Agentes de la policía en la feria de Mataró
Agentes de la policía en la feria de Mataró

La Fira de Mataró refuerza al máximo la vigilancia: ¿qué hay de cierto en su fama de insegura?

El recinto ferial del Nou Parc Central amplía el dispositivo especial estrenado el año pasado después de los graves disturbios de 2024. Pero la percepción de inseguridad actual contrasta con la realidad mucho más conflictiva de la feria años atrás

La Fira de Mataró arranca este viernes, día 22, con el dispositivo de seguridad más potente que se ha desplegado nunca. El Ajuntament ha reforzado este año el control del recinto con cuatro nuevas torres de videovigilancia, que se suman al sistema estrenado el año pasado: vigilancia con dron, perímetro cerrado, controles de acceso, seguridad privada y una presencia policial reforzada.

El despliegue llega después de que la seguridad en la Fira de Mataró se haya convertido en uno de los grandes focos de debate ciudadano a raíz de los incidentes de los últimos años. Especialmente los de 2024, cuando diversas peleas multitudinarias entre grupos de jóvenes obligaron a los Mossos d’Esquadra a ordenar el cierre anticipado del recinto. Aquella noche, un joven resultó herido y tuvo que ser atendido por el SEM después de una reyerta especialmente violenta que encendió todas las alarmas.

Aquellos hechos, sin embargo, no fueron del todo excepcionales. Fuentes policiales ya apuntaban entonces que los conflictos entre grupos de jóvenes se repetían desde hacía años, en mayor o menor medida, en la feria. En 2024, en todo caso, se vivió un episodio especialmente grave por la dimensión de la pelea y por la decisión inédita de clausurar la actividad antes de hora.

El Látigo de la Fira de Mataró. Foto: R. Gallofré

El Látigo de la Fira de Mataró. Foto: R. Gallofré

El giro de 2025: más control y menos incidentes

La respuesta municipal llegó de manera inmediata a la edición del año pasado. En 2025 se implantó un nuevo modelo de seguridad en la Fira de Mataró con controles en los accesos, cierre del perímetro, videovigilancia y uso de drones para monitorizar posibles incidentes antes de que escalaran.

El balance que hizo el Ajuntament fue positivo: se redujeron notablemente los incidentes dentro del recinto ferial y no se repitieron las grandes peleas del año anterior. Aun así, la feria no quedó exenta de polémica.

Seguridad privada de Wakeful en la Fira

Seguridad privada de Wakeful en el control de accesos a la Fira

El episodio más tenso se produjo a raíz de un incidente vinculado a la comisaría de la Policía Local. El sindicato SPLCME denunció un supuesto intento de asalto por parte de una quincena de personas después de un conflicto originado en la feria, mientras que el Ajuntament negó rotundamente esta versión y aseguró que las cámaras demostraban que no había habido ninguna entrada violenta ni ninguna situación real de riesgo. La polémica evidenció hasta qué punto la cuestión de la inseguridad en la Fira de Mataró se había convertido en un tema especialmente sensible en la ciudad.

La Fira d'Atraccions de Mataró. Foto: R. Gallofré

Imagen de archivo de la Fira d'Atraccions de Mataró. Foto: R. Gallofré

Las nuevas medidas de 2026

Este año, el dispositivo da un paso más con la incorporación de cuatro torres fijas de videovigilancia en los accesos del recinto del Nou Parc Central. El espacio, de unos 9.000 metros cuadrados, tendrá cuatro entradas controladas para evitar el acceso con cristal u objetos peligrosos, tres salidas de emergencia y posibilidad de cortar el tráfico en los alrededores en los días de máxima afluencia.

La concejala de Seguridad, Núria Moreno, defiende que la tecnología es "clave" para garantizar la seguridad ciudadana en grandes eventos. El modelo estrenado en la feria también servirá de banco de pruebas para futuros sistemas de control que se quieren aplicar durante Les Santes, incluyendo software capaz de integrar imágenes y datos en directo en una especie de centro de inteligencia urbana.

Desde el sector ferial, el presidente del Gremio de Firaires de Barcelona, Marcos Orus, considera que el contexto actual obliga a convertir la feria en un recinto controlado y vigilado para garantizar que las familias puedan ir "tranquilas".

Presentación de las motos eléctricas, el año pasado. Foto: Ajuntament

La comisaría de la Policía Local, junto al recinto que acoge la feria. Foto: Ajuntament

¿Pero es realmente una feria insegura?

La percepción de inseguridad que se ha instalado en los últimos años contrasta, en realidad, con lo que se vivía décadas atrás. Aunque en los últimos tiempos ha habido incidentes puntuales, denuncias de atracos y episodios de violencia juvenil, la situación actual tiene poco que ver con la fama que arrastraba la feria en los años 90.

Cuando todavía se celebraba en la avenida del Corregiment —antes de la construcción del Nou Parc Central— la feria era considerada por muchos mataronenses como un espacio especialmente conflictivo. Los atracos eran habituales, la sensación de inseguridad era constante y el recinto, mucho menos ordenado e iluminado que el actual, acumulaba rincones escondidos y zonas sin control que favorecían los robos y las peleas.

Aquella imagen de una especie de "ciudad sin ley" durante las noches de feria forma parte todavía de la memoria colectiva de muchas generaciones de mataronenses. Un escenario que dista mucho del modelo actual: un recinto delimitado, videovigilado y con una presencia policial muy superior a la de cualquier otra época.

Esto no quiere decir que no existan problemas ni incidentes. Pero sí que el debate actual a menudo se mueve entre dos realidades: los episodios puntuales que han generado alarma social y una percepción de inseguridad en la Fira de Mataró que, históricamente, había sido mucho más intensa que ahora.

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