Este jueves 26 de marzo la Volta Ciclista a Catalunya sale de Mataró. Es un hecho habitual de los últimos años, casi una costumbre. Llevamos muchas salidas de etapa. Antes los aficionados nos quejábamos de que no veíamos ciclismo del bueno en la ciudad y ahora es un no parar. El camino de la Giganta y el Parque Central Nuevo se han consolidado como un lugar ideal para las salidas. Ya he perdido la cuenta de las que han tenido lugar en nuestra ciudad en este siglo XXI. El Ayuntamiento ha apostado por ello, los hoteles más cercanos se han beneficiado, los aficionados han disfrutado y los curiosos se han podido divertir.
La llegada de los ciclistas, los grandes autobuses que llevan de todo, los coches de los equipos, poder ver y casi tocar las figuras de la bicicleta es un espectáculo digno de contemplar. Sin olvidar toda la parafernalia que los rodea, organización, mucha policía, la prensa del sector, vehículos comerciales. Pero no todo tiene que ser salir. El lugar también fue un magnífico escenario del final de etapa de 2021, ganada al esprint por el gran Peter Sagan, como algún entendido ya había pronosticado.
El ciclismo en Mataró viene de lejos. En 1893 ya existían el Club Mataronés de Velocipedistas (a las bicicletas se les llamaba velocípedo) y el Club Pedal Mataronés, como nos recuerda Santi Carreras en su imprescindible libro sobre el deporte mataronés. Entonces destacaban los Klein y Arissó entre otros pioneros. Se disputaban las carreras en el Callao, en Mata y en el Parc, donde los jardines inclinados de la parte central dejan entrever aún lo que era la pista.
En 1924 se funda el Club de más solera, el Esport Ciclista Mataró, que impulsó la construcción del Velódromo de obra, inaugurado en 1947, gracias a los Puignou, Ubach, Català, Esteve y Viñals entre otros. El Esport Ciclista Mataró ganó en 1943 el premio al mejor final de las organizadas hasta entonces. Y un mataronés, Josep Romagosa, había ganado una etapa de la Volta.
Mataró ya había vivido otras llegadas de la Volta. En 1977 una etapa terminó en el corazón de la ciudad, en la Rambla. Y unos años, creo que antes, en el Velódromo, un hecho que ahora sería difícil de repetir. Precisamente en el Velódromo habían tenido lugar las espectaculares competiciones de pista de finales de los años 40 y los 50 con las estrellas del momento, Poblet, los Timoner y los belgas y holandeses. En 1959 en una velada se homenajeó a Bahamontes, el primer español en ganar el Tour de Francia.
La Volta a Cataluña es la tercera prueba profesional más antigua del mundo, detrás del Tour y el Giro de Italia. Hasta los primeros años sesenta del siglo pasado el Barça y la Volta eran los eventos deportivos más seguidos, quizás con el boxeo. ¡No había tantos como ahora! La Volta era esperada y contemplada allí por donde pasaba y todo el mundo estaba al corriente. ¡Había llegado a durar nueve días seguidos! El calendario internacional actual no lo permite. Después decayó y pasó años difíciles, pero la gente de la Unió Esportiva de Sants, sus impulsores de siempre, la remontaron con ayuda institucional y de patrocinadores.
Hoy en día es un evento deportivo de envergadura, en casa y fuera, gracias a la amplia difusión que hacen los medios. El ciclismo está de moda. La competición profesional, de hombres y ahora también de mujeres, está presente en todos los medios audiovisuales y telemáticos con un gran despliegue. Y a nivel de aficionados es un deporte muy practicado. La cultura de la vida saludable y el contacto con la naturaleza le van a favor. Ya que un año más podemos vivir un día de ciclismo en Mataró, disfrutémoslo plenamente.


Comentarios