La transformación de los accesos de la C-32 en el Maresme sigue avanzando con dos novedades destacadas. Por un lado, ya han comenzado las obras de la nueva rotonda de acceso a la autopista en Alella, una actuación largamente reivindicada para mejorar uno de los puntos con más problemas de circulación y accidentalidad de la comarca. Por otro lado, la Generalitat ha aprobado definitivamente el estudio informativo y de impacto ambiental del futuro enlace entre Premià de Mar y Premià de Dalt, un paso administrativo que permite iniciar la redacción del proyecto constructivo.
Ambas actuaciones se enmarcan en el plan de 120 millones de euros impulsado por el Departamento de Territorio para convertir la C-32 en el eje principal de movilidad del Maresme, con nuevos accesos y mejoras en los existentes para que la autopista absorba una parte del tráfico que actualmente pasa por la N-II y por las calles de los municipios.
Seis meses de obras para eliminar un punto negro en Alella
Las obras del nuevo acceso de Alella comenzaron a mediados de junio y tienen un plazo de ejecución de seis meses. Los trabajos, adjudicados por cerca de un millón de euros, consisten en la construcción de una rotonda de 50 metros de diámetro que reorganizará la conexión entre la carretera BP-5002 y la C-32.

Plano del nuevo acceso a Alella
La actuación se ejecutará en cuatro fases para minimizar las afectaciones al tráfico, con desvíos provisionales y pavimentaciones nocturnas. El proyecto también incluye zonas ajardinadas, la plantación de diez cepas en la isleta central y la preservación de la riera de Alella, evitando cualquier afectación.
El Ayuntamiento llevaba años reclamando esta infraestructura, ya que el actual acceso concentra un elevado volumen de vehículos procedentes de Alella, el Masnou y Teià, lo que provoca retenciones frecuentes y una elevada siniestralidad. El consistorio considera que la nueva rotonda permitirá aumentar la seguridad y mejorar la fluidez de la circulación.
El futuro acceso de Premià supera el trámite ambiental
Mientras tanto, el futuro enlace entre Premià de Mar y Premià de Dalt ha superado una de las fases más importantes de su tramitación. La Generalitat ha aprobado definitivamente el estudio informativo y ambiental del conjunto de nuevos accesos previstos entre Alella y Sant Pol de Mar, escogiendo para este ámbito la llamada alternativa 2, vinculada al Camí del Mig.
La aprobación incorpora varias de las alegaciones presentadas por el Ayuntamiento de Premià de Mar y la plataforma vecinal COVANA C32. Entre las principales medidas destaca la obligación de redactar un estudio específico de tráfico que analice el impacto del nuevo enlace sobre el Camí del Mig y el resto de calles del entorno, así como posibles medidas para redistribuir la movilidad o modificar los sentidos de circulación si fuera necesario.

Mejora de la conectividad de los dos Premià con la autopista
También se deberá estudiar la viabilidad de un acceso directo entre la salida de la C-32 en sentido Mataró y el polígono industrial Buvisa, mediante un carril segregado.
En el ámbito ambiental, el documento fija condiciones que deberán incorporarse al proyecto constructivo, como la continuidad de los itinerarios para peatones y bicicletas, medidas para facilitar el paso de fauna, pavimentos fonoabsorbentes, posibles pantallas acústicas y actuaciones de revegetación.
Con esta aprobación, el proyecto entra ahora en la fase de redacción constructiva, paso previo imprescindible antes de poder licitar e iniciar las obras.

La C32 a su paso por Canet de Mar, que no tendrá nuevos accesos. Foto: ACN
Un plan que remodelará los accesos a la C-32
Los proyectos de Alella y Premià forman parte del programa de transformación de la C-32 en el Maresme, que contempla cuatro nuevos accesos —en Teià, Premià de Mar-Premià de Dalt, Vilassar de Mar-Cabrils y Canet de Mar-Sant Cebrià-Sant Pol—, así como la remodelación de los enlaces existentes de Alella-el Masnou y Sant Andreu de Llavaneres.
Sin embargo, el proyecto del nuevo acceso previsto en el ámbito de Canet de Mar, Sant Cebrià de Vallalta y Sant Pol de Mar ha quedado finalmente descartado después de las alegaciones presentadas por entidades ecologistas y administraciones locales, de manera que el conjunto del plan deberá ejecutarse sin esta actuación prevista inicialmente.

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