La "montaña de la Cruz" es como mucha gente llama a uno de los espacios naturales más queridos, frecuentados y reivindicados por los mataronenses, empezará a ponerse al día en 2027. El Ayuntamiento de Mataró ha aprobado el proyecto para mejorar los accesos al Turó de Cerdanyola, la principal cima del entorno urbano de la ciudad, un espacio forestal que ejerce de pulmón verde de los barrios de Cerdanyola y la Llàntia y que cada día recibe a paseantes, deportistas, familias y vecinos que suben para disfrutar de las vistas. La intervención, presupuestada en 219.239 euros, será la primera fase de un plan más amplio de recuperación y mejora de este lugar.
- Situado entre los barrios de Cerdanyola y la Llàntia, la autopista C-32 y la riera de Argentona, el turó se eleva hasta los 181 metros de altitud.
- No es una gran montaña, pero sí una atalaya privilegiada sobre la ciudad, la costa y buena parte del Maresme. Una cima modesta en dimensiones, pero inmensa en significado para muchos mataronenses.
Su característica cruz, instalada en 1955, ha acabado dándole el nombre popular de montaña de la Cruz, especialmente arraigado entre el vecindario de los barrios cercanos. Es un espacio de paseos cotidianos, excursiones cortas, entrenamientos y encuentros, uno de esos rincones que permiten dejar atrás el asfalto en cuestión de minutos.

Un pulmón verde que hace años que reclama mejoras
Precisamente esta popularidad explica que la mejora del Turó de Cerdanyola sea una reivindicación vecinal de largo recorrido. Las asociaciones de Cerdanyola, la Llàntia y Via Europa hace tiempo que reclaman actuaciones para dignificar sus caminos, facilitar el acceso y preservar su valor natural. La propuesta de mejorar los accesos y recorridos llegó a los presupuestos participativos de Mataró y fue seleccionada a finales de 2022, con una dotación inicial de 100.000 euros.
Finalmente, el gobierno municipal optó por ampliar la ambición de la intervención y encargar un plan estratégico para el conjunto del espacio. Redactado en 2024, el documento contempla ordenar la red de caminos, crear espacios de estancia y recreo y actuar contra la erosión del terreno, incorporando también medidas de gestión sostenible del agua.
Un camino accesible de 334 metros y un mirador con pícnic
La primera fase, consensuada con las asociaciones vecinales, actuará principalmente en la vertiente este del cerro, con acceso desde la calle de Galicia. El proyecto prevé crear una pequeña plaza de entrada mediante la ampliación de la acera, que funcionará también como espacio de descanso.
- La principal novedad será la construcción de un itinerario totalmente accesible de 334 metros de longitud, que permitirá superar un desnivel de 18 metros y facilitar el uso del espacio a personas con diferentes necesidades de movilidad.
- A lo largo del recorrido se instalarán seis puntos de descanso y, al final, una plataforma accesible que dará paso a una nueva zona de pícnic con cuatro mesas bajo la sombra de los pinos, orientadas hacia las panorámicas de Mataró y del Mediterráneo. También se colocarán sillas individuales y papeleras.
- La intervención se completará con trabajos de estabilización de los terrenos y cunetas drenantes para reducir la erosión.
- Las obras están previstas para el 2027 y tendrán una duración de entre ocho y nueve semanas, una vez adjudicadas.

La polémica por el circuito de bicicletas proyectado desde Argentona
El futuro del Turó de Cerdanyola también ha sido noticia por un proyecto que generó un fuerte debate vecinal. La montaña está dividida entre Mataró y Argentona: la vertiente sur pertenece a la capital del Maresme, mientras que la norte forma parte del municipio de Argentona. Esta particularidad territorial adquirió relevancia cuando se impulsó un proyecto privado para construir un parque y escuela de ciclismo de montaña (BTT) en la finca de Can Balanzó, en término de Argentona. Las asociaciones vecinales de Cerdanyola y la Llàntia se opusieron, alertando del impacto que podía tener sobre la vegetación, la fauna y el carácter natural de la montaña. Los contrarios al proyecto defendían que el cerro debía seguir siendo un espacio verde y no convertirse en una instalación deportiva privada.
La polémica se resolvió en octubre de 2025, cuando la Comissió Territorial d'Urbanisme de la Generalitat denegó el proyecto, al considerarlo incompatible con el planeamiento vigente y las limitaciones ambientales del espacio.
Una primera actuación dentro de la transformación de Cerdanyola
La mejora de los accesos al cerro forma parte de las actuaciones que Mataró financiará con los fondos europeos del Plan EDIL, que han supuesto una ayuda de 5,6 millones de euros para la ciudad. Este programa permitirá impulsar proyectos de regeneración urbana, mejora de equipamientos y desarrollo comunitario en el barrio de Cerdanyola, con una inversión global prevista de 14 millones de euros. La intervención en la montaña de la Creu será una de las primeras piezas de este conjunto de transformaciones. Sin embargo, los 219.000 euros corresponden únicamente a la primera fase, y el resto de actuaciones del plan estratégico todavía se tendrán que desarrollar progresivamente.
Porque el Turó de Cerdanyola es mucho más que una montaña de 181 metros. Es el balcón particular de miles de mataronenses, un lugar donde caminar, hacer deporte, contemplar la ciudad o simplemente respirar un rato. Un espacio que los barrios han hecho suyo y que ahora, después de años de reivindicaciones, tiene una primera reforma sobre la mesa. La montaña de la Creu seguirá siendo la montaña de siempre, pero con mejores caminos, más espacios para descansar y nuevas facilidades para que todavía más gente pueda disfrutar de ella.
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