Una empresa nacida en un taller de Mataró ha acabado convirtiéndose en un actor destacado del sector de la personalización textil. Teefactory, con sede en el Maresme, ha superado los 70 millones de piezas producidas a lo largo de su trayectoria, una cifra que resume la evolución de un proyecto local que ha sabido crecer en medio de la globalización, la digitalización y los cambios profundos del mercado textil. La historia de Teefactory arranca con una iniciativa modesta. Su fundador, Ángel Fernández Prats, empezó vendiendo sudaderas promocionales para financiarse los estudios. Aquel primer paso derivó en la creación de un taller de serigrafía textil en Mataró, en un momento en que la producción local aún tenía un peso determinante en el sector.
Con los años, la empresa ha pasado de ser un taller especializado a convertirse en una plataforma de personalización textil capaz de gestionar tanto grandes volúmenes como proyectos más específicos para marcas, empresas, eventos y entidades. El balance es contundente: más de 70 millones de prendas producidas, más de 150.000 pedidos gestionados, más de 25.000 clientes acumulados y un índice de satisfacción del 99,5%.
Este crecimiento se ha fundamentado en la capacidad de adaptación. Teefactory ha ido incorporando nuevas técnicas de personalización, desde la serigrafía y el bordado hasta sistemas más vinculados a la digitalización, como el transfer, la sublimación, el DTG o el DTF, una de las tecnologías que más ha crecido en los últimos años. La empresa apostó por ella de manera temprana, anticipando una tendencia que hoy marca buena parte del sector.
- La marca también ha participado en proyectos de gran escala vinculados a eventos internacionales, como el Tour de França o el París-Dakar, hecho que ha reforzado su capacidad para asumir producciones complejas y con una alta exigencia logística.
“El sector se encuentra en un punto de inflexión. La irrupción de grandes operadores y la automatización han cambiado profundamente las reglas del juego, y esto obliga a las empresas a redefinir su papel”, explica Fernández Prats. En este contexto, Teefactory ha pasado de un modelo centrado solo en la producción a otro donde el servicio, el acompañamiento y la comprensión de las necesidades del cliente son clave. “En nuestro caso, hemos entendido que el valor no está solo en producir, sino en acompañar al cliente y entender qué necesita realmente para su proyecto”, añade el fundador.
El caso de Teefactory es también el de una parte del tejido productivo de Mataró y el Maresme que ha tenido que reinventarse para seguir siendo competitivo. De un pequeño taller local a una marca con millones de piezas producidas, su trayectoria muestra cómo la combinación de oficio, tecnología y servicio puede convertir una empresa nacida en Mataró en un referente de la personalización textil.
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