Si hacemos una visión imaginaria del Mataró actual desde el aire y la comparamos con la ciudad de los años cincuenta a setenta del siglo pasado, veremos que muchas cosas han cambiado: muchas para mejor y otras, también, para peor. Mataró se ha hecho mucho más grande, superando los límites urbanos que marcaban las rondas. Han aparecido nuevos barrios, calles y avenidas, con muchas viviendas en bloques de pisos, áreas comerciales, polígonos industriales y un puerto deportivo. Todas las calles están pavimentadas, con cruces y plazas reguladas por semáforos. En el Mataró actual echamos en falta empresas industriales, con sus chimeneas humeantes, principalmente del sector textil. En muchos de los espacios donde antes había fábricas, se han construido nuevas viviendas y plazas.

Actualmente, Mataró ha pasado de ser una ciudad industrial a una ciudad de servicios y comercial. Parte de su población, por la falta de industrias, ha tenido que encontrar trabajo en otras poblaciones, como Barcelona o la comarca del Vallès Occidental. Estas personas deben desplazarse diariamente a su lugar de trabajo, lo que les supone dos horas extra al día sin remuneración. Además, deben asumir los gastos del desplazamiento, lo que se traduce en un menor salario neto, ya que el coste del viaje se paga con dinero procedente del salario neto, después de haber descontado el IRPF, hecho que encarece todavía más este gasto.
Para seguir siendo una ciudad puntera en Catalunya, Mataró necesita la instalación de grandes empresas para que todos sus habitantes puedan trabajar dentro de la misma ciudad. La producción de estas empresas debería comercializarse en distintos puntos del país o destinarse a la exportación. Esto beneficiaría a Mataró, ya que supondría una entrada de efectivo procedente de otros territorios, aumentando la riqueza y el bienestar de todos sus ciudadanos.
Actualmente, en Mataró la entrada de efectivo procede principalmente de los ciudadanos que trabajan fuera de la ciudad, las pensiones de los jubilados (que previamente han cotizado a la Seguridad Social), subsidios de desempleo y salarios de las personas que trabajan en las administraciones públicas. Las empresas más grandes son todas de servicios: el Hospital de Mataró, los centros de atención primaria (CAP), el Ayuntamiento y los centros educativos públicos y concertados. En el presupuesto del Ayuntamiento, el ingreso más importante para el funcionamiento de la ciudad es el PIE (Participación en los Impuestos del Estado), que permite recuperar una parte de los impuestos que la población ha pagado previamente mediante el IRPF y el IVA. Si Mataró tuviera muchas industrias, la recaudación municipal de impuestos por actividades económicas sería más elevada, lo que aumentaría los ingresos sin necesidad de incrementar los impuestos y tasas a los ciudadanos particulares, a menudo por encima del IPC, como sucede actualmente.

Si Mataró continúa siendo solo una ciudad de servicios y comercial, aparte de las compras y gastos realizados por personas que vengan de otras poblaciones, los demás movimientos económicos se producirán entre los propios habitantes de la ciudad, hecho que no aumenta globalmente el efectivo dentro de la población. Además, las grandes áreas comerciales tienen su sede fuera de Catalunya, lo que provoca que la recaudación salga automáticamente fuera de la ciudad. El único ingreso para la ciudad son los salarios de las personas empleadas en las grandes áreas comerciales que residen en la propia ciudad.
Los administradores públicos de Mataró deberían dar preferencia, en sus compras y obras, a empresas de la propia ciudad. Por ejemplo, actualmente el servicio de transporte público urbano está gestionado por una empresa que no es de Mataró ni siquiera de Catalunya. Lo mismo ocurre con la adjudicación de muchas obras municipales. Si se quiere que económicamente Mataró vuelva a ser una ciudad industrial, lo primero que se debe hacer es favorecer, por parte de la administración pública, a las pocas empresas que todavía existen en la ciudad, en lugar de a otras empresas procedentes de fuera. En muchos concursos públicos de adjudicación siempre se presentan las mismas empresas, que a menudo acuerdan y pactan los presupuestos entre ellas, hecho que provoca que los trabajos se repartan siempre entre las mismas empresas constructoras.
Si dentro de las ciudades no se genera riqueza, el desempleo será siempre mucho más elevado. Los gobiernos de turno tendrán que ir aumentando las ayudas y los subsidios para poder mantener el funcionamiento y el consumo de sus habitantes en situación de desempleo o pobreza. Por el contrario, para poder seguir aumentando las ayudas, se deberán incrementar al mismo tiempo los impuestos a las empresas y a los ciudadanos.
Comentarios (4)