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2001 Cues taquilles Cine Iluro

Miguel Guillén Burguillos

25 años del cierre de los cines del centro de Mataró

Miguel Guillén evoca el cierre de los cines Núria, Iluro y Mataró en 2001 y la historia de las salas que ya habían desaparecido anteriormente

Justo ahora se cumplen veinticinco años del cierre de los cines que había en 2001 en el centro de Mataró: el Núria, el Iluro y los Cinemes Mataró. Poco antes, en el mes de abril de aquel año, Cinesa había abierto en el centro comercial Mataró Parc doce salas nuevas de trinca, hecho que, no nos engañemos, fue clave en este suceso. Repasando la hemeroteca encontramos un interesante reportaje de Judith Vives, con fotografías de Marga Cruz, publicado en la revista mensual Mataró Report, en el que se explicaba el cierre de los cines. El propietario de Unicines (empresa explotadora de las salas), Josep Maria Coll, argumentaba que se veía obligado a cerrar por la bajada del número de espectadores y los consecuentes problemas económicos que esto comportaba. Se hacía mención a la dificultad a la hora de competir con los cines del Mataró Parc, sobre todo por la facilidad de aparcamiento en el centro comercial y también la oferta de ocio de todo tipo que allí existía. El empresario explicaba en el reportaje que pocos años antes, en 1999, había invertido sesenta millones de pesetas (360.000 euros de la época) en reformar el Núria y el Iluro, instalando equipos de sonido digital e incluso sustituyendo las butacas de la primera sala. La apertura de Cinesa Mataró Parc, sin embargo, fue un obstáculo del todo insalvable y dejó el centro de Mataró sin salas comerciales.

2001 10 Cartellera cines

 

Aquel mes de octubre de 2001 el Cine Iluro programaba la película "Moulin Rouge", el Núria, "Hora punta", "Inteligencia Artificial" (sí, hace veinticinco años ya se nos hablaba) y "Los Otros", mientras que los Cinemes Mataró ofrecía "The fast and the furious", "La pareja del año", "El beso del Dragón", "Salir del armario" y "El pacto de los Lobos". En los anuncios de la prensa, se informaba de que se podían evitar las colas haciendo uso de la venta telefónica, mediante una línea 902.

2001 Protestes tancament cines


La oposición al cierre de las salas vino, en primer lugar y como es lógico, por parte de los treinta y cinco trabajadores de la empresa, que veían cómo perderían su puesto de trabajo y presentaron un plan de viabilidad con nuevas ideas que no se tuvo en cuenta. Se recogieron 18.000 firmas en la ciudad para evitar el cierre de las míticas salas de cine, e incluso tuvo lugar una manifestación delante del domicilio particular del señor Coll. Corrió el rumor de que el Corte Inglés quería comprar la manzana del Cine Iluro para instalar un hipermercado, o que en el local de los Cines Mataró se instalarían despachos de abogados o incluso la nueva sede del INEM. Nada de esto, sin embargo, acabó sucediendo. Aquellas semanas, las quejas por el cierre de las salas procedieron desde diversos sectores. Josep Filbà, secretario general de la Unió de Botiguers, explicaba en Mataró Report que aquel hecho afectaría claramente al comercio local, a causa del papel dinamizador de los cines hacia los comercios del entorno. En un sentido similar se expresó Josep Maria Martí, director entonces del Gremi d’Hostaleria, que sufría por la afectación de los cierres en los bares y restaurantes de la zona. Josep Fradera, fundador del histórico Film Ideal Club, daba en la diana: "se deben respetar los intereses de la gente, y si los mataronenses no vamos al cine, no se puede pedir que se mantenga una empresa con déficits". Aquí está seguramente la clave de todo: durante bastantes meses los mataronenses dimos la espalda a las salas cinematográficas mataronenses de toda la vida y esto hizo insostenible el negocio. El capitalismo, queridos amigos. Al año siguiente, una nueva empresa se arriesgó y decidió reabrir los Cines Mataró con el nombre de Cines Oscar, pero la aventura duró solo cuatro años y en 2006 las cuatro salas que había cerraron definitivamente. Hoy, un supermercado ocupa el local, como ocurre también con los bajos del Núria y el Iluro, que son edificios de viviendas. El derribo de este último, en febrero de 2020, se convirtió en un momento simbólico en el que una parte importante y singular del Mataró de ayer desaparecía para siempre. Y la vida sigue.

Cine Nuria Ronda Alfons X (foto Masachs)


Haciendo un poco de repaso histórico, recuperando el citado reportaje de Mataró Report, cabe recordar que la empresa Unicines tomó durante los años setenta del siglo pasado el relevo de Josep Serra, empresario de toda la vida del cine en la ciudad que en pocos años dominó prácticamente todas las salas de Mataró y abrió algunas nuevas, en una época dorada del cine. Aquella década de 1970 cerraron el Borràs (1970), Clavé (1973) y Modern (1975), mientras que el Serra (antes Gayarre) lo haría en 1982. Unicines había abierto primeramente el Cine Cerdanyola (1968), después el Núria (1972) y el Iluro (1976). Los mataronenses que vivieron aquella época recordarán perfectamente las sesiones dobles, las colas en la puerta de los cines durante los fines de semana... Resultaría imposible valorar el impacto que todas aquellas películas y experiencias en las salas de nuestra ciudad, y también en el Cine-Club de los años cincuenta o el mítico Film Ideal Club, tuvieron en la vida y los recuerdos de gran proporción de los mataronenses que, hoy en día, visitan las salas del Mataró Parc los martes gracias a los descuentos para jubilados o bien acompañan a sus nietos el fin de semana a mirar una película de dibujos animados.

Cine Cerdanyola


Pero volvamos a donde nos habíamos quedado. En el año 1982 Mataró contaba, todavía, con seis salas, pero llegó una crisis que provocó el cierre del Cerdanyola (1984), el Monumental de Jaume Tarazón (1985, reabierto en 1990) y el Casal (1985). A partir de entonces, las salas abiertas en la ciudad fueron el Núria, el Iluro y el Foment. Como explicaba Manuel Cusachs en su libro “El cinema a Mataró (1939-1977). De la postguerra al centenari”, el vídeo fue un duro competidor para el cine, como ahora pasa con las plataformas digitales, y los videoclubs proliferaron por toda la ciudad, con unos veinticinco abiertos a finales de la década de 1980. De todas formas, el Cine Núria pasó de tener una a tres salas en el año 1991, y en 1994 abrieron los Cinemes Mataró, con cuatro y 1.413 butacas. En total, en la ciudad existían diez pantallas y una capacidad total de 5.309 butacas, aunque nunca se llegó a las 7.000 que hubo entre 1976 y 1982. Muchos todavía recordamos la majestuosidad del Iluro o el Núria cuando tenía una única sala, las colas interminables a lo largo de la Ronda Alfons X o el Camí Ral, los vestíbulos y el bar, que parecían de otra época, las vestimentas de los camareros o los taquilleros...

Para conocer la historia del cine en Mataró, como con tantas otras cuestiones, hay que acudir a las obras de Manuel Cusachs, quien hace unos días recibió un merecido homenaje en Can Palauet, un año después de su muerte. Me sumo, desde estas líneas, a la reivindicación para que una calle o plaza de Mataró lleve su nombre, hecho que sería justo y bien merecido. Hay que, como digo, revisar los diferentes escritos sobre el cine que escribió Cusachs, muy particularmente los dos libros siguientes: "El cinema a Mataró (1897-1939). De la Llanterna Màgica al Cinema Sonor", escrito a cuatro manos junto con Pep Sivilla, y "El cinema a Mataró (1939-1997). De la postguerra al centenari". Se trata de dos obras imprescindibles, llenas de detalles sobre la historia del séptimo arte en la ciudad, iniciada el 2 de febrero de 1897, Día de la Candelaria, primera vez que los mataronenses asistieron a una proyección de "cinematógrafo" en el Teatre Euterpe (por la tarde) y en el Teatre Principal (por la noche), en la que la entrada costaba un real. La prensa local de la época hablaba de "fotografías animadas en colores". A principios del siglo XX, las primeras salas estables en Mataró fueron el Teatre Principal (más tarde llamado Cine Parisién), Teatre Euterpe, Cine Montserrat, Cine Foment, Cine Gayarre (más tarde, Cine Serra) y Cine Moderno. Más tarde, abrió sus puertas el Cine Clavé, el Teatre Monumental Bosque y también La Comarcal, un cine de barrio situado en L'Havana.

Cine Iluro

Desde 2006, la oferta cinematográfica en nuestra ciudad se limita a los cines del Mataró Parc (antes Cinesa, Kinepolis desde 2022), con doce salas y 3.000 butacas, además de proyecciones puntuales en el Teatre Monumental —menos desde la desaparición de la Mostra de Cinema—, y las proyecciones que también lleva a cabo el Foment. Los tiempos han cambiado, los hábitos de ocio también, pero el placer por una buena película y la cinefilia probablemente no mueran nunca. Acudir al cine, aunque sea de vez en cuando, sigue representando una experiencia imbatible. ¡Larga vida al cine!


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