El artículo publicado recientemente por el Colectivo de escuelas concertadas de Mataró pone sobre la mesa elementos imprescindibles para entender el sistema educativo de nuestra ciudad. Como sociedad, es necesario reconocer abiertamente la labor pedagógica y social que estos centros han realizado durante décadas; su implicación en el tejido local es un activo que Mataró no puede ni quiere obviar. Sin embargo, para mantener un debate honesto, es necesario que los datos y los contextos sean fieles a la realidad compleja que se vive en las aulas.
En primer lugar, es cierto que la escuela concertada sufre un infrafinanciamiento crónico. El informe del Síndic de Greuges sobre «La estimación del coste de la plaza escolar en Cataluña» pone en evidencia que la financiación pública actual no cubre los costes reales para garantizar la gratuidad total. Esta anomalía obliga a los centros a recurrir a las cuotas familiares, una barrera que la Administración debe resolver.
Más allá de la financiación, un elemento que hoy diferencia la red pública de la concertada son las condiciones de trabajo de sus docentes. A pesar de la gran profesionalidad y el ingente esfuerzo de los maestros de la concertada, las diferencias en el marco laboral (jornadas lectivas, dedicación, jubilación, etc.) son una realidad existente que el Departamento de Educación tiene la tarea de gestionar y mejorar para tender hacia una mayor equiparación dentro del sistema educativo.
En cuanto a la segregación, el artículo afirma que la concertada «no segrega». No obstante, los informes de seguimiento del Pacto contra la Segregación Escolar muestran una realidad de la que Mataró no es ajena: la corresponsabilidad es todavía muy asimétrica. Si analizamos la proporción de alumnado extranjero (indicador clave de la complejidad social), los datos del conjunto del sistema son tozudos: en el curso 2018-2019, la diferencia entre la red pública y la concertada era de once puntos (un 19,6% de este alumnado frente al 8,6% de la concertada) y cinco años después es de 7,7 puntos (21,8% en la pública frente al 14,1% en la concertada). Este indicador evidencia que la red pública continúa asumiendo el grueso de la diversidad y de la matrícula viva. Negar esta asimetría invisibiliza el esfuerzo de las escuelas públicas de Mataró que gestionan, día a día, los niveles más altos de complejidad estructural de la ciudad.
Esta asimetría se ve agravada por una gestión desigual de la oferta y las ratios. El artículo menciona que estas son iguales para todos, pero la realidad de los dos últimos cursos en Mataró dice lo contrario: mientras la red pública ha funcionado con una ratio de 18 alumnos en I3 para combatir la segregación, la concertada ha optado mayoritariamente por mantenerse en los 20 alumnos. Esta diferencia no es menor; es una decisión que afecta directamente a la calidad de la atención a la diversidad y que marca condiciones de partida desiguales.
En este sentido, es absolutamente imprescindible que la planificación de la oferta respete las mismas reglas de juego para toda la red educativa sostenida con fondos públicos. La planificación debe ser conjunta y transparente, y debe revertir la situación actual en la que la rigidez de los conciertos provoca a menudo que el recorte de la oferta recaiga exclusivamente sobre la red pública. Conviene recordar que el artículo 109.5 de la LOMLOE establece la priorización de la red pública, un mandato que se incumple cuando el sistema no actúa con una visión de equidad global.
Compartimos con el Colectivo la visión de que pública y concertada formamos un sistema único. Pero para «sumar» realmente, es necesario un diagnóstico y un plan de actuación compartido. Reconocer que el sistema todavía carga sobre la pública el mayor peso de la segregación es el primer paso para exigir a la Generalitat los cambios políticos necesarios para que la red única que marca la ley sea, por fin, una realidad. La educación en Mataró nos necesita a todos, pero nos necesita con los datos en la mano y una voluntad firme de mejorar la equidad real.
Plataforma por la Educación en Mataró (PEM)
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