Cuando se habla de los orígenes del Real Madrid, pocos piensan en Mataró. Pero la capital del Maresme tiene un lugar inesperado en la historia del club blanco gracias a la figura de Carles Padrós i Rubió, empresario, político liberal y uno de los grandes impulsores del fútbol español a principios del siglo XX. De hecho, su trayectoria lo convierte en una pieza clave tanto en la historia del Real Madrid Club de Fútbol como en el desarrollo urbanístico y político de Mataró, ciudad con la que mantuvo un vínculo estrecho y duradero, hasta el punto de poderlo considerar un mataronense más.
Nacido en Sarrià en el año 1870, cuando todavía era una villa independiente de Barcelona, Carles Padrós provenía de una familia de comerciantes textiles. Junto con su hermano mayor, Joan Padrós, se trasladó a Madrid para regentar la tienda familiar “Al Capricho”, situada en la calle Alcalá. Aquel negocio acabaría convirtiéndose, casi sin quererlo, en la cuna del futuro Real Madrid.
Los hermanos catalanes que fundaron el Madrid Foot-Ball Club
El 6 de marzo de 1902, Joan y Carles Padrós, junto con antiguos miembros del Foot Ball Club Sky, fundaron el Madrid Foot-Ball Club. Joan Padrós fue el primer presidente entre 1902 y 1904, mientras que Carles le sucedió en el cargo y dirigió el club entre 1904 y 1908.
Aquellos primeros años fueron determinantes para consolidar la entidad. Durante la presidencia de Carles Padrós, el club ganó cuatro Campeonatos de España y disputó su primer partido internacional, un amistoso ante el Gallia Sport de París. También fue uno de los impulsores del torneo celebrado por la coronación de Alfonso XIII en 1902, competición considerada el precedente directo de la actual Copa del Rey.
El vínculo de los Padrós con el fútbol iba mucho más allá de la gestión deportiva. Joan, de hecho, también llegó a jugar con el mismo club en sus primeros años de vida y posteriormente sería presidente de la Federación Española de Clubs de Foot-ball.
Con el tiempo, aquel modesto Madrid Foot-Ball Club acabaría convirtiéndose en el Real Madrid Club de Fútbol. Pero la huella catalana de sus fundadores quedó progresivamente diluida en el relato oficial del club.
El diputado de Mataró
Más allá del fútbol, Carles Padrós también tuvo una intensa carrera política. Vinculado al Partido Liberal, fue escogido diputado a Cortes por el distrito de Mataró en las elecciones de 1910, 1914 y 1916. Y es aquí donde su historia conecta plenamente con la capital del Maresme.
Carlos Padrós se convirtió en una figura muy querida en la ciudad gracias a las gestiones que impulsó en Madrid para conseguir inversiones e infraestructuras clave para Mataró. La más importante fue el conocido "Desvío", la obra hidráulica destinada a evitar las graves inundaciones provocadas por el arroyo de Cirera.

Interior del Desvío en Mataró, obra clave en la ciudad
El historiador Manuel Cusachs explicaba en un artículo publicado en Capgròs que el 29 de octubre de 1916 Mataró vivió una jornada histórica con la visita multitudinaria de Carlos Padrós para iniciar simbólicamente las obras. Aquel día, el diputado participó en una auténtica maratón institucional: hizo la primera palada del "Desvío", asistió a un pleno extraordinario en el Ayuntamiento, colocó la primera piedra de la futura clínica de la Alianza e incluso inauguró el puente del arroyo de Argentona.
La ciudad le rindió honores como pocas veces había hecho con un político. Fue nombrado Hijo Adoptivo de Mataró, se le dedicó la calle de Argentona —que pasaría a llamarse calle de Carlos Padrós— y más adelante también un campo de fútbol llevaría su nombre.
Durante aquel homenaje institucional, Padrós afirmó que "el nombre de Mataró quedará escrito en mi corazón", prometiendo continuar trabajando para conseguir "mejoras y beneficios" para la ciudad.
Progresista, catalanista y olvidado
La figura de Carlos Padrós también tiene una fuerte dimensión política e ideológica. Según recordaba el historiador Marc Pons en ElNacional.cat, el dirigente estaba alineado con los sectores progresistas del Partido Liberal liderados por José Canalejas, que defendían reformas para acabar con el caciquismo y buscaban un entendimiento con el catalanismo político de la Mancomunitat de Catalunya.

Paseo Carlos Padrós en el barrio de los Molins. Foto: R.Gallofré
Después de la Guerra Civil, sin embargo, su memoria quedó prácticamente borrada. Murió en Madrid el 30 de diciembre de 1950 en un contexto de anonimato casi absoluto y el régimen franquista silenció su figura.
Con los años, el Real Madrid se convertiría en uno de los grandes símbolos del españolismo deportivo, mientras la historia de sus fundadores catalanes quedaba relegada a un segundo plano. Los restos de Carlos Padrós reposan hoy en el cementerio madrileño de San Justo, en un panteón en estado de abandono según diversas fuentes.
Un nombre todavía vivo en Mataró
En Mataró, en cambio, su recuerdo aún perdura. El paseo que lleva su nombre —en els Molins, precisamente donde se encuentra el citado Desviament— son el rastro visible de una figura singular: la de un empresario catalán que ayudó a fundar el club más famoso del mundo, pero que también dejó una huella profunda en la transformación urbanística y política de la capital del Maresme.
Una historia poco conocida que conecta, de manera inesperada, el Maresme con los orígenes del Reial Madrid.
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