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Cugat Comas

Un yacimiento romano medio abandonado y lleno de suciedad en Mataró

ADEPAC denuncia el abandono, la vegetación descontrolada y la pérdida de señalización en los Capuchinos de Rocafonda. El Ayuntamiento anuncia una limpieza del entorno y una actuación especializada sobre los restos.

Mataró tiene un yacimiento romano en Rocafonda que durante años quiso convertir en espacio de memoria, divulgación y orgullo de barrio. Hoy, sin embargo, su estado ha encendido las alarmas. La Associació en Defensa del Patrimoni Cultural de Mataró i el Maresme, ADEPAC, ha hecho una denuncia pública por el estado de degradación del yacimiento arqueológico de los Caputxins, situado en los taludes del cementerio, y reclama una actuación urgente para evitar que el deterioro se convierta en pérdida definitiva. La entidad resume el sentido de su denuncia con una frase contundente: "El patrimonio que no se conserva es una historia que se borra." Y sostiene que el yacimiento presenta hoy una imagen que "desvirtúa completamente su función cultural".

Según ADEPAC, se acumulan desechos, botellas y envases, hay vegetación descontrolada y hierbas altas que dificultan ver y entender los restos, han desaparecido rótulos y paneles informativos y se ha consolidado una sensación general de abandono que, según la entidad, favorece aún más las conductas incívicas y el deterioro.

Una villa romana escondida en Rocafonda

La importancia del espacio va mucho más allá de unas cuantas piedras conservadas al aire libre. El yacimiento corresponde a los restos de la pars rustica, es decir, la zona productiva y de servicios de una villa romana, datada entre los siglos I y V d.C. Se descubrió a finales de los años sesenta, durante la urbanización de este sector de Rocafonda, y fue excavado parcialmente en 1970 y en 1974 por la Sección Arqueológica del Museu de Mataró. El espacio es una pieza más del potente pasado romano de Mataró. La antigua Iluro, fundada hacia el 80-70 a.C., fue uno de los principales núcleos romanos de la costa catalana y actuó como centro organizador de un territorio muy amplio. Buena parte de este pasado continúa hoy bajo el núcleo urbano, con restos de murallas, calles, casas, alcantarillas, equipamientos públicos y villas dispersas por las afueras.

En el caso de los Caputxins, una nueva intervención entre marzo y junio de 2005 permitió recuperar las estructuras conocidas y descubrir nuevas en una superficie de más de 1.000 metros cuadrados. Se identificaron nuevas dependencias de la villa, un horno de alfarero, depósitos vinculados probablemente a la elaboración o almacenamiento de vino, un almacén agrícola y diversos vertederos domésticos. Uno de estos vertederos, de unos cuatro metros de diámetro y utilizado durante el siglo II, aportó una gran cantidad de material arqueológico.

Degradació del Jaciment Arqueològic del Caputxins. Foto: R.Gallofré
Degradación del Yacimiento Arqueológico de los Caputxins. Foto: R.Gallofré


El yacimiento que debía ser un parque arqueológico

Aquella intervención no tenía solo una finalidad científica. El Ayuntamiento quiso integrar el yacimiento dentro de la transformación de los taludes del cementerio de los Caputxins y convertirlo en un espacio visitable y comprensible para la ciudadanía. En el año 2002 había sido declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL) y, con las obras de 2005 y 2006, se consolidaron muros y pavimentos de opus signinum, se restituyeron parcialmente estructuras deterioradas y se utilizaron materiales provenientes del mismo yacimiento para mantener la coherencia constructiva. La intervención arqueológica costó 29.982 euros, mientras que la ordenación general de los taludes y el ajardinamiento ascendió a 393.792 euros. Buena parte de aquella operación fue financiada con Fondos de Cohesión de la Unión Europea. La voluntad era clara: hacer visible el pasado romano dentro del mismo barrio de Rocafonda. El proyecto debía transformar un espacio hasta entonces residual en una zona ajardinada e incorporaba accesos, itinerarios y señalización. Incluso se planteó que los Caputxins formaran parte de un futuro recorrido cultural junto con Torre Llauder y los restos de la ciudad romana de Iluro.

Es precisamente este contraste entre la voluntad de hace veinte años y la situación actual lo que ADEPAC considera especialmente preocupante.

"Una situación lamentable"

La entidad patrimonialista denuncia que la degradación se ha ido acumulando progresivamente e interpreta el estado actual como el resultado de una falta de mantenimiento, seguimiento y conservación. Su preocupación no es solo estética. ADEPAC recuerda que el deterioro de un yacimiento implica también perder memoria colectiva, conocimiento histórico y oportunidades educativas y de divulgación. Por eso reclama un plan de actuación integral que incluya la limpieza completa del yacimiento y de su entorno, la retirada de desechos, el desbroce y un mantenimiento regular de la vegetación, así como la reposición de los rótulos y paneles informativos desaparecidos.

  • También pide revisar los elementos de protección y señalización, establecer un programa estable de conservación preventiva, reforzar la vigilancia para reducir conductas incívicas y, sobre todo, volver a dar sentido al espacio.
  • El planteamiento es que los Caputxins no sean simplemente unos restos arqueológicos cercados e ignorados, sino que recuperen su función educativa, cultural y ciudadana.
Degradació del Jaciment Arqueològic del Caputxins. Foto: R.Gallofré
Degradación del Yacimiento Arqueológico de los Capuchinos. Foto: R.Gallofré


Una llamada que va más allá del Ayuntamiento

ADEPAC dirige la reclamación a la administración municipal, pero también hace un llamamiento a la ciudadanía, las entidades, los centros educativos y el movimiento vecinal. La entidad defiende que conservar el patrimonio es una responsabilidad compartida y que la administración debe garantizar los recursos y el mantenimiento, pero que el respeto y la protección de los espacios históricos dependen también de la implicación colectiva. "Permitir que los Capuchinos sigan degradándose significa aceptar la pérdida de una parte de nuestra historia. Todavía estamos a tiempo de evitarlo", concluye la denuncia.

El Ayuntamiento anuncia que actuará

La denuncia, al menos, ya ha obtenido una primera respuesta municipal. El Ayuntamiento de Mataró ha confirmado que está programando una limpieza de los entornos del yacimiento. Una vez realizada esta primera intervención, el consistorio prevé también una limpieza especializada de los restos arqueológicos, que requiere un tratamiento específico precisamente por su valor patrimonial. Es, de momento, el primer compromiso para revertir la situación denunciada por ADEPAC. Quedará por ver si esta actuación puntual se convierte también en ese mantenimiento continuado que reclama la entidad y que debería evitar que dentro de unos años el debate vuelva a ser el mismo. Porque el yacimiento de los Capuchinos ya fue recuperado una vez para que Rocafonda y Mataró pudieran mirar de cara su pasado romano. El reto ahora es que no sea necesario volver a rescatarlo del olvido.


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