Las recientes opiniones del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, sobre las conexiones viarias de la Barcelona metropolitana, se suman casualmente al debate comarcal sobre la red del ferrocarril en la comarca del Maresme.
Hace tiempo que venimos diciendo que es necesario programar el traslado de la línea férrea de la costa al interior, probablemente muy cerca del trazado de la autopista. También hemos repetido que el Colegio de Geólogos de Cataluña, a raíz del temporal Gloria del año 2020, ya dijo que era necesario proyectar el traslado de la vía del tren de la costa al interior. Y también hemos añadido que esta nueva estructura viaria por el interior, será beneficiosa para la comarca, ya que generará nuevas centralidades y favorecerá la cohesión social entre los municipios del territorio y debilitará la rivalidad y competitividad entre municipios. Ya sería hora de entender el territorio como un sistema territorial y no como una suma de poblaciones en constante rivalidad. Ojalá que el Consejo Comarcal y Mataró, capital de la comarca del Maresme, fueran hacia este camino.
El alcalde Collboni señala que es necesario repensar el modelo territorial, para resolver los efectos de los temporales marítimos y del efecto de barrera urbana que genera la vía del tren entre los municipios y el mar. Ojalá que estas oportunas declaraciones de Collboni ayuden al debate. Ciertamente, es un debate que la comarca ya hace tiempo que ha iniciado y entidades como Preservem el Maresme y otras, están trabajando en ello. Habrán ido bien las observaciones de Collboni, que seguramente nos ayudarán a acelerar el proceso.
Probablemente, para el Estado español quitar el ferrocarril de la costa del Maresme y pasarla por el interior, puede suponer un proyecto complejo por los costes de expropiaciones y dificultades de recorridos y planeamientos, pero vale la pena iniciar el proceso.
Hay que añadir algunas observaciones:
a)
Soterrar cualquier estructura viaria puede ser peligroso -en algunos casos-, en la medida que puede afectar acuíferos subterráneos que alimenten zonas agrícolas. Y cabe decir que la comarca del Maresme tiene zonas agrícolas de mucho interés. En este punto cabe mencionar que parece que el alcalde Campolier en Santa Susanna valore mucho más los beneficios económicos de la zona hotelera de la costa que no los valores agrícolas del Plan de Balasc y otras zonas agrícolas del municipio. Y esta pedagogía no es beneficiosa para la comarca y no estaría nada mal que el Consejo Comarcal hiciera las observaciones pertinentes intentando corregir este error.
b)
Y también cabría añadir que la zona agrícola de las Cinc Sénies de Mataró, ha sido triturada ya hace muchos años, por campings y caravanings, que están dañando el espacio agrícola. Las Cinc Sénies deberían ser un espacio conocido por los alumnos de las 14 Escuelas de Agricultura de Cataluña, con terrenos municipales y de cesión de uso para desarrollar la agricultura. Pero no es así, y ni el Ayuntamiento de Mataró ni la entidad Associació Agrària Cinc Sénies, han dado pasos para desarrollar este tesoro agrícola de la comarca. Y esto ya dura hace demasiados años. Desde ya hace unos 30 años que la ciudad de Mataró habría podido ser reconocida en todas partes por utilizar 1/3 de los 3 tercios, para la reserva alimentaria del territorio (1/3 ciudad construida, 1/3 bosques, 1/3 zona agrícola). Es una lástima que el Ayuntamiento de Mataró no haya valorado la riqueza de este espacio y la extraordinaria pedagogía que podría generar que las Cinc Sénies de Mataró, fuera un ejemplo de cómo se puede hacer una reserva alimentaria dentro de un área densa como es el territorio metropolitano de Barcelona. Aquí también el Consell Comarcal habría debido hacer sus observaciones y es una lástima que no lo haya hecho.
Vale la pena añadir que el Festival 2 Tercios que organiza cada año en otoño la Asociación Agraria Cinc Sénies, más allá de las actividades musicales, teatro, danza y arte contemporáneo, debería priorizar una gestión municipal que a partir de un banco de tierras municipal, hiciera cesiones de uso a jóvenes agricultores para cultivar las tierras, pero desafortunadamente no lo hace.
c)
Es necesario proyectar el territorio con una visión de futuro, más allá de los 4 años electorales y en este sentido es necesario decir que la estructura viaria, ferrocarril – tren, por el interior de la comarca aparte de generar nuevas centralidades comporta revisar los planeamientos municipales. Y esto afecta casi a la práctica totalidad de los municipios. Y quiero hacer mención de la zona de la Miralda en Alella, Santa Susanna en el Pla de Balasc, conexiones de algunos municipios con la autopista, etc. Es necesario tener presente que en estas actuaciones las zonas agrícolas son las que se dañan, y esto es muy grave.
Habría que añadir en este punto, que el Ayuntamiento de Mataró debería detener el proyecto de hacer una nueva estación junto a la actual red ferroviaria, ya que habrá que llevar la vía al interior y no malgastar los presupuestos y ayudas en una nueva estación que en realidad no se tendrá que construir. Lo que sí que hace falta, es como hemos dicho otras veces, que habría que rehabilitar la nave Gordils y musealizarla como referente del primer ferrocarril de la península Ibérica en 1848.
d)
La comarca del Maresme, podría ser un ejemplo de un territorio cohesionado y equilibrado en una zona al lado de la metrópoli barcelonesa y bajo la Serralada de Marina que la separa de la comarca del Vallès. Pero de momento no es así. El Maresme se está convirtiendo en un dormitorio de Barcelona, donde la especulación urbanística, la pérdida de zonas agrícolas, y los precios de las viviendas son inasumibles para la gente joven de los propios municipios, como pasa también en el resto del territorio. El rascacielos de la torre Barceló en Mataró, no ayuda en absoluto a promover la vivienda asequible, muy al contrario es un ejemplo de cómo entiende la ciudad hoy el sistema capitalista: como un gran negocio.
El Consejo Comarcal y Mataró, capital de la comarca deberían ser líderes de este cambio y desafortunadamente no es así. Ojalá que la propuesta de Collboni de “hacer metrópoli de verdad” acelere el debate urbanístico de la comarca del Maresme y podamos tener resultados muy pronto, debidamente debatidos por la población del territorio.
Agàpit Borràs, arquitecto
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