínculos personales.
- Melodía de tetraktys, de Jordi Solé Camardons. Propuesta poética innovadora que crea una nueva forma estrófica basada en la tetráctis, con la palabra como centro del juego literario.
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