El Parque Circular Mataró-Maresme ya ha dejado atrás la fase más simbólica del proyecto y entra de lleno en su materialización. El futuro equipamiento, situado en el polígono industrial de Mata-Rocafonda, ha superado el 50% de ejecución de las obras de su primera fase, según se constató durante la visita institucional de este jueves 22, con la presencia del alcalde de Mataró y presidente de Maresme Circular, David Bote, y del director de Maresme Circular, Jordi Pons. La previsión es que este primer gran bloque del proyecto comience a funcionar entre finales de 2026 e inicios de 2027.
El Parque Circular Mataró-Maresme es un proyecto pionero a escala europea que quiere convertir la prevención, la reutilización y la reparación de residuos en una oportunidad de desarrollo económico, cohesión social y transición ecológica. Con un presupuesto constructivo superior a los 8,1 millones de euros, el proyecto está impulsado por Maresme Circular —el Consorcio de Residuos del Maresme, integrado por 28 ayuntamientos de la comarca, con participación de la Diputación de Barcelona y el Consejo Comarcal— y tiene su sede en el polígono industrial de Mata-Rocafonda, en Mataró. El edificio central, construido principalmente de madera, ya es bien visible desde la calle.

Exterior del edificio del Parque Circular Mataró-Maresme. Foto C. Baglietto
Una apuesta estratégica para una ciudad más próspera y más ecológica
Durante la visita de obras, David Bote subrayó el doble valor estratégico del proyecto. “Es una gran oportunidad para conseguir dos objetivos: ser más prósperos y ser más ecológicos”, afirmó. Según el alcalde, la economía circular es “uno de los vectores de crecimiento de la economía en Cataluña, en España y en Europa” y una de las grandes apuestas de la Comisión Europea para hacer más competitiva la actividad económica.
En este sentido, Bote destacó que Mataró “se está preparando para aprovechar esta oportunidad”, reforzando el papel del Consorcio de Residuos como una actividad económica relevante para la ciudad que, con el Parque Circular, crecerá y generará más empleo vinculado a la economía circular. Al mismo tiempo, remarcó el impacto ambiental del proyecto, alineado con los objetivos europeos de reciclaje real: “Tenemos el reto de llegar al 65%, e iniciativas como el Parque Circular son fundamentales para dar una segunda vida a muchos productos y materiales”.

Obras de la primera fase del Parque Circular. Foto: C. B.
Cómo avanzan las obras de la primera fase
En cuanto al estado de los trabajos, ya se ha completado toda la cimentación y el montaje de las estructuras. Por un lado, las estructuras de hormigón del sótano, donde se ubicará la planta de tratamiento de residuos voluminosos; por otro, las estructuras de madera del Espai Refer, el corazón de la primera fase del proyecto. Quedan pendientes, todavía, la urbanización exterior, las losas y compartimentaciones del sótano y las infraestructuras de los distintos suministros. Jordi Pons confirmó que el calendario se mantiene según lo previsto: “El estado de las obras está aproximadamente al 50% y hacia mediados de 2026 finalizaremos el edificio”, explicó.

Visita de obras con el alcalde, David Bote. Foto: C. B.
El Espai Refer: un centro cívico de prevención de residuos
La primera fase del Parque Circular gira en torno al Espai Refer, concebido como un auténtico “centro cívico” de prevención de residuos, con servicios gratuitos dirigidos a la ciudadanía y una clara vocación de integración social.
Tal y como detalló el director de Maresme Circular, el edificio “engloba diferentes servicios destinados a la ciudadanía, siempre enfocados a la prevención, la reutilización y la reparación de los residuos para transformarlos en recursos y alargar la vida útil de los productos, minimizando la generación de desechos y la extracción de recursos no renovables”.
Entre los servicios singulares que acogerá el Espai Refer se encuentran:
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Una gran tienda de segunda mano, donde la ciudadanía podrá ceder objetos que ya no utiliza y adquirir otros reutilizados.
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Una Biblioteca de las Cosas, un servicio de préstamo de objetos de uso esporádico —como herramientas o pequeños aparatos— para evitar compras innecesarias.
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Talleres de asesoramiento para la autorreparación, con apoyo especializado para reparar aparatos electrónicos, mobiliario, bicicletas, textil o pequeños elementos de bricolaje antes de tirarlos.
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Servicio de préstamo de vajilla reutilizable para fiestas y eventos, con el objetivo de reducir los residuos de un solo uso.
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Salas de formación y conferencias a disposición de los municipios del Maresme.
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Una cocina pedagógica, donde se organizarán talleres para prevenir el desperdicio alimentario.

Render del interior del equipamiento
Un obrador agroalimentario contra el desperdicio
Uno de los proyectos más avanzados de la primera fase es el obrador agroalimentario, que permitirá transformar y revalorizar los excedentes de los productores agrarios del Maresme. Este espacio ya tiene adjudicada la licitación para el suministro y puesta en marcha del equipamiento necesario.
El obrador dispondrá de maquinaria industrial para el lavado, pesaje, corte, trituración y procesamiento de verduras; sistemas de envasado al vacío; y equipos de cocina profesional como fogones, horno, abatidor de temperatura y cámara frigorífica. Todo ello, con instalaciones específicas de higiene, seguridad alimentaria y logística interna, pensadas para garantizar una transformación agroalimentaria eficiente y de calidad.
Tratamiento de voluminosos
La ejecución de la primera fase también incluye una zona de tratamiento de residuos voluminosos conectada con la recogida puerta a puerta de trastos viejos que se lleva a cabo en la ciudad, para maximizar su potencial de recuperación.

Recogida de voluminosos en Mataró
¿Quién paga el Parque Circular y qué retorno tiene?
Ante las preguntas sobre el coste del proyecto, Bote recordó que el Parque Circular es una inversión necesaria para cumplir los objetivos que marcan las directivas europeas en materia de residuos. “¿Quién lo paga? Lo pagamos entre todos, directa o indirectamente, como todo”, explicó, recordando que el coste del tratamiento de los residuos ya está incorporado al precio de los productos que consumimos y a la tasa de la basura.
El alcalde advirtió que el tratamiento de los residuos “cada vez es más caro y más complejo” en un contexto global muy diferente al de hace veinte años, y defendió la necesidad de invertir en infraestructuras como el Parque Circular para avanzar hacia un modelo más sostenible.
Por su parte, Jordi Pons puso el acento en el retorno, no solo económico, sino también ambiental y social: “Independientemente del coste, es una inversión imprescindible para alcanzar el horizonte del 65% de reciclaje en el año 2035”. Además, destacó que la construcción del equipamiento se haya podido realizar en el propio Maresme, generando actividad y empleo en el territorio.

Trabajadores en la construcción del edificio. Foto: C. B.
Construcción sostenible y pedagogía ambiental
El diseño arquitectónico del Parque Circular, obra de Julià Arquitectes Associats (JAAS), incorpora soluciones de control pasivo como la orientación óptima, la ventilación natural cruzada, la iluminación natural y sistemas de protección solar, así como energías renovables mediante placas fotovoltaicas y sistemas solares térmicos.
El proyecto también apuesta por el control del ciclo del agua, con la recogida y reutilización de aguas pluviales, y por la selección de materiales de bajo impacto ambiental, reciclables o reutilizables. A nivel simbólico, se reutilizarán áridos de vidrio triturado procedentes de la antigua Cooperativa Obrera Cristalleries de Mataró —que ocupaba los terrenos— para la coloración de los pavimentos interiores.
Además, el edificio hará visibles sus sistemas estructurales y ambientales con una clara voluntad pedagógica, para explicar a la ciudadanía cómo funciona un “edificio circular” y qué papel puede jugar la arquitectura en la lucha contra la crisis climática.

Estado actual del interior del equipamiento. Foto: C. B.
La segunda fase, sin calendario
A pesar del avance de la primera fase, el Parque Circular Mataró-Maresme arrastra todavía los efectos de los importantes contratiempos que han marcado el desarrollo de la segunda fase del proyecto, la de carácter más industrial y de iniciativa privada. El proyecto global, concebido con una inversión total de cerca de 40 millones de euros, se ha visto condicionado por los hallazgos arqueológicos en el solar de Ca la Madrona, que han provocado retrasos acumulados y un fuerte impacto económico.

Imagen de archivo del yacimiento de Ca la Madrona, con los muros de la antigua Cristalleries. Foto: R.Gallofré
Estas dificultades han acabado comportando la renuncia a 6 millones de euros en subvenciones europeas Next Generation, destinadas específicamente a la fase industrial del Parque. Inicialmente, el proyecto contaba con 11 millones de euros en ayudas europeas para financiar tanto la primera como la segunda fase. Mientras que la fase pública —con el Espai Refer y la planta de tratamiento de residuos voluminosos— ha podido mantener la financiación, la parte industrial no pudo cumplir los plazos de justificación fijados para el 31 de diciembre de 2025.
Tanto Bote como Pons han dejado claro que no se renuncia al proyecto, pero el alcalde ha matizado que esta segunda fase "no tiene calendario" y ha considerado que ahora hay que "concentrar los esfuerzos" en la primera, que está a punto de convertirse en una realidad.
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