Ha pasado una cosa curiosa este 2026 en Mataró y es que se está hablando más que nunca de los ‘Señores y Señoras’. La razón, es conocida, se debe a la iniciativa empresarial de Aleix Camps que ha escogido esta galleta como detonante de su apuesta por ‘Típicos’, con un formato, embalaje y presentación modernos. Los suyos son unos ‘nuevos’ Señores y Señoras que no hay que confundir con los de siempre, los de toda la vida. Que no hay que recuperar porque nunca se han perdido. Y cuando llega la semana del año en la que estamos es cuando toca hablar de ello.
Que esta semana termine con Domingo de Ramos sigue siendo una verdad absoluta de calendario, de liturgia y de tradición, aunque cada vez no lo tenga tan presente todo el mundo. Estamos en una sociedad más secularizada, sí, pero hay cosas que, cuando llegan, siguen marcando el paso del tiempo: empieza la Semana Santa, los escolares ya encaran vacaciones, la primavera se ha instalado del todo y, sin apenas darnos cuenta, ya nos hemos zampado un cuarto del 2026. Caramba. Pero este domingo todavía se escribe con mayúscula. Lo saben quienes van a bendecir la palma, lo saben las cofradías que ya tienen la maquinaria a punto, lo saben los paradistas que mantienen vivo el oficio de vender palmas y palmones y, sobre todo, lo saben quienes tienen claro que hay tradiciones que entran por los ojos… y otras que entran directamente por la boca.
Las galletas de un fin de semana
Porque si algo tiene el Domingo de Ramos es que también se come. Y muy bien, además. En Mataró y en buena parte del Maresme, el fin de semana de Ramos va ligado a una de las pequeñas maravillas dulces del calendario: los Señores y Señoras. Podríamos ponernos solemnes, hablar de patrimonio gastronómico, de dulce popular, de memoria de horno y de recetas que aguantan el paso del tiempo. Y todo sería verdad. Pero la manera más directa de decirlo es otra: son buenísimos y son, probablemente, lo mejor del Domingo de Ramos.
Los Señores y Señoras no son exclusivos de Mataró, pero sí que es verdad que es aquí donde la tradición se ha conservado con más fuerza y personalidad y con un nombre propio. El nombre, de hecho, ya es toda una declaración local. Se llaman así porque una de las formas más habituales de estas galletas es, precisamente, la silueta de un señor y de una señora. Una imagen sencilla, casi esquemática, que recuerda aquellos pictogramas de lavabo público que todo el mundo identifica a primera vista. Es una manera muy mataronina de bautizar una pieza de repostería que, fuera de aquí, acostumbra a recibir otro nombre: currutacos.
Y aquí entra en juego una de aquellas curiosidades que hacen tan divertida la gastronomía popular. Mientras que el nombre de Señores y Señoras remite claramente a la forma, el de currutacos, más extendido en castellano, parece apuntar más bien al tamaño: pequeña, corta, un poco chata. En un caso manda la figura; en el otro, la dimensión. Cosas deliciosas de la etimología aplicada al horno. Sea como sea, el resultado es el mismo: una galleta muy característica, tan vinculada a Ramos como las palmas, los palmones y aquel punto de domingo especial que huele a fiesta antigua.

Reivindicar lo que son
Quizás por eso vale tanto la pena reivindicarlos. Porque en un tiempo en que todo va deprisa y en que muchas tradiciones se van aprendiendo a trompicones o directamente se pierden, los Señores y Señoras continúan haciendo su trabajo: recordarnos que hay costumbres modestas que explican perfectamente una ciudad. No hacen ruido, no necesitan grandes campañas y no aspiran a ser tendencia, al menos hasta este año. Pero llegan cada año, fieles, buenos y reconocibles, y tienen esa capacidad casi mágica de conectar generaciones. Hay quienes los comen por costumbre, hay quienes los buscan expresamente y hay quienes, cuando los ven en el escaparate, saben que sí: ahora sí que ya estamos en Ramos. Y seguramente este año habrá quien quizás los pruebe por primera vez.
Hablar de los ‘Senyors i Senyores’ es hacerlo de una galleta que tiene en la ocasionalidad —una vez al año— la virtud y en sus recetas y formas, la característica que las liga con los mataronenses de hace décadas. Muchas décadas. Los moldes con los que trabajan las pastelerías que los mantienen tienen décadas de historia. Unos los comparten entre establecimientos y días antes se los pasan, hoy para mí y mañana para ti. Es el caso de los que utilizan, con una receta propia de antes de la guerra, en Uñó. Asistimos al día que los hacían todos y lástima que en los vídeos todavía no se sientan los olores. ¡Todo un espectáculo!
El caso de los Típicos y el contraste de los clásicos
Los ‘Señores y Señoras’ han vivido un revulsivo este año de la mano del impulso de Aleix Camps. Este emprendedor, que mientras protagonizaba una campaña de éxito y viralización en las redes —y que llenó en la presentación de sus cajas de 12 galletas— va diciendo que “recuperaba” unas galletas “perdidas” ha pisado el callo de aquellas pastelerías que no han dejado de hacerlas nunca. Aleix Camps hace referencia a la receta que pone en práctica, proveniente del histórico Can Miracle. En todo caso seguramente la irrupción de ‘Típics’ ha servido para contrastar con los pasteleros clásicos, que han corrido a reivindicarse.
Así pues y en vísperas de Ramos, hay más opciones y se ha hablado más. Razón de más para elegir entre clásicos y nuevos o incluso —constan casos— elegir hacer una cata de cada uno y comparar, a ver quién los hace mejor.
Dónde se pueden comprar ‘Señores y Señoras’
De 'Señores y Señoras' de toda la vida se hacen como mínimo en cuatro pastelerías de las históricas en Mataró. Seguramente pueda haber más. Son estas:
Casa Graupera
Casa Graupera reivindica que hace más de 100 años que hace los mismos ‘Señores y Señoras’, con moldes históricos y el agujero para poder colgar la galleta de la palma o palmón, antes de después comerlo en casa.
Uñó
Uñó, en La Riera, pone en práctica una receta ancestral, de antes de la Guerra y todo, para sus Señores y Señoras. Unos moldes que comparten con otras pastelerías y hornos o un rodillo especial con el seco que hace a las galletas constituyen una historia que se renueva año a año.

La Vienesa
La pastelería de la Plaza de Cuba es otra de las que cuida al detalle las tradiciones y no dejan perder los ‘Señores y Señoras’ con unos moldes originales de los años 30, con casi un siglo de historia.
Confitería Garriga
Los ‘Señores y Señoras’ de can Garriga, en el Camí Fondo, son curiosos y deliciosos. De tamaño y calibre superior, les dan su toque con chocolate, como dibujando los rasgos de la galleta. Un modelo o una manera de completarlos muy divertida y sugerente.
La Confianza (Típicos)
La Confianza, en la Plaza Xica de Mataró, es el punto de venta de los nuevos ‘Señores y Señoras’ de Típics, con su caja de 12 galletas embolsadas una a una y el nuevo concepto contemporáneo del producto, que se quiere desestacionalizar de Ramos.

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