La preinscripción escolar para el curso 2026-2027 en Mataró confirma lo que ya se intuía: hay menos niños y, por lo tanto, menos demanda de plazas de I3. Pero los datos también aportan un elemento clave que vuelve a tensionar el debate educativo en la ciudad: la caída no afecta igual a la red pública que a la concertada.
En base a los datos recopilados por las AFA de las escuelas mataronenses, aunque todavía no son oficiales -las definitivas llegarán el próximo 23 de abril- en conjunto Mataró pasa de 982 solicitudes en 2025 a 904 en 2026, una reducción de 78 alumnos (-7,9%). Es una bajada significativa, ya conocida por las previsiones demográficas, que consolida el impacto de la bajada de natalidad y obliga a replantear la oferta educativa.
Una caída desigual entre redes
Cuando se desglosan los datos provisionales hasta ahora disponibles, sin embargo, emerge una diferencia clara:
- La escuela pública pasa de 497 a 483 preinscripciones (14 alumnos menos, -2,8%)
- La concertada baja de 485 a 421 (64 alumnos menos, -13,2%)
Aunque los datos definitivos pueden variar respecto a los provisionales disponibles actualmente, se pone de manifiesto que la concertada podría haber perdido casi cinco veces más de peticiones de alumnado que la pública en solo un año.
Esta diferencia se hace más evidente si se pone en relación con la oferta de plazas. La pública ajusta ligeramente su capacidad (de 540 a 532 plazas), mientras que la concertada también reduce oferta (de 500 a 490), pero no al mismo ritmo que cae la demanda.
El resultado es un cambio notable en los niveles de ocupación: la pública se mantiene estable, pasando del 92% al 91% de ocupación. Y la concertada cae del 97% al 86%, con más plazas vacías. Este indicador es clave porque evidencia que el desajuste entre oferta y demanda se está acentuando sobre todo en la concertada.
Manifestación por la escuela pública de Mataró, hace un año. Foto: R. Gallofré
Un giro respecto al relato del año pasado
Estos datos llegan después de un curso marcado por la polémica. El año pasado, el cierre de dos líneas de I3 en escuelas públicas —Rocafonda y Antonio Machado— generó una fuerte controversia, especialmente porque se producía en un contexto aparentemente contradictorio.
Según los datos de preinscripción del curso 2024-2025, la pública prácticamente había llenado todas las plazas (solo 3 vacantes), mientras que la concertada acumulaba 51 plazas vacías. Aun así, el recorte recayó sobre centros públicos, alimentando la percepción de que los ajustes no se distribuían de manera equilibrada.
Ahora, con los datos de 2026, el contexto evoluciona: la caída de demanda se acentúa y, sobre todo, impacta con más fuerza en la concertada que en la pública.
Un momento de la segunda manifestación en contra de los cierres de líneas de escuela pública. Foto: ACN
Menos niños, mismo problema de fondo
A pesar de estas diferencias, el factor estructural es el mismo: la ciudad tiene menos niños. La bajada de natalidad, sostenida en los últimos años, obliga a reducir grupos y replantear el mapa escolar.
Pero en Mataró esta adaptación se complica por diversos factores: desequilibrios territoriales entre barrios; centros con exceso de demanda (sobre todo en el Centro y Ensanche) y otros con vacantes; segregación escolar y concentración de alumnado vulnerable; y estigmatización de algunas escuelas
Esto hace que la planificación educativa no sea solo una cuestión de números, sino también de equidad.
Alumnos de la escuela pública Camí del Mig de Mataró. Foto: R. G.
El debate vuelve con fuerza
Con este escenario, el debate sobre el cierre de líneas se reabre de cara al curso 2026-2027. Si la reducción se basa en la falta de demanda, los datos actuales apuntan que el descenso ya no se concentra en la pública. Esto plantea preguntas que ya fueron el centro de la polémica el curso pasado: ¿cómo se deben repartir los ajustes entre redes? ¿Se debe priorizar la preservación de la escuela pública? ¿Cómo evitar que el cierre de líneas agrave la segregación?
Desde el consistorio evitan pronunciarse todavía sobre qué medidas concretas hay previsto aplicar. Fuentes del Ayuntamiento señalan que todavía no se han reunido con Servicios Territoriales de Educación para conocer qué intenciones tiene la Generalitat respecto a posibles recortes de grupos escolares en Mataró. En todo caso, defienden que se mantendrán firmes en la propuesta de criterios para la planificación educativa de los próximos cursos, consensuada el pasado mes de febrero con el Consejo Escolar.
El documento apuesta por evitar que el impacto de la reducción progresiva de líneas se centre solo en la pública, así como igualar las ratios entre centros públicos y concertados. También plantea revisar la zonificación, optimizar los espacios educativos y priorizar la supresión de líneas antes que el cierre de escuelas. Finalmente, reclama a la Generalitat medidas para reforzar la equidad, como ajustar la gestión de plazas para alumnado con necesidades específicas y revisar los conciertos educativos
Un equilibrio delicado
En los últimos años, cada intento de cierre de líneas ha generado resistencia, especialmente cuando ha afectado centros de máxima complejidad o barrios vulnerables. Al mismo tiempo, la caída demográfica hace inevitable algún tipo de ajuste.
Los datos actuales, sin embargo, introducen un elemento nuevo en este equilibrio: la pérdida de demanda es más intensa en la concertada que en la pública. Esto puede obligar a replantear los criterios de planificación si se quiere evitar que, una vez más, el peso de los recortes recaiga de manera desigual.